sábado, 14 de julio de 2012

La vida en el bosque


Finalmente he encontrado otro hueco para poder escribir y publicar!! Espero que todavía quede alguien por allí que se pase por el blog, porque no me extrañaría que después de tanto tiempo de no haber publicado ya nadie me lea :P Sólo les digo que lo lamento mucho, pero desde hace un año ya no he estado tan metida en eso de la escritura y mi tiempo se ha reducido mucho, lo más probable es que el próximo capítulo llegue en tres semanas, pero de que llega, llega, porque esta historia quiero terminarla... No quiero dejarla a medias. Ya si después dejo de escribir, eso ya será otra cosa. Aún así les agradezco mucho por los comentarios de la entrada pasada :D :D :D :D :D 

Mindy, finalmente pude pasarme por tu blog ¡¡Ya publicaste el primer capítulo!! :3 Me encantó ;) :D :D Ya comenté para que sigas publicando, ehhh ;) hahaha

Y Livia, me encanta que hayas hecho una cuenta :D :D :D hahaha Ya hasta te tengo contada entre las seguidoras del blog ¿Sabes? A mí también me gustan los chicos malos :D Peroo que tengan su lado suavecito :P 

Y bueno, anónimo, que sigues siendo anónimo porque sigo sin saber tu nombre, ya he visto tus comentarios en las otras entradas y te agradezco tus aportaciones ;) La verdad es que en varios capítulos no me he preocupado por la ortografía y si los nombres están escritos en griego fue porque al principio del año encontré esa aplicación de letras en mi computadora y las letras griegas me parecen tan bonitas, que no dudé en utilizarlas para la historia. De hecho ellas son las culpables de que toda esta trama de la cazadora haya comenzado hahaha

Espero que les guste el capítulo ;) 




-Σs’κα…- comenzó Šhřιη cuando cruzábamos un helecho que me llegaba hasta la cintura.

El aludido se volvió hacia Šhřιη con irritación.

-¿Qué?- espetó.

-Ya sé que están molestos, pero… las hiervas medicinales están todavía frescas y creo que no estaría mal para la herida de la princesa- instintivamente escondí mi brazo entre las gasas del vestido.

El rostro de Σs’κα se mantuvo inexpresivo, pero supe que meditaba sobre las palabras cuando se detuvo entre las ramas de los helechos.

Miró fugazmente mi brazo sin dedicarme otra mirada siquiera y quitándose el saco se lo lanzó a Šhřιη, que había salido de entre las ramas.

Éste lo cachó con agilidad.

-Yo no voy a hacer nada por ella- dijo fríamente al tiempo que continuaba con su camino.

Muy en el fondo, sus palabras hicieron mella en mí, pero continué caminando abriéndome paso entre los helechos, hasta que llegué junto a Šhřιη que me miró con una sonrisa entusiasta en el rostro.

-Ignórelo, princesa, es el orgullo.- susurró guiñándome un ojo.

Sonreí al tiempo que extendía mi brazo.

Rápidamente dejó el saco sobre el húmedo suelo y rebuscó, sacando finalmente unas hiervas envueltas en una hoja más grande que mi propia mano.

-Si me muestra su herida, princesa.- me pidió.

Asentí lentamente al tiempo que desenvolvía el pedazo de tela de la capa de Σs’κα y dejaba al descubierto la larga herida que recorría casi todo mi antebrazo.

-¡Ampárenos los Dioses! ¿Pero cómo ocurrió?- preguntó Šhřιη tomando mi brazo con extremado cuidado.

-Fue con un cuchillo- fue todo lo que me vi capaz de contestar.

No es que no confiara en Šhřιη, era sencillamente que no quería que nadie supiera de la existencia del cuchillo de cυκŭητε, nadie más que los que ya la conocían.

Šhřιη frunció el ceño. De repente la luz del Sol se filtró entre los árboles, iluminando las cejas doradas de Šhřιη y su largo cabello.

-¿No te estorba en las peleas?- pregunté curiosa.

Šhřιη lo sacudió frunciendo el ceño.

-No hasta el momento.-contestó lentamente limpiando la herida con un poco de hiervas.- me salvó la vida una vez.

Intenté imaginármelo en una situación crítica y me pregunté cómo era que su cabello le había salvado una vez la vida, pero cuando sentí el ardor de las hiervas sobre mi piel, mi mente no pudo centrarse en ningún otro pensamiento.

Miré a mí alrededor intentando distraerme con otra cosa. Los árboles eran tan altos y sus ramas eran tan largas que bloqueaban casi por completo la luz del Sol. Era un ciclo eterno de la naturaleza. Las gotas de la lluvia de hacía varias lunas todavía caían ocasionalmente de las hojas de los árboles, humedeciendo la tierra e hidratando a las plantas que crecían en ella. Aquel olor era húmedo, fresco. Sentía incluso la tierra bajo mis pies descalzos, fría, viva.

Cerró los ojos percibiendo cómo las ágiles manos de Šhřιη continuaban con su trabajo. Sujetando las hiervas con la hoja y asegurándola con una cuerda de fibras de árbol.

Respiré hondo.

-¿Cómo el cabello te puede salvar la vida?- pregunté finalmente.

Šhřιη rió quedamente.

-Me quedé enredado en la rama de un árbol antes de caer por una cascada. Mi enemigo no pudo frenar a tiempo y cayó.- explicó.

Entonces me vi distraída al percibir una manada de algún tipo de animal cuadrúpedo. Sus pisadas eran fuertes. Debían ser grandes…

Eran tantas las sensaciones que mi cuerpo apreciaba. Un escalofrío cruzó mi espalda cuando el viento sopló en dirección contraria a mi rostro. Las hojas del suelo se amontonaron débilmente en mi entrepierna.

-¿Y luego cómo…- respiré hondo, intentando ignorar el repentino ardor- cómo te zafaste?

-Me tomé de la rama con ambas manos y comencé a desenredar mi cabello, hasta que pude sentarme sobre la rama y tomar un respiro.- hizo una pequeña pausa- Desde entonces me prometí que nunca lo cortaría.

Se escucharon sonidos provenientes de entre los árboles. Ζēκδ’æ. Animales de la montaña.

Abrí los ojos lentamente y me encontré con los de Šhřιη, que me observaban atentamente. Sus cejas estaban suavemente fruncidas.

-¿Cómo funciona eso de la visión áurica?- preguntó curioso.

Sonreí.

-Es cuestión de percepción, mi padre siempre dijo que se ve mejor con el corazón- contesté lentamente, colocando una mano sobre mi pecho.- y ahora estoy de acuerdo con él. Los ojos engañan, pero el corazón nunca.

-Ya hemos terminado- informó Šhřιη sonriente, mirando con orgullo mi herida recién tratada.

Observé la hoja de textura áspera con atención, esperando a que aquel incómodo ardor se minimizara antes de incorporarme.

-No se preocupe, cazadora princesa, cuando la luna suba a su lugar, el ardor habrá desaparecido, se lo digo por experiencia.- aseguró guiñándome un ojo. – ahora a encontrar al malhumorado hijo del fuego.

Solté inevitablemente un suspiro hastiado.

Šhřιη rió.

-Es difícil de soportar ¿O me equivoco?

Bufé.

-Ni te imaginas. No entiendo cómo es posible que de una protectora tan noble como Mina, me mandaran a alguien como él ¡No congeniamos en nada!- contesté con pesar mientras comenzábamos a caminar.

Šhřιη rió con ganas, guiándome entre los árboles.

-No me diga, le ha salvado tres veces la vida y aún así no se soportan mutuamente- adivinó Šhřιη tan certeramente, que terminé mirándolo con la boca abierta.

-¿Cómo…?

-Lo he vivido dos veces… quiero decir, no es la primera vez que Σs’κα se encuentra en una situación así. Lo único que me sorprende es que haya seguido las instrucciones de su madre. Él nunca escucha a sus padres… pero sus padres no tienen tiempo para preguntarse qué hicieron mal, porque su tarea no es sólo amparar a sus hijos, sino también a los ŋöη’καπ.

Recordé las palabras de Σs’κα aquel día en el soterra.

-Viene por su compañera… quiere volver a verla.- murmuré.

Šhřιη sonrió con una nostalgia que me confundió.

-Cuando lo desterraron de casa pensaba casarse con ella ¿Sabía usted eso, princesa? Se iban a unir frente a los dioses.

Aquellas palabras me tomaron por sorpresa. Lo miré perpleja.

-¿Y por qué ella no escapó con él?- pregunté preguntándome qué clase de amante no corría tras de ti hasta las cascadas infinitas.

Šhřιη soltó una carcajada.

-Pregúntele a él, ya se lo dije, princesa- dijo sonriente.

Bufé mientras me concentraba en la húmeda textura de las cortezas de los árboles. El viento estaba impregnado de aquel olor tan propio de las hojas verdes después de la lluvia.

Guardamos silencio por un largo rato, mientras yo cerraba los ojos y buscaba a Σs’κα. Su nombre seguía siendo el perfecto para él, además de ser rebelde, era imposible encontrar sus pies en el suelo. Un pequeño animalito se cruzó por nuestro camino, escondiéndose tras un arbusto intrincado a un árbol, que por su tamaño y su ancho, se veía ancestral. Su corteza estaba tan arrugada como la piel de los sabios de airgua y al mirar hacia delante, descubrí la cegadora luz del Sol intentando infiltrarse entre los troncos de los árboles. Aquello significaba que nos acercábamos a un claro del bosque.

La tierra tembló bajo mis pies y supe que nos acercábamos a la manada de Ζēκδ’æ. Sus llamados eran tan fascinantes. Era un sonido estridente, que provocaba que el bosque se estremeciera. Tan grave que parecía una voz inhumana, otro idioma que a la gente del agua se nos tuviera privado.

Lentamente empezaba a dominarme la inseguridad al pensar en mi hogar y en el largo viaje que me quedaba por delante, cuando salimos al claro y el viento sopló con una fuerza devastadora, dirigiendo mi mirada hacia un precipicio, que mostraba la grandeza de la montaña sobre la que nos encontrábamos. 

domingo, 1 de julio de 2012

La descarga de energía


¡Finalmente he encontrado el momento para publicar! Estas semanas he estado ocupadísima, he llegado muy tarde a casa, he tenido exámenes... que no había encontrado el momento de ponerme al tanto de los blogs y administrar el mío propio. Pero hoy, estoy encerrada en casa a causa del clima y sola, sin tener que atender a nadie, entonces, me puse a revisar el blog y quedé sorprendida de los nuevos comentarios que me fui encontrando :D :D :D Estoy encantada, porque además me encontré con una nueva seguidora ¡¡Y no saben cuánto se los agradezco!! Sólo espero que todavía se sigan pasando por blogger, porque hacía tiempo que no publicaba. Y espero que les guste el capítulo ;) 

Mindy, discúlpame que no me haya pasado por tu blog, pero hasta ahorita me estoy actualizando ;) 

Y Livia, muchas gracias por tu comentario :D :D :D :D hahaha Ese Σs’κα no es precisamente un angelito.


-Eso es trampa- dijo Σs’κα con frialdad.

Su rostro estaba tan inexpresivo como si nada hubiese pasado.

-Eso es visión áurica- repuse secamente al tiempo que regresaba mi arco a su aljaba.

-Admítelo, Σs’κα, una chica te ganó.- dijo Šhřιη al tiempo que estrechaba mi mano- felicidades princesa, le ha dado directamente en el orgullo a un patán- continuó guiñándome un ojo.

Pero antes de que pudiera contestar, Σs’κα se me adelantó.

-En realidad si hubiéramos estado en una batalla, ya te hubieran matado. Reaccionas muy lento.

Intercambiamos largas miradas desafiantes. Y aunque sabía que tenía razón, no pude evitar responder a su ~nótese el sarcasmo~ constructivo comentario.

-Estás celoso porque mi flecha deshizo la tuya…

-Fue en el segundo tiro y eso es trampa- dijo enfatizando la palabra “trampa”.

-Segundo o no, creo que deberías aprender a aceptar que puede haber mejores que tú- repuse.

Σs’κα bufó.

-Si hubiera sido el primero, lo hubiera aceptado. Pero viendo tus tiros, me atrevo a pensar que en una pelea ya hubieras muerto.

-Claro- dije sarcástica- como en el ataque de los hα’τmα ¿verdad?

-La única vez que usaste el arco le diste en el hombro.- contradijo entre dientes.

-¡No iba a matarlo!- repliqué con indignación- Pensé que ya habías entendido eso y que estabas de acuerdo, tú tampoco los mataste…

-Si no puedes contra el enemigo, únete a él ¿Verdad?- sonrió con malicia- así lo puedes apuñalar por atrás.

-¡Increíble!- grité al tiempo que mis puños temblaban- ¡Estoy harta!

Šhřιη se puso entre nosotros.

-Por favor, tranquilícense, fue sólo un juego.- dijo poniendo las manos en alto.- claro… no lo hubiera propuesto si hubiera sabido que llegaríamos a estos extremos.- murmuró para sí mismo.

-Šhřιη…- dijimos Σs’κα y yo al mismo tiempo, fulminándolo con la mirada.

-No es tu problema…

-¡Quiero que saques a Σs’κα de mi vista!- grité yo, en cambio.

Me volví hacia Σs’κα. Él me miró con una sonrisa que parecía intentar disimular su rabia.

-Chicos…- volvió a intentar Šhřιη- tiempo fuera, por favor…

-He visto arqueros mucho mejores que tú, princesa- continuó Σs’κα, ignorando por completo a Šhřιη.

-Me conformo con saber que soy mejor que tú- repuse fulminante.

-Chicos…

-Tu técnica es obsoleta.

-¡Ah! ¡¿En serio?!- dije impregnando cada palabra con un sarcasmo rabioso- ¡¿Y cómo sugieres que lo corrija?!

¡Se estaba pasando de la raya! Había sido entrenada por el legendario arquero de airgua. Había entrenado por ciclos lunares enteros y ahora llegaba el engreído hijo de “no hay nadie mejor que yo” diciendo que mi tiro no había sido mejor que el suyo.

-¡Hola!- gritó Šhřιη- me voy a lanzar al agua y dejaré que las mujeres del fondo me lleven… si es que todavía les importo- sacudió sus brazos intentando llamar nuestra atención.

Pero mis ojos no soltaban los de Σs’κα.

-Dame el arco- dijo extendiendo su mano.

Vacilé antes de desenfundar el arco y fulminar a Σs’κα con la mirada. “Maldito orgulloso…” pensé para mis adentros. Quería mejorar su tiro deshaciendo el mío, era obvio.

Lo arrebató de mis manos.

-Ahora dame una flecha- ordenó mirando su objetivo.

-Tus modales, Σs’κα, sino no hay flecha- canturreé con intención de irritarlo.

-Déjate de juegos… princesita, y haz lo que te digo si no quieres que tu arco se haga cenizas.- repuso con voz gutural.

Aquel comentario fue el que rompió con la poca paciencia que me quedaba. Sentí cómo mi marca se iluminaba al tiempo que mi brazo se preparaba para propinarle una cachetada. Pude ver el terror en los ojos de Šhřιη, que miraba la escena con las manos crispadas en puños.

Pero ya muy tarde descubrí que temía por mí cuando sentí cómo las manos de Σs’κα me inmovilizaban y me atraían hacia él, haciendo que mi espalda chocara contra su abdomen de piedra. Su mano derecha sostenía la mía y su izquierda la izquierda mía.

Mi respiración se aceleró. Sentía su respiración en mi nuca, provocando que mi bello se erizara. La tensión se acentuó.

-Suéltame.- dije casi escupiendo las palabras. 

-Σs’κα, te estás pasando. Bájale a tu enojo y suelta a la princesa antes de que le hagas daño…- suplicó Šhřιη con cautela- recuerda, eres su protector…

Pero Σs’κα ignoró sus palabras al tiempo que apretaba mi marca.

Aquel movimiento me tomó desprevenida, haciendo que un fuerte grito se escapara de mi boca. Rápidamente me mordí la lengua, intentando contener el dolor.

-Ahora tomas el arco…- murmuró Σs’κα fríamente- en un parpadeo… y en el siguiente…- pateó mi pierna izquierda, haciendo que hubiera espacio suficiente entre ambas piernas- para tu estabilidad… calculas…- movió la flecha, colocando su cabeza al lado de la mía, mejilla con mejilla, estaba tan cerca que la comisura de nuestros labios casi se rozaban.- tres parpadeos y al cuarto…- la rabia recorría por mi cuerpo, provocando que mi marca brillara con intensidad, sentí el cuerpo de Σs’κα prepararse en menos de un parpadeo y como si nuestra energía se combinara, ambos soltamos la flecha al mismo tiempo.

Solté la respiración de golpe y ambos miramos atentamente, al quinto parpadeo la flecha pareció incendiarse antes de atravesar la mía propia por la mitad.

El silencio fue sepulcral. Aguardamos.

Y entonces, como por arte de magia, el árbol pareció arrugarse. Hasta que una mitad del tronco brilló como la plata y la otra de un rojo vivo, entendí que aquellas eran runas antiguas como las de mi marca. Y sin previo aviso, el árbol se desmoronó en cenizas.

Nadie dijo nada.

Tragué saliva con dificultad, esperando inconscientemente a que el cuerpo de Σs’κα se relajara. Sentía su respiración agitada, combinada con la mía. Hasta que finalmente y con una suavidad que me sorprendió, bajé mi brazo derecho junto con el de Σs’κα, que cedió con una facilidad que no acababa de desconcertarme.

Los hechos me hicieron olvidar mi rabia por un momento… ¿El árbol había muerto?

Soltamos el arco, como guiados por una misma consciencia, nuestras manos temblaban. Y como saliendo de un trance, me alejé de él con desconfianza.

-¿Qué le hiciste al árbol?- musité.

Nuestras miradas se encontraron. Sus ojos refulgieron con una duda que nunca antes había visto.

-Pensé que había sido obra tuya…- repuso sin inmutarse.

Negué con la cabeza.

-Bueno…- dijo Šhřιη rompiendo el silencio- ¿Qué les parece si continuamos? Antes de que ocurra otra catástrofe…

¡Había olvidado que Šhřιη seguía allí! Lo miré desconcertada y no pude más que asentir con la cabeza.

-Sólo algo más…- dije rápidamente cuando recordé algo.

Y sin más preámbulos le di un puñetazo a Σs’κα en el estómago con los últimos vestigios de rabia que quedaban en mi fuero interior. Σs’κα abrió los ojos con sorpresa y soltó el aire de golpe.

Šhřιη estalló en carcajadas cuando vio cómo su amigo se retorcía de dolor.

-¿Y eso?- preguntó entre dientes.

-Hay que ser rápidos, gracias por la pequeña lección, Σs’κα- contesté guiñándole un ojo.

Y así continuamos con nuestro camino. Aunque todavía me rondaba por la cabeza la pregunta del por qué del incendio del árbol. Sólo recordaba cómo la rabia y la decisión me habían invadido por completo cuando nos disponíamos a soltar la flecha… ¿Pero habría sido eso o algo más? ¿Tal vez la rabia de Σs’κα? Porque lo más extraño de todo era que había sido como un arrebato de energía. Y el árbol no sólo había mostrado el color del fuego, sino que… también el mío propio. El plateado. “Si quiere saber las respuestas a tantas preguntas, pregúntele a él” recordé que había dicho Šhřιη la noche pasada. Pero estaba harta de Σs’κα y no le iba a dar el gusto de mostrarme curiosa de acuerdo a su pasado. Ya me era suficiente saber que era un petulante, egocéntrico y malcriado que no sabía más que amargarme la vida. 

martes, 12 de junio de 2012

El agua tiene dos caras


Bueno, soy muy breve, porque ahora sí que no tengo tiempo... Muchísimas gracias por los comentarios (Livia, me alegra tanto haber visto tu comentario y me alegra tanto que te guste la historia ;) :D :D). Y bueno, espero que les guste el capítulo, que va a ser un poco corto.


-¿Trajiste las cosas, Šhřιη?- fue lo primero que dijo.
Šhřιη frunció el ceño.
-Hola, me fue bien y sí, salí ileso, tomando en cuenta que me atacaron dos guerreros de la tribu de los mακăħατ. Te agradezco de corazón tu preocupación- murmuró lanzándole el saco.
Σs’κα reaccionó de inmediato, atrapándolo con firmeza. Lo abrió y rebuscó en su interior, sonriendo con satisfacción.
-Eres el mejor, Šhřιη. Gracias.
Šhřιη soltó una carcajada.
-Eso no funciona conmigo, amigo. Ya sabes lo que pido a cambio- repuso incorporándose con el avecita entre sus manos- ¿Tienes hambre?
Σs’κα sonrió al tiempo que cerraba sus manos en puños y de la nada, los abría, dejando entrever dos objetos circulares y planos que parecían ser de una piedra muy preciosa, que brillaba sorprendentemente a la luz del sol. Jugueteó con los objetos antes de pasárselos a Šhřιη. Me pregunté maravillada de dónde los había sacado…
Šhřιη le entregó la comida a cambio. Σs’κα le dio un mordisco y sonrió de oreja a oreja. El rostro de Šhřιη estaba deformado por la sorpresa, sosteniendo ahora los objetos entre sus manos.
-Üϖρrεņ… ¿Es en serio?
Σs’κα asintió sonriendo con su típica altanería.
Rodé los ojos al tiempo que comía el último pedazo de mi desayuno.
-No está mal, no está mal…
Aunque en mi fuero interior me preguntaba todavía que rayos eran aquellas cosas. Todavía podía ver el asombro en el rostro de Šhřιη.
Σs’κα se volvió hacia mí.
-Pensé que me dirías si pasaba algo…
-No me pareció oportuno despertarte por la llegada de Šhřιη- dije a la defensiva.
Σs’κα parecía a punto de replicar, pero Šhřιη se le adelantó.
-No entiendo por qué no le hablas de usted a la princesa ¡Qué falta de respeto!
Levanté los brazos hacia el cielo.
-¡Hasta que al fin alguien me entiende!- exclamé molesta.
-Tiene tanto de princesa como yo de dios.- repuso.
-Osea todo.
-En realidad ella debería hablarme de usted.- continuó ignorando mi comentario.
Šhřιη soltó una carcajada.
-Te rebajaron a su protector…- dijo entre risas.
Σs’κα sonrió levemente lanzándome una mirada cómplice que me tomó por sorpresa.
-Si tú no me hablas de usted, entonces yo tampoco lo haré contigo- lo previne.
Su sonrisa se ensanchó.
-Me parece justo.
Correspondí a su sonrisa al tiempo que desviaba la mirada.
Šhřιη se desternilló de risa en el suelo y Σs’κα rió sacudiendo su cabello. No pude evitar sonreír ante la escena. Pasó un largo rato antes de que Šhřιη pudiera ponerse de nuevo en pie y guiarnos por el bosque.
-¿A dónde vamos?- pregunté.
Nadie contestó a mi pregunta.
Suspiré intentando aceptar a regañadientes que junto a Σs’κα tendría que acostumbrarme a las sorpresas. Pero después de cruzar matorrales y helechos, llegamos a un camino que se abría paso hasta un lago de aguas transparentes y finalmente Šhřιη llenó el silencio con sus chistosas anécdotas. Σs’κα, como siempre, iba más bien concentrado en afilar su cuchillo o dejar marcas en los árboles, ensimismado en sus pensamientos.
Šhřιη se acercó a la orilla del lago y bebió un poco de agua. Me coloqué a su lado y lo imité, mirando atentamente mi reflejo. Mi rostro seguía cubierto por la capucha, pero podía intercambiar miradas con mi reflejo. Podía ver la nostalgia en mis ojos y el dolor que reinaba en mi alma.
-El agua tiene dos caras, pero la superficie siempre te dirá la verdad- murmuró Šhřιη, agitando el agua al tiempo que desaparecía mi reflejo.
Sonreí ante sus palabras.
-Hagamos un juego…- dijo Šhřιη repentinamente, al tiempo que sus ojos se iluminaban como si hubiese tenido la mejor de todas las ideas.
Lo miré curiosa, pero bajo la capucha, no se percató, sino que se incorporó con agilidad y se dirigió hacia Σs’κα, que nos miraba recargado contra un árbol como la noche pasada.
-¿Recuerdas? Veremos quién llega más lejos- le dijo Šhřιη mirando hacia el otro lado del lago.
-No creo que la princesa lo logré…- repuso burlón, dirigiéndome una mirada cargada de sorna- No ha demostrado tener muy buena puntería.
“Es sólo para provocarte…” me repetía una y otra vez para mí misma, mordiéndome el labio con fuerza. “Es sólo para provocarte…”
Šhřιη soltó una carcajada y se volvió hacia Σs’κα.
-¿Quién cazó tu desayuno ayer en la noche, cabeza dura?- dijo a mi defensa con diversión.
Sonreí de oreja a oreja al ver que Σs’κα apretaba los dientes y guardaba silencio. Pero, como si yo hubiera hecho aquel comentario, se volvió hacia mí y me miró desafiante. Dio unos pasos hacia delante.
-Hay mejores- musitó extendiendo su mano en dirección al lado opuesto del lago y dejando que una llama de fuego tan delgada como su dedo, diera contra la corteza de uno de los árboles.
Mi orgullo me hizo dar dos pasos hacia delante y desenfundar el arco y una flecha. Lo tensé y apunté con cuidado. Σs’κα se movió con impaciencia, pero lo ignoré. La corteza chamuscada todavía ardía, el perfecto círculo de cenizas era mi claro objetivo. Sentí cómo la energía recorría mis brazos, saliendo de mi pecho, y hacía la conexión con el arco cuando toda la fuerza se concentró en la flecha y ésta salió volando con la rapidez de un rayo por encima de las tranquilas aguas y daba por debajo del blanco.
Σs’κα rió quedamente con una mezcla de burla y triunfo a la vez.
-Mi turno.- dijo arrebatando el arco de mis manos y tomando una flecha de mi aljaba.
Lo miré rabiosa, deseando febrilmente que errara el tiro. Pero para mi desconcierto, en la mitad de tiempo en la que yo tardaba en calcular, la flecha ya había salido volando y daba limpiamente en el centro del punto negro. Y como si mi arco no fuera más que una rama de árbol, se lo lanzó a Šhřιη, que lo cachó sin aparente esfuerzo. Se acercó a mí, tomó una flecha más y se la entregó.
Y Šhřιη, con la misma agilidad que su compañero, tensó el arco en dos parpadeos míos y soltó la flecha, pero, a diferencia de la de Σs’κα, la suya quedó al lado del centro.
-κræmm…- dijo al tiempo que Σs’κα sonreía con suficiencia.
-Sigo siendo el mejor- dijo con una indiferencia que hizo que la sangre hirviera dentro de mí.
Tomé el arco de manos de Šhřιη y sin pensarlo dos veces saqué una flecha y cerré los ojos. Era como si a mi vista se le abrieran nuevas puertas. Podía percibir los leves temblores del agua y el viento que soplaba. Apunté, viendo las cenizas en el árbol y solté la flecha, que pasó con una rapidez inhumana el agua, dejando una estela de viento tras de sí y atravesando a continuación la propia flecha de Σs’κα, hundiéndose hasta la mitad de su delicado cuerpo en el tronco.
Abrí los ojos. Šhřιη miraba boquiabierto, al tiempo que le daba palmaditas a Σs’κα en el hombro, intentando disimular una sonrisa burlona.  

jueves, 7 de junio de 2012

Consejos para el desayuno


No sé sí me desperté por el hecho de que hacía frío o por la luz del sol que empezaba a abrirse paso entre las hojas de los árboles. Me costó un rato orientarme. Pero cuando recordé todo lo sucedido la noche anterior, me incorporé desconcertada mirando a mí alrededor. No había nadie en el claro y la fogata estaba a punto de extinguirse. Era de aquellos días que la energía parecía haberse esfumado en mí a pesar de lo bien que había dormido, pero podía percibir la presencia de alguien en la cercanía.

Respiré hondo antes de cerrar los ojos y concentrarme en el movimiento del bosque.

Sentía la tierra húmeda bajo mis pies y la vida que había en ésta. Colmenas, arañas, un pájaro que parecía recoger su desayuno. Y con movimientos suaves, descubrí una figura humana sobre la rama de un árbol.

Abrí los ojos lentamente y me encontré con unos ojos azules que me miraban fijamente desde la altura.

-Buenos días, princesa ¿Dormiste bien?- preguntó Σs’κα con voz cansina.

-La verdadera pregunta es si tú dormiste…- repuse.

Σs’κα sonrió divertido.

-¿Dónde está Šhřιη?

Con un movimiento ágil, se colgó de la rama e impulsándose, saltó al suelo, cayendo de cuclillas. Se acercó lentamente hacia mí.

-Fue por unas cosas que le encargué.- se limitó a contestar.

Lo miré de pies a cabeza, descubriendo su aspecto en realidad deplorable. Con su capa quemada de las puntas y su cabello castaño desordenado. No faltaban sus facciones cansadas y su mirada perdida, que sustituía a su acostumbrada expresión de superioridad que tanto me sacaba de quicio. Y a pesar de eso, en sí, se veía bien. La tierra en su rostro hacía que sus ojos azules se vieran más claros y su sonrisa más brillante. Se veía tan perfecto como un dios después de un combate.

-Σs’κα, descansa, me toca vigilar- dije lentamente.

Él negó con la cabeza sin un ápice de burla en el rostro.

-¿Cómo está tu brazo?

Si no hubiera preguntado, nunca hubiera recordado que mi brazo izquierdo aún seguía vendado y lastimado.

-Nada que no se pueda arreglar…- musité.

Rápidamente me senté sobre el tronco caído y desenvolví la venda improvisada. A pesar de que fuera de la capa roja de Σs’κα, la sangre seca era mucho más oscura. La herida tenía un aspecto nauseabundo y el hedor de la sangre no mejoraba la situación, pero no dije nada.

Σs’κα se sentó a mi lado y recargó ambos brazos sobre sus rodillas, mirando hacia la fogata, como si no pudiera ver la herida. Un sentimiento de culpabilidad se desdibujaba en sus facciones.

-Le pedí a Šhřιη que trajera algunas hiervas para ayudarte con la herida.- informó.

Σs’κα diciendo eso, debía ser obviamente un sueño… ¡Tal vez todavía estaba dormida! Sacudí la cabeza y recargué mi mano marcada sobre su hombro.

-Descansa, te despierto si pasa algo…- insistí.

Σs’κα sonrió con amargura al tiempo que se volvía hacia mí y tomaba mi brazo lastimado para examinar la herida. Aquella suavidad todavía me seguía sorprendiendo sobremanera.

-Te dije que no volvieras a disculparte por lo que dijiste…- comenzó con una suavidad abrumadora- pero… princesa…

Aquellas palabras me estaban tomando por sorpresa ¿Qué quería decir? Tal vez la incertidumbre, tal vez la curiosidad, no sé lo que provocó que los latidos de mi corazón se aceleraran.

-Fui un estúpido por lanzar el cuchillo...- dijo finalmente- discúlpame.

Sonreí conmovida mientras bajaba la mirada.

-No tienes por qué disculparte, no sabíamos para qué servía el cuchillo… no lo hiciste con intención- repuse quitando suavemente su mano cálida de mi herida.

Lo encaré por un instante. Sentí como si mi mundo se fuera de cabeza. Todavía había algo en esa mirada, un misterio, algo que lo hacía ver amenazante pero a la vez seguro.

Me sonrojé al darme cuenta de que él no soltaba mi mirada.

Entreabrí mis labios. No entendía por qué de repente tenía los nervios de punta.

-Descansa, Σs’κα. Lo necesitas- dije evidenciando con mi mirada las marcas moradas bajo sus ojos.

Su expresión se volvió fría.

-¿Ya te había dicho que eres la persona más terca que he conocido en toda mi existencia?- musitó burlón.

Fruncí el ceño.

-¿Y eso debo tomarlo como un cumplido?- repuse.

Él sonrió mirando hacia el cielo por un instante. Las nubes se reflejaron en sus ojos cuando me encaró.

-Tomando en cuenta que he vivido tanto como para que seas la primera tan terca, creo que sí, puedes tomarlo como un cumplido.- dijo desafiante.

Dejé que una sonrisa se dibujara en la comisura de mis labios y desvié la mirada.

-¿Descansarás?- insistí por cuarta vez.

Σs’κα se recostó a regañadientes sobre el tronco, recargando su cuerpo en la tierra y mirando nuevamente hacia el cielo. Puso sus manos bajo su nuca.

Ambos guardamos silencio, mirando hacia el cielo. A pesar de que el sol ya brillaba en todo su esplendor, todavía había estrellas en el cielo. Y justo entre un conjunto había una estela brillante. Tenía la forma de un ojo. Como si nos observaran desde arriba.

-¿Σs’κα?- lo llamé en un susurro.

-¿Huh…?- respondió con voz ronca.

-¿Los dioses nos observan?

Por un largo rato no hubo respuesta. Me volví hacia Σs’κα. Tenía los ojos cerrados y su respiración era acompasada.

-Hay tanto que ver desde allá arriba…- musitó.

-¿Y tu madre?

Sonrió sin abrir los ojos.

-Ésa es una de sus tareas. Pero sólo tiene la mejor vista durante la noche. En el día la vista le pertenece a los dioses aliados con Σπεητε-Τι, el dios del Sol…- respiró hondo- como mi padre. Es por eso que nunca verás un incendio en la noche. Los dioses tienen su forma de convivir a pesar de ser enemigos y respetan los límites.

Ver su rostro así era como ver a otro muchacho por completo. Era una expresión tan suave y dulce. Con su rostro relajado y sus ojos cerrados, de repente tenía la urgencia de pasar mis manos sobre aquellos cabellos castaños desordenados, aunque pareciera que estuvieran colocados en el lugar correcto.

Sacudí la cabeza y me concentré en envolver el pedazo de tela alrededor de la herida en mi brazo.

-Princesa…- me sobresalté al escuchar su voz ya casi en un susurro inaudible.

Me volví a mirarlo con la sensación de que mi corazón saldría de mi pecho… no es mi culpa que me haya asustado…

Sus ojos estaban abiertos y escrutaban mi mano con atención.

Respiró hondo.

-Siento lo de tu hogar…- dijo con un sufrimiento que me sorprendió sobremanera.- Sé cuánto te duele…

Y algo en su voz me hizo darme cuenta de que él en realidad lo sentía por mí.

Estaba tan sorprendida que no supe qué contestar. Pero para cuando me volví hacia él, sus ojos ya estaban cerrados y su respiración era tan acompasada que supe que finalmente se había quedado dormido. Quedé  con la sensación de que aquella había sido otra de nuestras treguas momentáneas y probablemente, después, volveríamos a actuar como hijo del fuego e hija del agua.

Arreglé la venda sumida en mis pensamientos. Incapaz de creer que ayer me hubieran sacado de mi hogar, una horda de bichos come humanos nos hubieran sacado, además, del soterra, y ahora la tranquilidad predominara en mi espíritu.

Respiré hondo.

Sólo había algo que no cuadraba del todo… y era la incertidumbre de cómo se encontraba Μεπ. Cada segundo pensamiento me llegaba el recuerdo de su rostro, de sus labios chocando contra los míos. Había sido una sensación tan vivida, que todavía cuando la recordaba, sentía escalofríos en mi espalda. Deseaba saber con todas mis fuerzas dónde estaba, saber más de él a parte de que se había salvado. Pero, al parecer, los dioses me tenían preparado un camino completamente distinto al suyo. Recordé las palabras de Σs’κα, “Por enamorado…”. Él lo había sabido desde el principio… tal vez si me lo hubiera insinuado antes. Quizás los de airgua sí estábamos ciegos. Ahora que estaba lejos de Μεπ me arrepentía de no haberle dicho que estaba enamorada de él antes.

Entonces me vi interrumpida por unos sigilosos pasos detrás de mí. Me incorporé de un salto y di una media vuelta, encarando a un Šhřιη que sonreía de oreja a oreja con aquella carisma tan propia de él.

-Relájese, princesa, sólo soy yo.- dijo mirando significativamente la mano que tenía sobre mi cinto.

Rápidamente la tensión abandonó mi cuerpo.

-Šhřιη ¡Volviste!- dije aliviada.

Su sonrisa se ensanchó al tiempo que dirigía su mirada hacia Σs’κα, que todavía dormitaba sobre el suelo.

-Vaya, vaya ¿De qué me perdí?- preguntó con cierta burla y alarma en la voz a la vez- ¿Lo noqueó?

Reí quedamente negando con la cabeza.

-Le dije que descansara.

Šhřιη asintió incrédulo.

-¿Y le hizo caso?- sacudió la cabeza- Obviamente…

Entonces por primera vez le puse atención al bulto que traía cargando. Fruncí el ceño.

Era un saco de piel.

Su sonrisa se volvió traviesa.

-Son cosas que…

-Te encargó Σs’κα, lo sé- lo interrumpí.

Šhřιη dio unos pasos hacia los restos de la fogata.

-¿Tiene hambre, princesa?- preguntó dejando las cosas sobre el suelo.

Se hincó junto a las cenizas y con dos piedras que tomó del suelo, prendió un pequeño fuego.

-Si Σs’κα estuviera despierto sería más fuerte.- murmuró sacando el cuerpecito del ave, que habíamos cazado ayer, del saco.

Meneé la cabeza.

-Eres de las únicas personas del agua que conoce su origen ¿Verdad?- pregunté hincándome a su lado.

Šhřιη degolló al avecita y cortó sus patitas.

-Además de usted, princesa, sí.- contestó con cierta diversión en la voz- ni los propios dioses saben de su procedencia y de sus habilidades.

Asentí con la cabeza.

-Σs’κα me contó algo por el estilo- coincidí con un hilo de voz- ¿Y desde cuándo se conocen?

Amarró el cuerpecito de una pequeña rama y la dejó al fuego.

-Si me permite preguntar, princesa…- comenzó lentamente, más bien concentrado en asar el ave, parecía como si las llamas repiquetearan en sus ojos- ¿Qué tanto conoce de la historia de Σs’κα?

-¿Por qué?- pregunté a la defensiva.

-Porque soy de esas personas que sólo continúan con historias y no las comienzan. Si hay algo que Σs’κα no le haya contado, entonces no quiero que usted lo sepa por mí, sin ofenderla, sólo no quiero darle una mala impresión del hijo del dios del fuego… Σs’κα ha vivido de todo.- y aquellas palabras sólo lograron acentuar mi curiosidad en lugar de prevenirme.

Guardamos silencio por un momento.

-Sé que está peleado con sus dos padres y que Mina fue transformada por su propio padre en un leopardo- contesté.

Šhřιη me dedicó una mirada seria, hasta que finalmente se volvió hacia las brazas del fuego, que lentamente iban cambiando el color del pellejo.

-Su padre lo encerró en una cueva y casualmente yo pasaba por allí cuando escuché sus gritos de furia. Lo saqué y desde entonces viajamos juntos por las extrañas tierras que deparan la custodia de los dioses. A nosotros se unió Mina un tiempo después.- contestó mi pregunta finalmente.

Pero por cada palabra que había pronunciado, sentía preguntas amontonarse en mi boca, trabando mi lengua.

-¿Entonces tú conociste a Mina como humana?- fue la primera pregunta que me llegó.

Šhřιη asintió con la cabeza.

-Era muy parecida a Σs’κα, sólo que sus ojos eran grises. Ella es mayor que Σs’κα ¿Sabía usted?

La verdad es que no me sorprendía escuchar aquellas últimas palabras, porque la verdad era que Mina me parecía mucho más experimentada y amable.

-¿Por cuánto tiempo?

Šhřιη me miró con el ceño fruncido, dejando que una sonrisa burlona asomara en la comisura de sus labios.

-El tiempo que le tomó a sus padres darse cuenta que era un error tener hijos.- se limitó a contestar.

Las brazas de fuego se intensificaron por un momento.

-No puedo imaginar qué tantos años debe tener Σs’κα- confesé- para todo lo que ha vivido… se necesita mucho tiempo.

Šhřιη rió, mostrando su total apoyo a la idea.

-El suficiente tiempo para pasar su niñez con los dioses y con los guardianes de las puertas. Ser desterrado por su propio padre de la casa de los dioses y ser enviado a la tierra, encontrar a un bandolero del bosque y viajar con él durante ciclos lunares enteros…- tomó aire- y no sabe todavía todo lo que sigue.

Lo miré boquiabierta ¿”Ser desterrado de la casa de los dioses por su propio padre”?

-¿A él también lo…?

-desterraron- terminó Šhřιη por mí, sacando el cuerpecito asado de entre las brazas de fuego.- sí, aunque por razones mucho menos nobles que las suyas.

Lo extendió hacia mí.

-Gracias- murmuré al tiempo que tomaba un pedazo y empezaba a comer.

Šhřιη asintió sencillamente con la cabeza, mordiendo el cuerpecito.

-¿Es por eso que odia a sus padres?- se me escapó de entre los dientes- ¿Pero por qué? ¿Es por eso que tú y él se conocieron? ¿Sigue desterrado…?

-Oiga, princesa- me detuvo Šhřιη mirándome con una paciencia infinita- no puedo contestar a todas sus preguntas. En primera, porque ya me perdí y en segunda, no me corresponde contarle esa parte de la historia…- calló por un instante- usted es muy curiosa por lo que veo, princesa.

Me sonrojé levemente mientras le daba otro mordisco a mi pedazo de carne.

-Es que ahora hay muchas cosas que empiezan a encajar desde que conocí a Σs’κα…

Aunque me abstuve de añadir que lo había conocido a penas hace dos lunas. Ya tenía la sensación de haber viajado ciclos lunares enteros en su compañía… pero todavía quedaban esos huecos que le daban un aire misterioso a su procedencia.

-Σs’κα me mataría si le doy tanta información…- murmuró.

-¿Por qué?-repuse frunciendo el ceño.

Šhřιη calló.

Suspiré.

-Porque no le simpatizo ¿Verdad?- contesté a mi propia pregunta.

Šhřιη miró hacia otro lado.

-Él dijo que ustedes son enemigos, pero que están obligados a viajar juntos.- dijo encogiéndose de hombros, se volvió para dar otra mordida- Si me pregunta a mí, yo pienso que muy en el fondo, Σs’κα le tiene aprecio, princesa. Así que si me permite, déjeme aconsejarle un poco…- masticó con extremada lentitud- Si quiere saber las respuestas a tantas preguntas, le está preguntando a la persona equivocada- miró hacia Σs’κα-… pregúntele a él…

Tragué saliva. La sola idea de intentarlo me causaba escalofríos.

Šhřιη sonrió ante mi reacción.

-Dese cuenta, princesa. Hay un lazo muy fuerte que los une a ustedes dos y tardo o temprano se tienen que dar cuenta.- dejó el cuerpecito del ave sobre su regazo, mirándome con gravedad.

-¿Que nos une?- murmuré confundida.

-Aquí le va otro consejo…- respondió lentamente, bajando el volumen de su voz- Si no es simpatía, entonces Σs’κα le tiene respeto, princesa, porque los dos perdieron su hogar. Y ésa puede ser la llave de todas las respuestas…

Pensé en sus palabras. Para mí Σs’κα seguía siendo el enemigo… pero por un lado… porque por el otro le debía mi vida después de que me la había salvado dos veces.

Antes de que siquiera pudiera expresar mis cavilaciones en voz alta, Σs’κα pareció despertar de su siesta. Se despereció con extremada lentitud y finalmente se volvió hacia nosotros.

-¿Trajiste las cosas, Šhřιη?- fue lo primero que dijo.


Bueno, pues aquí estoy de vuelta y me disculpo por haberme tardado tanto, pero, es que, empiezo a tener la sensación de que nadie lee el blog (Creo que muchos de ustedes han llegado a sentir esa sensación si tienen un blog y su sueño es llegar a tener muchos seguidores que lean la historia). Y bueno, me pareció, que si en realidad era así, entonces no valía la pena continuar publicando. Y la verdad es que nunca he pedido que comenten (Porque luego es horrible que te pidan que comentes si ni siquiera sabes qué comentar) y ahora tampoco les voy a pedir que me comenten, pero... necesito que me de alguien por favor una razón para continuar con la historia. Porque no tiene sentido continuar publicándola si nadie la lee.