jueves, 9 de agosto de 2012

El felino y el agua


-¿Por qué no puedo saber nada de ti? ¿Por qué te cierras tanto hacia los demás?- pregunté molesta.

-Para empezar, princesa, tu y yo no somos precisamente amigos.- contestó.

Y aunque sus palabras me dolieron, supe que tenía razón y que desde el principio aquello había quedado claro.

Bajé la mirada y medité sobre sus palabras.

-Necesito pedirte una tregua momentánea…- dije rompiendo el silencio.

¡Estaba harta de tantas peleas! Ya hasta había perdido la cuenta.

Me volví hacia él para evaluar su reacción. Parecía querer replicar, sonriendo burlón, pero aquella sonrisa desapareció de improvisto y su mirada se desvió.

Entonces su Ζēκδ’ą sacudió la cabeza con ímpetu, provocando que Σs’κα, desconcertado, se aferrara a sus astas justo a tiempo antes de caer. Se sostuvo por un instante con los músculos tensos y la mirada seria. Su Ζēκδ’ą gruñó con gravedad, como si lo estuviera reprochando por ser cabeza dura y sacudió nuevamente la cabeza. Σs’κα abrió los ojos como platos antes de aferrarse ahora con ambas manos.

Una carcajada se escapó de mis labios. Y sin poder evitarlo, rompí en carcajadas inclinándome hacia atrás. Σs’κα me miró frunciendo el ceño. Descubrí una media sonrisa en su rostro cuando vi su fuerte mano dirigirse hacia mí. Y como siempre, sus movimientos gatunos y casi imperceptibles me tomaron por sorpresa. Su mano se aferró a mi brazo y lo jaló hacia abajo, provocando que perdiera el equilibrio y como única reacción posible y lógica, me aferré a su mano con fuerza, precipitándome al duro suelo. Y contenta de mi logro, ambos caímos rodando. Tuve miedo de que las monstruosas patas de los Ζēκδ’æ pisaran alguna de mis extremidades, pero Σs’κα parecía lo suficientemente ágil para mover mi cuerpo y el suyo justo en el instante que los Ζēκδ’æ pasaban rozando nuestros rostros. Rodamos por la tierra de un color rojo hasta que terminamos rebasando al propio líder de la manada y continuamos libremente cuesta abajo, sin poder retener nuestros cuerpos. Sentí sus manos rodear mi espalda, mientras que escondía mi rostro en su duro pecho. Ambos reíamos irremediablemente.

-¡Estás loco!- grité cuando entramos a un camino rocoso.

Sentía las piedras rasgar mis piernas y sobre todo mi vestido mientras continuábamos rodando y me pregunté si nuestra travesía tendría en algún momento fin.

-Creo que podemos mejorarlo…- dijo Σs’κα con una picardía contagiosa.

Y en ese momento se escuchó una explosión, cuando nos impulsamos en el aire. Sentí cómo dos flechas se desprendían de mi aljaba y caían. Grité sintiendo cómo el aire se infiltraba por todos lados. Mis oídos se taparon, mientras me acurrucaba más profundamente entre sus brazos, con la idea de que así minimizaría el golpe de la caída.

-¡¿Cómo vamos a aterrizar?!- grité aterrorizada.

Levanté por un instante mi rostro encontrándome con sus ojos, que refulgían cargados de energía.

Sonrió radiante, pero guardó silencio y me pregunté si me abría escuchado. Sentía mi estómago revuelto. El miedo me invadió lentamente cuando escuché sus únicas dos palabras.

-Oh, oh...

Y esperé lo peor.

De repente caíamos en picada con las cabezas dirigidas hacia el suelo. Grité como loca, aferrándome a él como animalito asustado. Escuché su risa estridente a pesar de que me era casi imposible por el viento.

Mis cabellos se empaparon cuando tocamos finalmente nuestro destino, el agua. Me atraganté de agua al tiempo que nuestros cuerpos automáticamente se separaban. La ropa me pesaba, pero mi cuerpo me regresó a la superficie, donde saqué mi rostro con ímpetu, buscando aire. Nadé con esfuerzo al tiempo que una nueva ronda de agua mi tomaba por sorpresa. Era una corriente fuerte. Y con un esfuerzo que me pareció agotador, llegué finalmente a la orilla donde me arrastré hasta que mi cuerpo dejó de tocar el agua. Σs’κα parecía tener más problemas que yo, como si el agua fuera su enemigo y llegó finalmente arrastrándose junto a mí con la respiración entrecortada. Se masajeó las sienes.

Ambos tomamos un respiro.

-¿Le temes al agua?- pregunté con voz ronca.

Me sentía hecha una sopa. Mi ropa pesaba sobremanera, en especial la funda de mi arco, por lo que dejé caer mi aljaba al suelo.

-No somos precisamente amigos- musitó con la respiración acelerada.

Solté una carcajada involuntaria. Y después de aquella, un ataque repentino provocó que me atragantara mientras continuaba riendo.

Σs’κα me miró frunciendo el ceño.

-¿Qué es tan chistoso de todo esto?- preguntó escéptico.

Me incorporé con cierta dificultad, al tiempo que el agua me escurría por todos lados y me acerqué a la orilla antes de salpicarlo.

Σs’κα se incorporó como poseído y se alejó lo más posible.

A continuación me vi dominada por un segundo ataque. Fue tal la fuerza, que terminé tirada en el suelo y con dolor de estómago. Entonces, de improvisto, recibí un montón de lodo en el rostro, que entró de paso a mi boca, dejándome un mal sabor. Me incorporé desconcertada, mirando cómo Σs’κα reía con su voz gutural.

Lo miré desafiante, antes de juntar otro pequeño montón y lanzárselo. Σs’κα lo esquivó rápidamente y se inclinó, juntando otro que me lanzó nuevamente. Rápidamente lo esquivé, pero parte de mi vestido se manchó. Y sin pensarlo dos veces, llené mis manos de lodo antes de correr hacia él y lanzarme contra él. Fue tal mi ímpetu, que ambos caímos de llano al suelo, al tiempo que yo llenaba su armadura y su rostro de lodo. Pero él reaccionó rápidamente, haciendo que rodáramos, para poder hacer de las suyas y manchar mi cabello.

-¡Eso es injusto!- grité entre risas.- ¡Yo tengo un brazo inservible!

Σs’κα frunció el ceño, y aprovechando la oportunidad, hice que rodáramos de nuevo. Y al instante que quedé sobre él, me encargué de llenar su cabello y su frente, pero era tal mi risa, que controlarme me era imposible y forcejear pronto fue imposible para ambos. Caí a su lado y ambos continuamos riendo. Lograr calmarnos fue como intentar no mojarse bajo la lluvia. Pasó un largo rato antes de que alguno de los dos pudiera decir una oración coherente.

-Debiste ver tu cara al caer…- soltó de repente, rompiendo de nuevo en carcajadas.

Lo fulminé con la mirada, intentando disimular una sonrisa.

-Y tu debiste ver tu cara cuando llegaste arrastrándote a la orilla- repuse entre risas.- Vuelo libre, vuelo libre…- dije entrecortadamente- Los dioses no se equivocaron contigo.

-Y contigo tampoco, canto de pájaro- dijo Σs’κα repentinamente serio.

Aquel comentario me tomó completamente desprevenida.

Lentamente me ruboricé y lo miré incrédula, pero él se limitó a mirar hacia el cielo ¿Había sido aquello un cumplido? ¿De él a mí?

Guardamos silencio por momento que se me hizo eterno mientras me preguntaba cuál era la base de nuestra enemistad... o si era en realidad enemistad. Pero terminé convenciéndome de que debía ser así. 

-Los nobles no deberíamos hacer esto- espetó, rompiendo el silencio.

Me encogí de hombros.

-No los que toman su puesto en serio.- repuse con cierta indiferencia.- y creo que no es el caso de ninguno de los dos.

Σs’κα se volvió hacia mí, escrutándome atentamente con la mirada. Por un momento sus ojos azules atraparon a los míos. No tuve de otra más que devolverle la mirada y perderme nuevamente, preguntándome cuál era aquel misterio que guardaban.

-Será mejor que continuemos…- musitó.

Por un momento, concentrarme en sus palabras me pareció imposible.

-Debo…yo… debo enjuagarme.- tartamudeé.

Me sentí repentinamente tan tonta ¿Qué era lo que me hacía reaccionar de aquella manera? 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Un largo camino surcado por miedos


Aquí estoy de nuevo :D :D :D :D Muchas gracias por los comentarios de la entrada pasada. 

Anónimo, mándame cuando quieras tu LINK y con gusto le echoo un vistazo a tu blog ;) ;) Quizás así pueda descubrir qué clase de anónimo nos visita ;) :P

Livia, ni te preocupes, con que hayas hecho el esfuerzo me alegroo muchísimo.

Y Mindy, con gusto te presto a la princesa Καητσ. Sería chistoso ver qué ven otras personas del personaje :D 

Y bueno, pues antes de que comiencen a leer, tengo dos cosas que comentar antes de continuar: 

La primera es que he descubierto que hay una seguidora más en el blog y no puedo más que saltar de la alegría, la cosa es que no se ha presentado, entonces no sé su nombre, pero igualmente le doy la bienvenida ;) 

Y la segunda, es que hay nuevas palabras en el glosario de la gente del agua, por si quieren pasarse. Ya saben, cualquier pregunta, aquí, a la presente (Osea YO :P), porque no tengo nadie que me diga se olvidé explicar algo y suele sucederme.

Pero bueno... como dicen en alemán,  viel Spaß beim lesen!!  diviértanse leyendo.




-¿Todo este tiempo hemos estado subiendo la montaña?- pregunté maravillada, observando con atención el paisaje que se extendía a nuestro alrededor.

Šhřιη asintió sonriendo. Sus ojos refulgieron.

El Sol brillaba con todo su esplendor a lo alto del cielo y las montañas a sus pies parecían hombres inclinados mostrando su respeto, cuyas espaldas se habían poblado de árboles después de tanto tiempo habiendo permanecido inmóviles. Eran montañas tan altas que parecía que tocaban el maravilloso cielo, de un azul brillante y claro, a comparación del agua del río que se extendía a nuestros pies, ancho y de un flujo fuerte y seguro. Cuando miré a mi costado descubrí a los Ζēκδ’æ pastando tranquilamente. El viento agitaba sus cabellos cafés que tocaban casi el suelo, y que daban la sensación de que tuvieran abrigos gigantes, que cubrían sus cuatro patas. Los Ζēκδ’æ, había escuchado de otras bocas, eran sagrados por sus astas, que podían cortar el tronco de un árbol con una facilidad increíble. Y al ver sus astas, no dudé de aquellas palabras. Eran tan grandes que el poder y la fuerza no me podían pasar desapercibidos y cuando escuché su llamado, quedé más maravillada que antes. Aquel sonido me caló hasta los huesos, viéndome incitada a acercarme.

Entonces descubrí por qué no había logrado percibir las pisadas de Σs’κα, pues estaba montado sobre un Ζēκδ’ą que en ningún momento pareció querer liberarse de aquel peso extra que traía sobre sus fuertes hombros.

Σs’κα nos miró en silencio, al tiempo que nos íbamos acercando. Quedé desconcertada cuando descubrí que el rostro del animal llegaba un poco más arriba que mi hombro. “Guarda la calma y te recibirán como si fueras uno de ellos” decía mi maestro de caza.

Respiré hondo y di un paso más. El Ζēκδ’ą ni siquiera se inmutó, pastando tranquilamente.

-Bajaremos la montaña con la manada hacia el río y después continuaremos con nuestro camino- informó Σs’κα mirándome desde arriba por un instante antes de volverse hacia Šhřιη.

Éste levantó las manos mirando hacia el suelo.

-En la montaña de los dioses yo no puedo hacer nada. Mis dominios terminan aquí- dijo a la defensiva- así que supongo que tendremos que  separarnos ¿Cierto?

Aquellas palabras me desconcertaron.

-¿Ya no vendrás con nosotros?- pregunté frustrada.

Šhřιη sonrió pasando un brazo por mis hombros.

-No se preocupe, Σs’κα cuidará de usted…- intentó tranquilizarme.

Pero en realidad aquello no me preocupaba, lo que me preocupaba era que ahora no tuviera nadie que evitara que Σs’κα y yo termináramos en una pelea.

Y antes de que pudiera replicar, Σs’κα se reverenció y Šhřιη se inclinó de igual manera con la misma camaradería con la que se habían saludado la luna pasada.

-Muchas gracias, amigo. Estoy seguro que nuestros caminos volverán a cruzarse.- se despidió Σs’κα con un cariño fraternal que me sorprendió por un momento.

Šhřιη rió con aquel entusiasmo tan propio de él.

-Recuerda que conmigo la tranquilidad no duerme. SI buscas aventura, ya sabes dónde encontrarme- contestó guiñándole un ojo.

Σs’κα soltó una carcajada al tiempo que ambos se reincorporaban.

Šhřιη se volvió hacia mí.

-Princesa, no sabe el honor que fue conocerla. Estoy muy agradecido, con usted me entretuve como hacía mucho que no me pasaba. No sé si nos volvamos a ver, pero usted sabe de igual manera, que si quiere encontrarme sólo debe propagar  que tiene un objeto de un valor invaluable en el mercado y me encontrará en menos de dos lunas- aseguró mirándome con complicidad.- le deseo todo lo mejor para su viaje, que estoy seguro que saldrá de maravilla.

Correspondí a su sonrisa intentando transmitirle todo el agradecimiento que sentía hacia él.

-Šhřιη, δαττεϖα ραμθευ*, δαττεϖα ραμθευ. Espero nos volvamos a ver.- dije conmovida.

Su sonrisa se ensanchó al tiempo que se reverenciaba y me ayudaba a subir sobre el lomo de un Ζēκδ’ą. Al mirar a mí alrededor, descubrí que el líder de la manada ya guiaba al grupo cuesta abajo. Al poco rato, Šhřιη se perdió entre los abrigos cafés con una sonrisa radiante y confidente en el rostro, como si fuera ya una verdad que el viaje sería todo un éxito, cuando en realidad la incertidumbre de lo que pudiera ocurrir a continuación me carcomía por dentro, dejando un hueco en mi estómago. Sabía que Σs’κα me protegería, pero era tan cerrado, que me daba la sensación de que yo estuviera sola en el juego y él sólo estuviera guiándome.

Miré de reojo su figura erguida a mi costado y lo descubrí mirándome fijamente. Rápidamente me concentré en el camino que teníamos por delante. El Ζēκδ’ą caminaba lentamente, pero sentada sobre su pelaje suave a penas y percibía el levantamiento de hombros que ocasionaban sus pasos.

Ambos nombramos nuestros nombres involuntariamente al mismo tiempo.

Me ruboricé.

-Antes de que continúes… Sé cómo te sientes, princesa.- dijo sin ninguna emoción en la voz.- y no temas, que prometo que intentaré controlarme.

Tomé aire antes de volverme lentamente hacia él.

Sonrió con cierta sinceridad. Lo escruté por un momento con la mirada, pero al encontrarme con sus ojos azules, supe que lo intentaría y aquello me bastó para devolverle la sonrisa.

-¿Qué hubiera pasado si hubiésemos sido de la misma tribu?- me pregunté en voz alta.

-Estoy seguro que nos hubiéramos odiado de la misma manera- aseguró.

Lo miré con el ceño fruncido. Él se limitó a encogerse de hombros.

-Tal vez no- contradije.

Σs’κα rió quedamente y dejó que su mirada se perdiera en el hermoso paisaje.

-No puedo imaginármelo de otra manera, porque las únicas veces que he salvado a otras chicas he…

-terminado peleado con ellas ¿Cierto?

Ahora fue él quien frunció el ceño.

-¿Cómo sabes?- preguntó incrédulo.

-Šhřιη- fue todo lo que di como respuesta.

Σs’κα sacudió la cabeza con cierta confusión.

-No pensé que Šhřιη fuera tan bocón…- murmuró.

Sonreí negando con la cabeza.

-No, no, por supuesto que no.- hice una pequeña pausa, dudando por un momento antes de continuar- Él mismo me dijo que no le correspondía contarme tu historia, para eso tenía que preguntarte a ti.

-Pues hizo bien- replicó Σs’κα sonriendo burlón.

Rodé los ojos antes de continuar.

-¿Puedo hacerte preguntas?- dije con cierta inseguridad en la voz.

Σs’κα guardó silencio al tiempo que nuestros Ζēκδ’æ se colocaban el uno junto al otro, como si supieran que estábamos platicando.

-¿Cuáles son tus preguntas?- dijo finalmente con cierta cautela.

Intenté comenzar por las fáciles.

-¿En realidad estás desterrado de casa?

Una brisa helada alborotó mi vestido y puso mis pelos de punta. El clima estaba enfriándose.

-Creo que ya sabes la respuesta…- musitó.

-Sólo quería asegurarme- me excusé antes de continuar- ¿Por qué?

-Obviamente no por las mismas razones que tú…- replicó.

Supe que estaba en un punto sin salida, había topado de nuevo con las barreras que escondían su secreto. Y entendí en aquel mismo instante que no era el momento de continuar con mi cuestionario.

-¿Estamos ya cerca?

Σs’κα me miró con cierto desconcierto, como si no hubiera esperado mi repentino cambio de tema, y finalmente señaló la montaña más cercana. La brisa sopló de nuevo. Me estremecí como si aquella montaña pudiera intimidarme. Había algo maravilloso en ella. Quizás por su tamaño, quizás por las nubes que cubrían su punta o la nieve que recorría gran parte de ella.

-En la punta está la puerta de los dioses.- aclaró Σs’κα.

Respiré hondo. La conmoción me dejó petrificada por un momento, cada vez nos acercábamos más a nuestro destino. Parecía como si la pelea con el espíritu y el encuentro con Mina hubieran pasado hace ciclos lunares. Y la sola idea de estar en presencia de un dios como la diosa Diana me parecía escalofriante y a la vez maravillosa. Me pregunté cómo sería que se vería un dios en realidad. Cómo se verían las puertas de la casa de los dioses y los propios guardianes, que, contaban las leyendas, se decía que eran de un tamaño descomunal y no le permitían la entrada a nadie, más que a los que tenían el permiso… Un cosquilleo recorrió mi estómago. Era en realidad un honor y una oportunidad única la que estaba viviendo en aquel momento, y a pesar de la deshonra y mi exilio, por un momento me sentí orgullosa. Pocos tenían entrada a aquellos dominios y yo era una de las afortunadas.

-Pero no te emociones, princesa.- dijo Σs’κα como habiendo leído mis pensamientos- A pesar de la cercanía, todavía hay un largo camino que recorrer.

Mi rostro se surcó de decepción.

-Al menos no hemos vuelto a recibir ataques- comenté en voz baja.

Σs’κα soltó una carcajada.

-Ciertamente, pero no te confíes.- se limitó a decir.

La montaña se volvió más empinada y por lo tanto la cuesta abajo también. Sentí cómo mi cuerpo entero se retraía hacia delante, casi chocando con las astas del animal, que parecía tomar aquella repentina inclinación con sabia indiferencia.

Empezaba a percatarme de que la tierra en el suelo estaba seca y cada vez nos veíamos rodeados de menos árboles.

Una bandada de pájaros pasó volando sobre nuestra cabeza.

-¿Cuánto tiempo estaremos sentados?- pregunté.

-¿Qué? ¿Quiere continuar caminando?- repuso Σs’κα con sorna.

Me mordí la lengua antes de contestar, intentando controlar aquellas instintivas ganas de replicarle.

-No, es sólo curiosidad- dije finalmente.

-Su majestad…

-Σs’κα- lo interrumpí secamente- ¿Qué no se puede mantener una conversación normal contigo? ¡Dijiste que intentarías controlarte!

Le lancé una mirada cargada de rabia, pero me reproché por dentro al darme cuenta de que no había mordido mi lengua con suficiente fuerza. Temí que hubiera desencadenado otra pelea, pero la reacción de Σs’κα me sorprendió.

-Tienes razón…- dijo finalmente- lo siento.

--------------------------------------------------

*δαττεϖα ραμθευ- Palabras originarias de las tribus de la gente del agua, que comenzó a utilizarse a partir de que los hombres descubrieron las barcas y comenzaron a viajar por el agua. Significa "Los Dioses te llevan hacia delante".

sábado, 14 de julio de 2012

La vida en el bosque


Finalmente he encontrado otro hueco para poder escribir y publicar!! Espero que todavía quede alguien por allí que se pase por el blog, porque no me extrañaría que después de tanto tiempo de no haber publicado ya nadie me lea :P Sólo les digo que lo lamento mucho, pero desde hace un año ya no he estado tan metida en eso de la escritura y mi tiempo se ha reducido mucho, lo más probable es que el próximo capítulo llegue en tres semanas, pero de que llega, llega, porque esta historia quiero terminarla... No quiero dejarla a medias. Ya si después dejo de escribir, eso ya será otra cosa. Aún así les agradezco mucho por los comentarios de la entrada pasada :D :D :D :D :D 

Mindy, finalmente pude pasarme por tu blog ¡¡Ya publicaste el primer capítulo!! :3 Me encantó ;) :D :D Ya comenté para que sigas publicando, ehhh ;) hahaha

Y Livia, me encanta que hayas hecho una cuenta :D :D :D hahaha Ya hasta te tengo contada entre las seguidoras del blog ¿Sabes? A mí también me gustan los chicos malos :D Peroo que tengan su lado suavecito :P 

Y bueno, anónimo, que sigues siendo anónimo porque sigo sin saber tu nombre, ya he visto tus comentarios en las otras entradas y te agradezco tus aportaciones ;) La verdad es que en varios capítulos no me he preocupado por la ortografía y si los nombres están escritos en griego fue porque al principio del año encontré esa aplicación de letras en mi computadora y las letras griegas me parecen tan bonitas, que no dudé en utilizarlas para la historia. De hecho ellas son las culpables de que toda esta trama de la cazadora haya comenzado hahaha

Espero que les guste el capítulo ;) 




-Σs’κα…- comenzó Šhřιη cuando cruzábamos un helecho que me llegaba hasta la cintura.

El aludido se volvió hacia Šhřιη con irritación.

-¿Qué?- espetó.

-Ya sé que están molestos, pero… las hiervas medicinales están todavía frescas y creo que no estaría mal para la herida de la princesa- instintivamente escondí mi brazo entre las gasas del vestido.

El rostro de Σs’κα se mantuvo inexpresivo, pero supe que meditaba sobre las palabras cuando se detuvo entre las ramas de los helechos.

Miró fugazmente mi brazo sin dedicarme otra mirada siquiera y quitándose el saco se lo lanzó a Šhřιη, que había salido de entre las ramas.

Éste lo cachó con agilidad.

-Yo no voy a hacer nada por ella- dijo fríamente al tiempo que continuaba con su camino.

Muy en el fondo, sus palabras hicieron mella en mí, pero continué caminando abriéndome paso entre los helechos, hasta que llegué junto a Šhřιη que me miró con una sonrisa entusiasta en el rostro.

-Ignórelo, princesa, es el orgullo.- susurró guiñándome un ojo.

Sonreí al tiempo que extendía mi brazo.

Rápidamente dejó el saco sobre el húmedo suelo y rebuscó, sacando finalmente unas hiervas envueltas en una hoja más grande que mi propia mano.

-Si me muestra su herida, princesa.- me pidió.

Asentí lentamente al tiempo que desenvolvía el pedazo de tela de la capa de Σs’κα y dejaba al descubierto la larga herida que recorría casi todo mi antebrazo.

-¡Ampárenos los Dioses! ¿Pero cómo ocurrió?- preguntó Šhřιη tomando mi brazo con extremado cuidado.

-Fue con un cuchillo- fue todo lo que me vi capaz de contestar.

No es que no confiara en Šhřιη, era sencillamente que no quería que nadie supiera de la existencia del cuchillo de cυκŭητε, nadie más que los que ya la conocían.

Šhřιη frunció el ceño. De repente la luz del Sol se filtró entre los árboles, iluminando las cejas doradas de Šhřιη y su largo cabello.

-¿No te estorba en las peleas?- pregunté curiosa.

Šhřιη lo sacudió frunciendo el ceño.

-No hasta el momento.-contestó lentamente limpiando la herida con un poco de hiervas.- me salvó la vida una vez.

Intenté imaginármelo en una situación crítica y me pregunté cómo era que su cabello le había salvado una vez la vida, pero cuando sentí el ardor de las hiervas sobre mi piel, mi mente no pudo centrarse en ningún otro pensamiento.

Miré a mí alrededor intentando distraerme con otra cosa. Los árboles eran tan altos y sus ramas eran tan largas que bloqueaban casi por completo la luz del Sol. Era un ciclo eterno de la naturaleza. Las gotas de la lluvia de hacía varias lunas todavía caían ocasionalmente de las hojas de los árboles, humedeciendo la tierra e hidratando a las plantas que crecían en ella. Aquel olor era húmedo, fresco. Sentía incluso la tierra bajo mis pies descalzos, fría, viva.

Cerró los ojos percibiendo cómo las ágiles manos de Šhřιη continuaban con su trabajo. Sujetando las hiervas con la hoja y asegurándola con una cuerda de fibras de árbol.

Respiré hondo.

-¿Cómo el cabello te puede salvar la vida?- pregunté finalmente.

Šhřιη rió quedamente.

-Me quedé enredado en la rama de un árbol antes de caer por una cascada. Mi enemigo no pudo frenar a tiempo y cayó.- explicó.

Entonces me vi distraída al percibir una manada de algún tipo de animal cuadrúpedo. Sus pisadas eran fuertes. Debían ser grandes…

Eran tantas las sensaciones que mi cuerpo apreciaba. Un escalofrío cruzó mi espalda cuando el viento sopló en dirección contraria a mi rostro. Las hojas del suelo se amontonaron débilmente en mi entrepierna.

-¿Y luego cómo…- respiré hondo, intentando ignorar el repentino ardor- cómo te zafaste?

-Me tomé de la rama con ambas manos y comencé a desenredar mi cabello, hasta que pude sentarme sobre la rama y tomar un respiro.- hizo una pequeña pausa- Desde entonces me prometí que nunca lo cortaría.

Se escucharon sonidos provenientes de entre los árboles. Ζēκδ’æ. Animales de la montaña.

Abrí los ojos lentamente y me encontré con los de Šhřιη, que me observaban atentamente. Sus cejas estaban suavemente fruncidas.

-¿Cómo funciona eso de la visión áurica?- preguntó curioso.

Sonreí.

-Es cuestión de percepción, mi padre siempre dijo que se ve mejor con el corazón- contesté lentamente, colocando una mano sobre mi pecho.- y ahora estoy de acuerdo con él. Los ojos engañan, pero el corazón nunca.

-Ya hemos terminado- informó Šhřιη sonriente, mirando con orgullo mi herida recién tratada.

Observé la hoja de textura áspera con atención, esperando a que aquel incómodo ardor se minimizara antes de incorporarme.

-No se preocupe, cazadora princesa, cuando la luna suba a su lugar, el ardor habrá desaparecido, se lo digo por experiencia.- aseguró guiñándome un ojo. – ahora a encontrar al malhumorado hijo del fuego.

Solté inevitablemente un suspiro hastiado.

Šhřιη rió.

-Es difícil de soportar ¿O me equivoco?

Bufé.

-Ni te imaginas. No entiendo cómo es posible que de una protectora tan noble como Mina, me mandaran a alguien como él ¡No congeniamos en nada!- contesté con pesar mientras comenzábamos a caminar.

Šhřιη rió con ganas, guiándome entre los árboles.

-No me diga, le ha salvado tres veces la vida y aún así no se soportan mutuamente- adivinó Šhřιη tan certeramente, que terminé mirándolo con la boca abierta.

-¿Cómo…?

-Lo he vivido dos veces… quiero decir, no es la primera vez que Σs’κα se encuentra en una situación así. Lo único que me sorprende es que haya seguido las instrucciones de su madre. Él nunca escucha a sus padres… pero sus padres no tienen tiempo para preguntarse qué hicieron mal, porque su tarea no es sólo amparar a sus hijos, sino también a los ŋöη’καπ.

Recordé las palabras de Σs’κα aquel día en el soterra.

-Viene por su compañera… quiere volver a verla.- murmuré.

Šhřιη sonrió con una nostalgia que me confundió.

-Cuando lo desterraron de casa pensaba casarse con ella ¿Sabía usted eso, princesa? Se iban a unir frente a los dioses.

Aquellas palabras me tomaron por sorpresa. Lo miré perpleja.

-¿Y por qué ella no escapó con él?- pregunté preguntándome qué clase de amante no corría tras de ti hasta las cascadas infinitas.

Šhřιη soltó una carcajada.

-Pregúntele a él, ya se lo dije, princesa- dijo sonriente.

Bufé mientras me concentraba en la húmeda textura de las cortezas de los árboles. El viento estaba impregnado de aquel olor tan propio de las hojas verdes después de la lluvia.

Guardamos silencio por un largo rato, mientras yo cerraba los ojos y buscaba a Σs’κα. Su nombre seguía siendo el perfecto para él, además de ser rebelde, era imposible encontrar sus pies en el suelo. Un pequeño animalito se cruzó por nuestro camino, escondiéndose tras un arbusto intrincado a un árbol, que por su tamaño y su ancho, se veía ancestral. Su corteza estaba tan arrugada como la piel de los sabios de airgua y al mirar hacia delante, descubrí la cegadora luz del Sol intentando infiltrarse entre los troncos de los árboles. Aquello significaba que nos acercábamos a un claro del bosque.

La tierra tembló bajo mis pies y supe que nos acercábamos a la manada de Ζēκδ’æ. Sus llamados eran tan fascinantes. Era un sonido estridente, que provocaba que el bosque se estremeciera. Tan grave que parecía una voz inhumana, otro idioma que a la gente del agua se nos tuviera privado.

Lentamente empezaba a dominarme la inseguridad al pensar en mi hogar y en el largo viaje que me quedaba por delante, cuando salimos al claro y el viento sopló con una fuerza devastadora, dirigiendo mi mirada hacia un precipicio, que mostraba la grandeza de la montaña sobre la que nos encontrábamos. 

domingo, 1 de julio de 2012

La descarga de energía


¡Finalmente he encontrado el momento para publicar! Estas semanas he estado ocupadísima, he llegado muy tarde a casa, he tenido exámenes... que no había encontrado el momento de ponerme al tanto de los blogs y administrar el mío propio. Pero hoy, estoy encerrada en casa a causa del clima y sola, sin tener que atender a nadie, entonces, me puse a revisar el blog y quedé sorprendida de los nuevos comentarios que me fui encontrando :D :D :D Estoy encantada, porque además me encontré con una nueva seguidora ¡¡Y no saben cuánto se los agradezco!! Sólo espero que todavía se sigan pasando por blogger, porque hacía tiempo que no publicaba. Y espero que les guste el capítulo ;) 

Mindy, discúlpame que no me haya pasado por tu blog, pero hasta ahorita me estoy actualizando ;) 

Y Livia, muchas gracias por tu comentario :D :D :D :D hahaha Ese Σs’κα no es precisamente un angelito.


-Eso es trampa- dijo Σs’κα con frialdad.

Su rostro estaba tan inexpresivo como si nada hubiese pasado.

-Eso es visión áurica- repuse secamente al tiempo que regresaba mi arco a su aljaba.

-Admítelo, Σs’κα, una chica te ganó.- dijo Šhřιη al tiempo que estrechaba mi mano- felicidades princesa, le ha dado directamente en el orgullo a un patán- continuó guiñándome un ojo.

Pero antes de que pudiera contestar, Σs’κα se me adelantó.

-En realidad si hubiéramos estado en una batalla, ya te hubieran matado. Reaccionas muy lento.

Intercambiamos largas miradas desafiantes. Y aunque sabía que tenía razón, no pude evitar responder a su ~nótese el sarcasmo~ constructivo comentario.

-Estás celoso porque mi flecha deshizo la tuya…

-Fue en el segundo tiro y eso es trampa- dijo enfatizando la palabra “trampa”.

-Segundo o no, creo que deberías aprender a aceptar que puede haber mejores que tú- repuse.

Σs’κα bufó.

-Si hubiera sido el primero, lo hubiera aceptado. Pero viendo tus tiros, me atrevo a pensar que en una pelea ya hubieras muerto.

-Claro- dije sarcástica- como en el ataque de los hα’τmα ¿verdad?

-La única vez que usaste el arco le diste en el hombro.- contradijo entre dientes.

-¡No iba a matarlo!- repliqué con indignación- Pensé que ya habías entendido eso y que estabas de acuerdo, tú tampoco los mataste…

-Si no puedes contra el enemigo, únete a él ¿Verdad?- sonrió con malicia- así lo puedes apuñalar por atrás.

-¡Increíble!- grité al tiempo que mis puños temblaban- ¡Estoy harta!

Šhřιη se puso entre nosotros.

-Por favor, tranquilícense, fue sólo un juego.- dijo poniendo las manos en alto.- claro… no lo hubiera propuesto si hubiera sabido que llegaríamos a estos extremos.- murmuró para sí mismo.

-Šhřιη…- dijimos Σs’κα y yo al mismo tiempo, fulminándolo con la mirada.

-No es tu problema…

-¡Quiero que saques a Σs’κα de mi vista!- grité yo, en cambio.

Me volví hacia Σs’κα. Él me miró con una sonrisa que parecía intentar disimular su rabia.

-Chicos…- volvió a intentar Šhřιη- tiempo fuera, por favor…

-He visto arqueros mucho mejores que tú, princesa- continuó Σs’κα, ignorando por completo a Šhřιη.

-Me conformo con saber que soy mejor que tú- repuse fulminante.

-Chicos…

-Tu técnica es obsoleta.

-¡Ah! ¡¿En serio?!- dije impregnando cada palabra con un sarcasmo rabioso- ¡¿Y cómo sugieres que lo corrija?!

¡Se estaba pasando de la raya! Había sido entrenada por el legendario arquero de airgua. Había entrenado por ciclos lunares enteros y ahora llegaba el engreído hijo de “no hay nadie mejor que yo” diciendo que mi tiro no había sido mejor que el suyo.

-¡Hola!- gritó Šhřιη- me voy a lanzar al agua y dejaré que las mujeres del fondo me lleven… si es que todavía les importo- sacudió sus brazos intentando llamar nuestra atención.

Pero mis ojos no soltaban los de Σs’κα.

-Dame el arco- dijo extendiendo su mano.

Vacilé antes de desenfundar el arco y fulminar a Σs’κα con la mirada. “Maldito orgulloso…” pensé para mis adentros. Quería mejorar su tiro deshaciendo el mío, era obvio.

Lo arrebató de mis manos.

-Ahora dame una flecha- ordenó mirando su objetivo.

-Tus modales, Σs’κα, sino no hay flecha- canturreé con intención de irritarlo.

-Déjate de juegos… princesita, y haz lo que te digo si no quieres que tu arco se haga cenizas.- repuso con voz gutural.

Aquel comentario fue el que rompió con la poca paciencia que me quedaba. Sentí cómo mi marca se iluminaba al tiempo que mi brazo se preparaba para propinarle una cachetada. Pude ver el terror en los ojos de Šhřιη, que miraba la escena con las manos crispadas en puños.

Pero ya muy tarde descubrí que temía por mí cuando sentí cómo las manos de Σs’κα me inmovilizaban y me atraían hacia él, haciendo que mi espalda chocara contra su abdomen de piedra. Su mano derecha sostenía la mía y su izquierda la izquierda mía.

Mi respiración se aceleró. Sentía su respiración en mi nuca, provocando que mi bello se erizara. La tensión se acentuó.

-Suéltame.- dije casi escupiendo las palabras. 

-Σs’κα, te estás pasando. Bájale a tu enojo y suelta a la princesa antes de que le hagas daño…- suplicó Šhřιη con cautela- recuerda, eres su protector…

Pero Σs’κα ignoró sus palabras al tiempo que apretaba mi marca.

Aquel movimiento me tomó desprevenida, haciendo que un fuerte grito se escapara de mi boca. Rápidamente me mordí la lengua, intentando contener el dolor.

-Ahora tomas el arco…- murmuró Σs’κα fríamente- en un parpadeo… y en el siguiente…- pateó mi pierna izquierda, haciendo que hubiera espacio suficiente entre ambas piernas- para tu estabilidad… calculas…- movió la flecha, colocando su cabeza al lado de la mía, mejilla con mejilla, estaba tan cerca que la comisura de nuestros labios casi se rozaban.- tres parpadeos y al cuarto…- la rabia recorría por mi cuerpo, provocando que mi marca brillara con intensidad, sentí el cuerpo de Σs’κα prepararse en menos de un parpadeo y como si nuestra energía se combinara, ambos soltamos la flecha al mismo tiempo.

Solté la respiración de golpe y ambos miramos atentamente, al quinto parpadeo la flecha pareció incendiarse antes de atravesar la mía propia por la mitad.

El silencio fue sepulcral. Aguardamos.

Y entonces, como por arte de magia, el árbol pareció arrugarse. Hasta que una mitad del tronco brilló como la plata y la otra de un rojo vivo, entendí que aquellas eran runas antiguas como las de mi marca. Y sin previo aviso, el árbol se desmoronó en cenizas.

Nadie dijo nada.

Tragué saliva con dificultad, esperando inconscientemente a que el cuerpo de Σs’κα se relajara. Sentía su respiración agitada, combinada con la mía. Hasta que finalmente y con una suavidad que me sorprendió, bajé mi brazo derecho junto con el de Σs’κα, que cedió con una facilidad que no acababa de desconcertarme.

Los hechos me hicieron olvidar mi rabia por un momento… ¿El árbol había muerto?

Soltamos el arco, como guiados por una misma consciencia, nuestras manos temblaban. Y como saliendo de un trance, me alejé de él con desconfianza.

-¿Qué le hiciste al árbol?- musité.

Nuestras miradas se encontraron. Sus ojos refulgieron con una duda que nunca antes había visto.

-Pensé que había sido obra tuya…- repuso sin inmutarse.

Negué con la cabeza.

-Bueno…- dijo Šhřιη rompiendo el silencio- ¿Qué les parece si continuamos? Antes de que ocurra otra catástrofe…

¡Había olvidado que Šhřιη seguía allí! Lo miré desconcertada y no pude más que asentir con la cabeza.

-Sólo algo más…- dije rápidamente cuando recordé algo.

Y sin más preámbulos le di un puñetazo a Σs’κα en el estómago con los últimos vestigios de rabia que quedaban en mi fuero interior. Σs’κα abrió los ojos con sorpresa y soltó el aire de golpe.

Šhřιη estalló en carcajadas cuando vio cómo su amigo se retorcía de dolor.

-¿Y eso?- preguntó entre dientes.

-Hay que ser rápidos, gracias por la pequeña lección, Σs’κα- contesté guiñándole un ojo.

Y así continuamos con nuestro camino. Aunque todavía me rondaba por la cabeza la pregunta del por qué del incendio del árbol. Sólo recordaba cómo la rabia y la decisión me habían invadido por completo cuando nos disponíamos a soltar la flecha… ¿Pero habría sido eso o algo más? ¿Tal vez la rabia de Σs’κα? Porque lo más extraño de todo era que había sido como un arrebato de energía. Y el árbol no sólo había mostrado el color del fuego, sino que… también el mío propio. El plateado. “Si quiere saber las respuestas a tantas preguntas, pregúntele a él” recordé que había dicho Šhřιη la noche pasada. Pero estaba harta de Σs’κα y no le iba a dar el gusto de mostrarme curiosa de acuerdo a su pasado. Ya me era suficiente saber que era un petulante, egocéntrico y malcriado que no sabía más que amargarme la vida.