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viernes, 16 de diciembre de 2011

Epílogo: Un mes después...

Si se cuenta como capítulo oficial o no :3 Hahahaha no lo sé (Y tampoco sé por qué tengo trauma con la palabra oficial, pero...) hahahaha Soy mala, lo sé :P pero aquí les dejo el epílogo:


El calor no era sofocante, era en realidad cómodo, mientras que el sol brillaba con tal intensidad que me alegraba de haber encontrado un lugar bajo la palmera. El sonido de las olas era tan relajante que cerré los ojos y me recosté, descansando tan plácidamente que por un momento me quedé dormida.

Vacaciones.

¡Vaya que eran para relajarse! Con Mateus muerto el caso ya estaba resuelto y Danny yo podíamos vivir en paz, además de que ahora era claro que ya no estaba una Janet que se interpusiera, porque Jack había logrado atraparla con sus encantos, mientras que el señor Fontana había salido del hospital, sano y radiante, feliz de que sus dos hijos hubieran encontrado pareja. Sora había vuelto las últimas semanas de clases a Guatemala al igual que Danny y Janet a Alemania y en las vacaciones, para celebrar el triunfo, mis padres rentaron una casa en Acapulco e invitaron a Roger y a Miranda, a Jack y a Janet, a Sora y a Fabián, a Alex y Adelaida, al señor Fontana, y, por supuesto, a Danny y a mí.

Apreté los ojos y descancé por unos cuantos minutos; eternos, pero deliciosos.

El sonido de las olas del mar, de los barcos a lo lejos, de las gaviotas y de las hojas de las palmeras moviéndose al ritmo del abrazador viento, me abrumaron por completo. La traqnuilidad parecía volver a ser mi compañera después de tanto tiempo.

Me sobresalté cuando mi mano cayó de mi regazo bruscamente.

Abrí los ojos con pereza y solté un bostezo cuando un cuerpo duro cayó inesperadamente sobre el mío.

Mis latidos se aceleraron al sentir su corazón directamente sobre el mío.

-¿Descansaste, hermanita?- me susurró al oído.

Sonreí mientras buscaba sus labios. Y él, adivinando mis intenciones, presionó dulcemente los suyos sobre los míos.

Reí para mis adentros ¿Y creía que con eso me iba a conformar?

Su aliento era embriagador y su respiración tan cálida, que no podía pensar más que en sus labios sobre los míos.

Pero nos separamos lentamente, al tiempo que Danny me escrutaba con la mirada… ¿Cuántas veces me había quedado atrapada entre aquellos ojos verde esmeralda?

-¿Vienes a comer?- preguntó con tranquilidad.

Me mordí el labio antes de contestar.

-¿Hicieron de comer?- musité.

Danny sonrió con picardía, incorporándose.

-¿Cómo va tu brazo?- contestó con otra pregunta.

Bajé mi mirada, observé mi brazo envuelto en vendas y solté un suspiro.

-Me siento inútil- me quejé.

¡Es que casi no podía moverlo! La herida que Mateus me había hecho había resultado más profunda de lo esperado.

Danny soltó una carcajada y tomando mi brazo ileso, me ayudó a incorporarme sin aparente esfuerzo.

Su piel era caliente y para mi mayor aturdimiento, ver su espalda ancha y su pecho duro provocó que mis latidos se aceleraran más de lo que ya estaban.

Mis mejillas se fueron colorando lentamente… era demasiado perfecto para ser real.

Pero para mi desconcierto, su mirada se volvió repentinamente seria.

Soltó mi mano con suavidad y me dio la espalda, mirando hacia el mar.

-Nunca pensé que el amor me llevaría a matar a un hombre- dijo sin inmutarse.

Pensé por un momento en sus palabras, acercándome con extremada lentitud.

-Con la muerte de Mateus no solo salvaste nuestras vidas- intenté consolarlo.

Acaricié suavemente su espalda, mientras con la otra mano tomaba la suya.

-No me arrepiento- aseguró sonriendo radiante- en realidad me alegro de haber encontrado a mi alma gemela.

Correspondí a su sonrisa.

-Pero es curioso… desde la muerte de Mateus no he tenido malos presentimientos- continuó sin perder la sonrisa.

Volvió su rostro hacia el horizonte, lejos en las olas.

Un cosquilleo cruzó mi cuerpo al sentir su repentina felicidad.

El agua me invitaba a entrar, y sin perder la oportunidad, di unos pasos hacia delante justo donde el agua rozaba los dedos de mis pies.

-¿Y los buenos presentimientos?- pregunté más concentrada en el agua.

Danny no contestó.

El silencio reinó por largos minutos. Hasta que finalmente sentí sus brazos tomarme por debajo de los hombros y por la antepierna.

-Has de saber mejor que yo…- bromeó al alzarme y adentrarse al mar, hasta que el agua rozaba su cintura y mojaba la parte inferior de mi traje de baño.

Reí frunciendo el ceño.

Danny se limitó a sonreír de oreja a oreja.

-¡No soy una bebé!- protesté.

Pero el agua era más fría cada vez que nos adentrábamos más, al punto de que automáticamente me así de su cuello.

-No…- coincidió sonriente.

-Ni tu muñeca, ni tu princesa…- continué.

-Eres mi chica- concluyó por mí.

Me sonrojé lentamente.

Danny escrutó mi rostro intensamente con la mirada, sonriendo ante mi sonrojo.

La brisa salada alborotó mis cabellos, mientras las olas chocaban contra nosotros. Pronto ya estaba empapada de pies a cabeza, pero Danny no retrocedía ante las olas por más fuertes que fueran.

-Hace tiempo que no nado- comenté al tiempo que Danny me dejaba en el agua.

La venda ya estaba empapada… ¿Qué mas daba?

Las olas chocaron contra mi espalda, obligándome a estar completamente pegada a él.

Y aún así, entre sus brazos estaba segura de que la corriente no me llevaría.

Él me estrechó con suavidad.

¡Era más tranquilizador que mi siesta! Estar junto a él parecía que se había vuelto una necesidad para mí.

Respiró hondo.

-Hacía tiempo que no sentía tanta tranquilidad…- dijo como si hubiera leído mis pensamientos.

Sus ojos se cruzaron con los míos y por un momento, un escalofrío recorrió mi espalda. Me penetró, como si quisiera ver más atrás de mí. Pero estaba tan atrapada... era una atracción inexplicable. Y abrumada y confundida por tanta cercanía, dejé que sus labios se fundieran con los míos en un apasionado beso, que a cada caricia, suave, y tentadora, destilaba un amor infinito. Un amor que ni Danny, ni yo habíamos expresado jamás en palabras, pero que hasta ahora, no me había dado cuenta que siempre había estado allí.

Los latidos de mi corazón se soltaron alocados. Era tal su fuerza, que sentía que mi pecho iba a explotar. Pero mi mente estaba hecha un caos. Sólo captaba aquel aliento embriagador y aquellos labios presionando los míos.

-¡Viene la ola!- escuché a alguien detrás de Danny.

Reaccionamos un poco tarde, obligados a separarnos por el agua, que, inesperadamente, cayó fuertemente sobre nosotros.

Salí a la superficie con Danny tomándome de la mano. Mi cabello estaba alborotado.

Fabián y Sora rieron a carcajadas, mientras nadaban hacia nosotros. A lo lejos pude ver cómo una pareja más se metía al mar.

-No se queden con el ambiente romántico... ¡Nosotros también queremos!- protestó Sora, que nos salpicó con el agua.

Danny y yo reímos, antes de intercambiar una mirada cómplice y salpicarla con ímpetu.

-¡Ey! ¡No se metan con mi novia!- soltó Fabián salpicándonos.

Los cuatro reímos a carcajadas, cuando Roger y Miranda se unieron a nosotros tomados de la mano.

Sora le dio un dulce beso a su novio en la mejilla.

-¡Si se supone que la fiesta es allá!- exclamó Roger- ¡Es hora de comer!

-¿También los mandaron a avisarle a este par de tortolitos que ya es hora de comer?- preguntó Fabián frunciendo el ceño.

Roger le lanzó una mirada desafiante.

-Su padre los conoce lo suficiente como para saber que no cumplirían su cometido...- repuso Roger.

Solté una carcajada. Primero Danny me había querido avisar y terminamos en el mar y luego Fabián y se le olvida, junto con Roger que tampoco parecía muy dispuesto a dejar el mar... Sólo faltaba... Pero me vi interrumpida cuando vi llegar a la cuarta pareja, caminando por la playa.

-¡Que se vengan a comer!- gritó Janet parada en la arena.

Jack la abrazaba por detrás.

Todos estallamos en carcajadas. Definitivamente los adultos no confiaban en ninguno de nosotros.

Entonces una ola nos revolcó por segunda vez. Sentí piernas y manos golpearme suavemente, cuando el agua nos trajo a la orilla. Sora y Miranda habían quedado a mi lado. Quise reír, pero me atraganté con el agua y terminé con un ataque de tos que provocó la risa de mis dos mejores amigas. Allí en la orilla, el agua parecía menos brava, pero el sol quemaba como si estuviéramos en un horno.

Me incorporé con extremada lentitud y sentí unos brazos rodear mi cintura por detrás.

Sonreí mientras besaba suavemente la comisura de sus labios.

Miranda se ayudó de mi brazo para incorporarse, pero Sora pareció tener mala suerte, pues sus pies resbalaron y la fuerza con la que intentó aferrarse de la arena, provocó que Miranda terminara mancha de arena de pies a cabeza.

Reí a carcajadas, pero callé cuando sentí cómo Miranda restregaba arena en mi ombligo. La miré con los ojos bien abiertos y sin perder la oportunidad, tomé arena del suelo y quise lanzarla contra Miranda, pero... para mi mala suerte, se estrelló contra Janet. Aunque su actitud hacia mí había cambiado ligeramente, tuve miedo de su reacción. Pero para mi gran sorpresa, Janet sonrió maliciosa, mientras tomaba un bulto de arena y lo lanzaba en mi dirección. Danny yo saltamos a un lado al mismo tiempo.

Adiós trega... pensé antes de hincarme, tomar arena del suelo y lanzarla contra una de mis contrincantes. El grito de Sora me hizo sonreír triunfal, pero el buen sabor se acabó cuando otro bulto de arena se estrelló contra mi espalda.

Y como si los hombres se hubieran puesto de acuerdo, cada uno tomó a su respectiva pareja en brazos y corrió a la piscina de la casa.

Forcejé pero Danny no me soltaba, manteniendo una sonrisa traviesa en el rostro. Las cuatro caímos al mismo tiempo al agua.

-¡No se termina allí!- amenazó Janet saliendo a la superficie, mientras los cuatro hombres se carcajeaban.

-¡Por supuesto que no!- coincidí.

Las dos nos lanzamos al mismo tiempo hacia sus pies y sin perder la oportunidad, jalamos a Roger y a Jack al agua.

Danny y Fabián rieron con más fuerza, pero antes de que pudieran siquiera pronunciar el último "Ja" entre los seis los jalamos al agua.

El primero en salir a la superficie fue Danny, que sacudió su cabello de un lado a otro y me miró desafiante.

Volvió a meterse al agua y sin captar cuál era su intención. Sentí sus hombros bajo mis piernas.

Miré a mí alrededor y pude observar cómo los hombres cargaban a las chicas en sus hombros. Janet y Miranda se enfrentaron, entrelazando las manos. Se empujaron con fuerza, cuando Danny me cargó a mí y justo en ese instante Janet cayó al agua. Inesperadamente Sora nos llegó por atrás y me empujó con fuerza.

Solté un grito cuando sentí que unas manos me sostenían por delante.

Jack sonreía de oreja a oreja.

Reí a carcajadas mientras Danny daba la vuelta, listos para enfrentar a nuestros contrincantes.

Se escuchó entonces el impacto de alguien que se había lanzado al agua, seguido de un segundo.

Todos miramos atentamente las burbujas que se formaban en el agua. Adelaida salió a la superficie junto con Alex.

-¿Es mucho pedir si nos vamos a comer?- preguntó Adelaida, sonriente.

-¡Espera!- pidió Sora antes de empujarme- ahora sí...

Sacudí los brazos intentando mantener el equilibrio, pero terminé cayendo de panzaso junto con Danny.

Danny salió a la superficie riendo a carcajadas.

-¡Buena!- exclamó.

Entonces salí yo a la superficie.

-¡Revancha!- exigí.

Todos reían a carcajadas.

-No quiero ser aguafiestas, chicos, pero ya es el colmo que hayamos mandado a Adelaida y Alex...- dijo el señor Fontana acercándose a la piscina.- ¿Vienen a comer?

Lentamente fuimos guardando silencio, saliendo de uno en uno del agua. Mi cuerpo entero estaba empapado y al parecer, la venda se había perdido en el mar ¡Vaya suerte! Aunque todavía estaba algo afectada por el beso. No podía sacármelo de la cabeza. Me tambaleé un poco y Danny me sostuvo por detrás.

-Tú venda...- susurró preocupado.

Negué con la cabeza mirando mi herida.

-Está bien.- me limité a contestar.

Danny sacudió la cabeza.

-Eres terca...- se quejó.

Fingí fulminarlo con la mirada, pero la sonrisa se me escapó irremediablemente.

-Me haces un favor...- pedí, de repente, sin pensar en lo que decía.

Danny me miró con curiosidad.

-¿Qué tipo de favor?- preguntó a la defensiva.

-Es en realidad una pregunta...

Guardamos silencio por un momento. Los demás se habían adelantado.

-¿Cómo reconoces a tu alma gemela?- solté finalmente.

No contestó de inmediato, dejándome momentáneamente con la intriga.

-¿Has visto el mar y el fuego? ¿O el cielo y la tierra?- dijo con extremada lentitud- Que cuando se rozan, parece imposible que se acerquen, pero siempre hay algo que no los hace vacilar en ningún momento. Parecen opuestos, pero el mar puede convivir con el fuego y el cielo toca la tierra si miras al horizonte. Yo creo que esa persona te hace sentir diferente... pero forma parte de ti. La sientes, percibes sus sentimientos como si fueran los tuyos propios. Me parece extraño que preguntas...- comentó arqueando las cejas.

Sonreí conmovida. Las lágrimas se anegaron en mis ojos.

-Y te hace sentir protegida- concluí por él con más firmeza de la que hubiera esperado.- ¿Crees que llegue otro loco igual que Mateus?

Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios.

-Y si muere, mueres con ella...- completó ensanchando su sonrisa- si ocurriera, te prometo que estaré a tu lado.

Sentí su euforia como si fuera mí y no tuve más remedio que corresponder a su sonrisa. Me tomó por la cadera y me atrajo hacia él, antes de besar suavemente mi frente. Sus labios me quemaban, pero me limité a disfrutar de su tacto.

No es que creyera en el amor a primera vista, pero sí creía en las almas gemelas, sencillamente porque había encontrado la mía. Y para mi gran felicidad, algo en sus últimas palabras me decía que todo era verdad.

-¡A comer, tórtolos!- gritó alguien a lo lejos.

Los dos sonreímos al mismo tiempo. Sólo nos quedaba disfrutar lo más posible aquellas maravillosa vacaciones ¿O no?

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:'( :'( :'( Bueno, pues... no me queda más que agradecerles a todas ustedes, seguidoras, por su grandioso apoyo. Que, para ser sincera, nunca hubiera logrado salir adelante, si no fuera por ustedes, que leen la historia. Any y Danny no fueron mi primera creación, pero formaron parte muy importante de todo este tiempo que llevo escribiendo. Disfruté tanto vivir con ellos toda esta trama, que... bueno... es extraño pensar por un momento que aquí, definitivamente, se termina todo. También me tocó compartir mucho con ustedes, me parece, aunque algunas sean nuevas por aquí. Les agradezco muchísimo, porque me siento muy feliz de que el blog llegara a las 31 seguidoras. Todavía me acuerdo cuando mi sueño era llegar a las 15 y ahora tengo el doble.

Espero que hayan disfrutado tanto como yo y que se hayan divertido con Danny y Any, y por supuesto, todos los demás personajes.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Dos pájaros de un tiro

¡¡Disculpen que me haya tardado tanto en publicar pero es que he estado tan ocupada y he tenido tantos problemas con el Internet y la computadora que de repente era prácticamente imposible!! Pero bueno, aquí les traigo el último capítulo ;) Espero que les guste y lo disfruten mucho. Pero... hahaha antes de que se pongan a leer, tengo dos cosas que decir:

La primera :D :D :D :D :D :D ¡¡Bienvenidas a las nuevas seguidoras!! Es un sueño haber llegado a las treinta seguidoras... hehehehe nunca en mi vida me lo hubiera imaginado y creo que en parte se lo debo a Lu de "Fire Girl", que después del concurso que hizo me ha ayudado mucho con la publicidad del blog :3 :3 :·3 (Pásense por el blog, se los recomiendo muchísimo; Si están interesadas en misterios, en castillos medievales y poderes sobrenaturales, con personajes de estirpe real e intriga, no lo duden, en serio). Pronto seguiré con Cαżαdοrα εrrαητε⌘.

Como segundo punto. Pues, como verán, he dejado las encuestas, para que puedan ver los resultados. Así que, tendremos concurso de Navidad y especial de Any y Danny ;) hahahahaha. Para el concurso de Navidad necesito:

  • Su nombre
  • El nombre del blog y el link
  • Una historia de máx. 10 páginas (Once en caso de que necesiten un poquito más, pero como límite oficial dejémosle en diez)
  • La historia deberá ser de la siguiente forma: hahahaha De lo que ustedes quieran, pero el personaje principal debe tener ojos verdes. Suena absurdo, pero, es que no puedo obligarlas a nada, mejor dejemos que su imaginación fluya ;)
Mi correo es: ines.pera.cop@hotmail.com. La fecha límite es hasta el 8 de enero, ya que, por motivos de vacaciones y celebraciones ;) Me imagino que el tiempo ha de ser limitado para muchas.

¡Anímense a participar! El premio lo decidiremos cuando haya una ganadora, pero ya saben que siempre está la opción de hacerle publicidad al blog (Que por lo menos a mí es lo que más me ha funcionado cuando entro a concursos hehehe pero últimamente estoy tan ocupada, que se me complica un poco la cosa. Pero si se me ocurre algo más creativo, les avisaré ;)

Sin más preámbulos, muchas gracias por todo su apoyo. Aquí les dejo el siguiente y último capítulo:


En algún lado, en alguna parte del mundo. Era por ahí, por donde podían estar Any y Danny, pero en realidad nadie sabía ni había encontrado hasta el momento alguna pista o indicio de que Danny y Any pudieran estar vivos. La señora Sabas se imaginaba lo peor. Recordaba al antiguo jefe de su esposo y sus pelos se ponían de punta mientras las lágrimas se desbordaban por sus mejillas.

-La vamos a encontrar, cariño, sólo es cuestión de mantener la esperanza- le susurró el señor Sabas al oído y la estrechó con suavidad.

El jefe al mando de aquel caso discutía con uno de sus agentes dentro de su oficina, pero aún estando afuera, los presentes escuchaban los gritos.

¿Qué haría la señora Sabas sin su esposo? Si él no le recordara todo el tiempo que mantuviera la esperanza, ya la hubiera perdido hace tiempo.

Fabián se adelantó unos pasos con su padre aferrado a su brazo y Sora sosteniéndolo por el otro. Y a pesar de todo, el señor Fontana seguía erguido con orgullo, como en su juventud. Feliz de su metro noventa y del panorama que su altura le favorecía. A simple vista, difícilmente se podía notar que rondaba los cincuenta, pues su porte le daba aspecto de treinta y pico. Pero era fácil deducir de dónde habían sacado sus dos hijos la espalda ancha. Aún así, la pena en aquel hombre era infinita. Sus ojos miraban preocupados hacia un punto indefinido y su concentración más bien, estaba forzadamente en los gritos.

-El chico y la chica deben estar muertos- se escuchó con claridad.- a estas alturas ya no podemos hacer nada.

-Por supuesto, debemos encontrar al asesino antes de que asesine a más gente- lo corrigió el detective Woldmann.- y como jefe al mando te ordeno que vuelvas al trabajo y no vuelvas a mencionar la muerte de los jóvenes ¿Está claro?

No se escuchó ninguna respuesta. Más bien, la perilla de la puerta giró y se abrió con lentitud mientras el agente salía de la oficina y miraba a los presentes con lástima.

Fabián le lanzó una mirada asesina, mientras la señora Sabas sollozaba sobre el hombro de su esposo, cuyo rostro estaba deformado por el dolor.

El detective Woldmann se recargó en el umbral de la puerta, cruzando los brazos, y miró de uno en uno con aquellos intensos ojos azules que habían vivido más de lo que aparentaban.

-No lo escuchen- dijo con su voz fría, pero segura, que solía causar un efecto algo desconcertante en la gente a su alrededor- no se han encontrado cuerpos ni evidencias de violencia. Sabemos que Mateus estuvo en su antiguo edificio de Londres, pero parece que lo dejó hace más de un mes. El lugar ha estado clausurado desde que lo arrestaron. Pero recibimos informes por parte de la aduana, que aseguran haber visto a un hombre con las características señaladas hace no menos de tres semanas. Así que todo nos lleva a que están aquí, en México. Ya he mandado un escuadrón de seguridad al antiguo edificio de la compañía. Es sólo cuestión de esperar.

Una llamarada de esperanza se encendió silenciosamente en cada uno de los presentes.


:D :D Aquí volvemos con Any:


No es que tú lo decidas ni que los demás lo decidan por ti. Muchos le tienen miedo a la muerte y otros se resignan a cumplir el destino cuyo camino termina siempre en el mismo lugar… la muerte. Nadie se salva, ni nadie decide cuándo. A veces unos rozan la muerte por necesidad, a veces otros por obligación, pero la fuerza que lo decide no está en manos de nadie, ni siquiera del propio asesino. Yo podría decir que ya estaba resignada a aquel destino cuya fecha ya estaba dada. Pero la decisión no se toma con antelación. Se toma en el momento ¿O estaré equivocada?

Los segundos pasaron como si hubiesen sido horas. Mis sentidos estaban desorientados y mis piernas temblaban incontrolablemente. Mis latidos eran tan fuertes que zumbaban en mis oídos, sin dejarme escuchar mis propios pensamientos.

No podía abrir los ojos, sencillamente no podía. No era capaz de ver su cuerpo inerte en el suelo y comprobar lo que mis oídos habían escuchado.

La muerte había dejado al silencio en su lugar.

Pero en aquel momento ya nada me importaba, las lágrimas rodaron en silencio por mis mejillas, juntándose en mi mentón y cayendo al suelo. En realidad, era un milagro que todavía pudiera mantenerme en pie.

Di dos pasos hacia delante y sentí cómo alguien quitaba las cadenas de mis magulladas manos. Todo parecía tan frío de repente.

Una cuarta y una quinta lágrima cayeron al suelo.

-Abre los ojos…- me susurró alguien al oído.

Al instante, los latidos de mi corazón se pararon, pero no me moví ni un solo centímetro. Había entrado en estado de shock, quedando rígida en mi lugar.

Acarició suavemente mi brazo. Era inconfundible. Su tacto quemaba.

Con esfuerzos enormes, abrí los ojos, encontrándome con unos hermosos ojos verde esmeralda… ¡¿Pero qué rayos…?!

Creo que ya entendía, Mateus me había disparado a mí y aquello era el paraíso.

Solté una risita histérica y dejé que las lágrimas fluyeran libremente.

-¿Qué sucede, Any?- preguntó con dulzura.

Negué con la cabeza, desviando la mirada hacia el suelo.

Danny me tomó con extremada lentitud entre sus brazos.

-Es sólo, que todo parece tan real- musité disfrutando su cálido abrazo.

Danny rió angelicalmente.

-¿Debo preocuparme?- preguntó callando por un momento- Creo, hermanita, que estás en estado de shock.

Negué con la cabeza, sollozando en silencio.

-¿Ya miraste a tu alrededor?- me susurró al oído, dejándome abrumada.

Parpadeé varias veces, intentando batallar con las lágrimas, que afloraban a cada momento. Y como saliendo de ensueño, miré desorientada a mí alrededor.

En realidad, si fuera el paraíso, no creo que estaría en el mismo lugar donde mi asesinato. Doce pares de ojos me miraron atentamente.

Uno de los hombres sostenía un cuerpo inerte, que para mi gran sorpresa, era nada más y nada menos que el de Mateus.

De repente todo pareció tener sentido. Y entre los seis hombres, descubrí un rostro conocido que al principio me trajo malos recuerdos.

-¿Alex?- musité incrédula.

Frunció el ceño mientras asentía lentamente.

¿Alex? ¿El muchacho que había sido mi guardaespaldas aquella vez que Mateus me secuestró?

Entonces me llegó el recuerdo de una persona más… ¡Adelaida!

-De no ser por él- comentó Danny- posiblemente ambos estaríamos muertos en este momento, Any.

Me volví hacia Danny con la duda reflejada en el rostro.

-¿Entonces estoy viva?- solté con una mezcla de desconcierto, pero felicidad en la voz.

Danny soltó una carcajada mientras revolvía mi cabello.

-¿Qué creías, hermanita?- preguntó con picardía, robándome el aliento con aquella sonrisa tan perfecta.

Sacudí la cabeza.

-¿Cómo es que no moriste?- pregunté más que incrédula, curiosa.

-Cuando fueron a recogerme para ver tu muerte, Alex me dijo que me tendría suelto de las manos para que pudiera salvarte. Pero me dijo que me controlara y que intentara acercar a Mateus hacia mí porque sólo teníamos una oportunidad…

-Y al momento que Mateus se acercó, Danny volteó la pistola y Mateus soltó el gatillo- continuó Alex mirándome de pies a cabeza.

No pude evitar sonreír, intentando tragarme la angustia que todavía me embargaba. Quizás por el simple hecho de que no podía asimilar que todo hubiera pasado ya y que finalmente, después de un mes de haber pensado que todo se había terminado, estuviera con Danny ¡Si pudiera, hubiera gritado de alegría! ¡Era tan irreal!

Lentamente la felicidad fue llenando cada hueco de mi cuerpo.

Sonreí de oreja a oreja, mientras me volvía hacia Alex.

-Alex, gracias… yo…

-Alto, chica. No por haberte salvado quiere decir que ya me caigas bien- me interrumpió lanzándome una mirada de reproche.

Pero aquello no fue suficiente para que la sonrisa se borrara de mi rostro. Me volví hacia Danny, cuya sonrisa tampoco parecía ser capaz de desaparecer de su rostro.

Solté una risita nervios, mientras Danny me abrazaba con fuerza.

Al devolverle el abrazo, Danny empezó a dar vueltas conmigo entre sus brazos.

Reímos juntos.

-¿Qué tal van los brazos?- preguntó Danny cuando empezábamos a tranquilizarnos.

Los levanté y miré ambas heridas.

Me encogí de hombros.

-Nada que no se pueda arreglar.- contesté indiferente.

Danny descubrió su brazo, dejando a la vista la cicatriz de la primera vez que salvó mi vida.

Entonces se inclinó hacia mí, mientras mis labios buscaban urgentemente los suyos. Colisionando ambos al instante. Fue un choque electrizante, una bomba para mi corazón que se aceleró irremediablemente. Mis piernas se sentían desfallecer ante tales labios tan perfectos. Su aliento embriagador empezaba a aturdirme, pero era como una droga para mí aquella sensación. No quería que acabara nunca, por lo que aferré mis brazos a su nuca y dejé que él me apretará de la cintura ¡Hacía tanto tiempo que no sentía aquella sensación con tal vivacidad! Pero parecía que era otra de esas cosas a las que jamás me podría acostumbrar.

Al separarnos, la respiración de ambos era entrecortada. Sus labios rozaron levemente los míos una vez más.

-Eres mía, hermanita del alma- musitó antes de besar mi frente con extremada lentitud.

Si mis sentidos ya estaban abrumados, pues mi cerebro pareció tener una descarga eléctrica. No fui capaz de articular nada coherente más que un débil “te amo”.

martes, 29 de noviembre de 2011

La falla en el plan

Bueno, pues, como lo prometido... :/ :/ hahaha a medias, aquí está el siguiente capítulo. Me ha costado un trabajo terrible escribirlo ¡Ya verán por qué! Pero bueno, pues, en cierto sentido... :') :') Me voy despidiendo ya desde ahorita de mis dos queridos Any y Danny, que aunque no fueron los primeros personajes que acompañaron mis historias, fueron los que les dieron seguimiento y fuerza. hihihihihi Hermanos del alma, almas gemelas... sniff, sniff ¡¡Qué sentimental soy!! Pero es que, ahora sí, éstas son de las últimas líneas y despegarse de estos dos me cuesta un poco de trabajoo... :( :( :( Pero bueno, también aprovechoo para agradecerles a todas ustedes, seguidoras anónimas, seguidoras que comentan, seguidoras que observan. Me encanta muchísimo saber que tengo ya 25 seguidoras :) Que acompañaron desde el principio hasta el final de la historia a Any y Danny. Pero no es despedida formal, no se preocupen ;) ¡Todavía quedan, para las que quieran saber, dos capítulos más!:


El golpe resonó por todo el pasillo.

Me encogí temblorosa. Me sentía desfallecer, mis piernas parecían ya no poder sostenerme.
Entonces se escuchó un segundo golpe.

"¡Danny!" pensé con pesar. Danny estaba golpeando la pared del otro lado.

Mateus había decidido ser piadoso y esperar los tres días que me quedaban de vida, pero en lugar de tener libertad condicional, estaba metida en una habitación cuya puerta estaba cerrada con llave y no se abría más que para traer comida.

Las lágrimas se derramaron por mi rostro mientras me dejaba caer al suelo. En realidad no sabía cuánto tiempo había pasado, pero sentía la desesperación de Danny como si fuera la mía propia, atrapados en la misma situación, sólo que yo moriría y él viviría... En realidad, seguía pareciéndome un trato justo, después de todo. Lo único que venía persiguiéndome desde hace días, era la idea de que Mateus seguiría vivo y no descansaría hasta cumplir su venganza, que seguramente no terminaría con mi muerte...

¡Pero qué razón más tonta para vengarse! Más que sentido común, era locura extrema. Aunque ahora, lo único que deseaba con todas mis fuerzas, era ver a Danny por última vez y sentirme cálida entre su regazo, segura entre sus besos y poder pensar por un momento que todo iba a estar bien.

Se escuchó un tercer golpe. Mi corazón se aceleró cuando sentí su angustia ¡Danny estaba preocupado por mí! Lo percibía con tanta claridad.

Entonces la puerta chirrió al ser abierta.

Limpié lentamente mis lágrimas y me incorporé con dificultad, irguiendo la cabeza.

El rostro de Mateus se contrajo en una sonrisa perversa, mientras se iba acercando hacia mí.
Me limité a encarar a mi asesino en silencio, intentando relajarme por dentro. Aunque parecía una tarea imposible, pues la angustia de Danny empezaba a convertirse en rabia.

El silencio era sepulcral, cuando Mateus paseó su mirada desde mis pies hasta mi cabeza y se paró a menos de medio metro frente a mí. Su aliento olía a alcohol y el olor a cigarro de su saco me penetraba la nariz.

Pasó suavemente una mano por mi cintura. Me sacudí bruscamente.

Mateus hizo un segundo intento, pero esta vez con violencia, me tomó de la cintura con ambas manos y me besó.

La rabia de Danny fue tan patente. Que por un momento llegué a pensar que era mía y sin poder controlarme, lo empujé y le di una cachetada.

Mateus me miró tan rabioso como Danny.

-Pensaba darte una segunda oportunidad, pero tu acto no tiene perdón.- masculló casi escupiendo las palabras.

-¡Nunca en mi vida volvería a tu lado!- grité con ese orgullo que no podía parar.

E inesperadamente me tomó por el cuero cabelludo y sin cuidarse de mi dolor, me jaló fuera de la habitación, mientras las lágrimas se desbordaban por mis mejillas. La herida en mi brazo empezó a palpitar, como si quisiera avisarme que lo peor estaba a punto de llegar.

Cerré los ojos con fuerza e intenté pensar en Danny, cuando no teníamos problemas. Cuando aún estábamos juntos y él había prometido que viajaríamos a la India. Cuando nos despedimos en el aeropuerto y él me entregó la rosa.

La muerte sólo parece presente cuando la tenemos enfrente. Silenciosa, no deja nada más que el recuerdo. El recuerdo, que podía ser utilizado como arma o como consuelo.

Sentía como si mi cabello estuviera a punto de caerse con la fuerza con la que Mateus lo jalaba. De poquito a poco el dolor nubló mis ojos y tapó mi garganta. Y mis pocas fuerzas, hacían que mis pies se fueran casi arrastrando, incapaces de ir al ritmo de los de Mateus. Mis latidos tenían bloqueados mis oídos, no podía nada más que oírlos. Fuertes, claros.

Ni cuando paramos sentí alivio, sino que el recuerdo de aquella noche que el disparo dio de llano en mi pecho me abrumó por completo. Esta vez ya no había escapatoria.

E inesperadamente sentí su presencia en la habitación. Danny estaba cerca y no pude más que derramar lágrimas de dolor ¡Me negaba a la idea de hacerlo sufrir! ¡Tenía que ser fuerte!

Abrí los ojos con pasmosa lentitud, mientras sentía cómo Mateus iba colocando una cadena cuyo origen venía desde la pared y la amarraba fuertemente alrededor de mis manos.

-¡Eres un cobarde!- musité, intentando desahogarme.

Mateus soltó una carcajada.

Sacó un cuchillo de su chaqueta y lo pasó por mi cuello como una caricia. Y por primera vez pude juntar el valor suficiente para mirar a Danny a los ojos e intentar convencerlo de que todo estaría bien. Pero sus ojos verde esmeralda eran cristalinos y su rostro estaba deformado por la rabia...

Y aún así, algo en aquellos ojos se tornó dulce y cálido, atrapándome por un momento entre sus redes.

-Comencemos el juego con un poco de simetría- propuso Mateus, tomando mi brazo ileso y haciendo una fina cortada como la del otro brazo que me dolió hasta la médula.

Cerré los ojos y me mordí la lengua, intentando no gritar.

-¡SUÉLTALA, MATEUS!- gritó Danny rompiendo bruscamente el silencio- ¡NO TE DEJÉ VIVIR PARA QUE COMETIERAS EL MISMO ERROR!

Los hombres que lo tenían preso, se tambalearon hacia atrás.

-Amigo mío, fue tu error el haberme dejado vivir, así que considérate culpable- repuso fríamente Mateus, encajando un poco más el cuchillo en mi piel ¡¿Cómo era posible que el dolor fuera tan fuerte?!

Desvié la mirada intentando no ver mi propia sangre, quizás así no sería tan doloroso, pues, parecía que esto iba para largo.

¿O era ese mi dolor? Inconscientemente mi mirada se dirigió hacia Danny, que no fue capaz de encararme. Su cabeza más bien estaba dirigida hacia el piso, mientras media docena de hombres lo mantenían inmóvil.

-¡Maldita sea! ¡Moriré antes de que puedas terminar con tu venganza, Mateus!- soltó Danny- ¡Y haberla matado será en vano!

Todas las miradas en la habitación se dirigieron hacia él. La presión que el cuchillo ejercía sobre mi brazo de repente vaciló y por un momento pude descansar.

-No te dejaré...- musitó Mateus.

-¡Tú plan no servirá de nada! ¡Si la matas a ella me matas a mí y eso es lo que tú no quieres!- continuó Danny sin importarle el efecto que aquellas palabras causaban en mí.

-Mi plan es perfecto...- repuso Mateus entre dientes.

-Tu plan tiene fallas...- contradijo Danny, mirándolo con fiereza.

Mi cuerpo empezó a temblar ¿Qué quería insinuar Danny?

El silencio estaba cargado de tensión e incertidumbre por dos sencillas razones: la presencia de la muerte y la decisión de ésta, porque, a como Danny me daba a entender, yo no era la única que podía morir en aquel momento.

Pero al cruzarme por tercera vez con sus ojos, supe que había encontrado una solución y que sus palabras habían surtido efecto en Mateus, que para aquel momento, había soltado mi brazo.

-Cierto, mi plan tiene fallas.- dijo Mateus dirigiendo entonces su mirada hacia Danny.

El peligro afloraba en ellos, por lo que me agité con las cadenas, intentando acercarme a Danny. Y aún así, Mateus no dejó de mirar a mi hermanote ¡En su plan no había ninguna falla! ¡¿Qué pretendía?!

Sentía la presión que las cadenas ejercían en mis muñecas, pero no me detuve. Me agité con fuerza, intentando soltarme en vano.

Mateus sacó una pistola y apuntó a la cabeza de mi alma gemela.

-¡No!- chillé.- ¡Basta, basta!

¡No quería! ¡Me negaba! ¡No podía ver! ¡El plan era que yo muriera! ¡No contaba con eso! ¡Si estaba preparada para mi muerte no significaba que estuviera preparada para la de Danny!

Danny me miró con una leve sonrisa en la comisura de sus labios mientras sus ojos refulgían con un cariño eterno.

Entré completamente en crisis, incapaz de aceptar la idea.

-¡No lo hagas!- grité con desesperación- ¡Por favor! ¡Lo que sea excepto matarlo! ¡Viviré contigo el resto de mi vida, Mateus!

Y a pesar de todo, mis gritos fueron en vano. Mi corazón parecía a punto de salirse de mi pecho y el sudor empezó a recorrer mi rostro. Mis ojos se anegaron de lágrimas. Mis manos intentaban soltarse de sus cadenas.

Cerré los ojos y bajé la cabeza haciendo un nuevo esfuerzo por liberarme.

-¡Por favor!- sollocé- ¡No lo toquen!- mi garganta se secó- Por favor...

Podía cubrir mis ojos, pero no mis oídos y el sonido que escuché a continuación, fue, por una fracción de segundo, el peor sonido que había escuchado en toda mi vida. Mi alma se desgarró en mil pedazos.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La pieza más importante del rompecabezas

Bueno, pues aquí les dejo el siguiente capítulo :P son las primeras cosas que me han llegado a la cabeza, porque darle sentido y final a una historia me parece lo más complicado pero lo más grandioso de escribir. Una vez más :D :D :D Las invitoo a votar en las encuestas, no es tan difícil, sólo hay que darle click ;) hahahaha ( --> Miren quién habla :/ haha) Pero bueno, esperoo que les guste y les aviso que por primera vez en la historia, el narrador es en tercera persona:



Desaparición misteriosa de dos jóvenes

Después de tres días, los padres de la chica informaron a la policía de la desaparición de ésta y de su ex-novio ¿Tendrá el muchacho algo que ver con el supuesto secuestro?

El pasado 30 de octubre desapareció una joven de 18 años junto con su ex-novio de 19 años del hospital Ángeles de Interlomas durante una visita al padre del joven, que el último mes tuvo fallas de salud. Pero después del arduo trabajo de las autoridades, no se ha encontrado pista aparente sobre el caso. Los dos desaparecieron, dejaron la única evidencia de una mancha de sangre en el suelo.

El detective Woldmann, agente de la policía federal, informó que después de unas pruebas de ADN, se descubrió que la sangre en el suelo era nada más y nada menos que de la chica desaparecida, por lo que se mantiene la teoría de que el muchacho secuestró a la chica en un acto de locura, quizás por la frustración de su reciente rompimiento. No hubo testigos ni cámaras que pudieran captar el momento de su huida, pero por la mancha de sangre, se sabe que la chica fue lastimada y forzada a salir de allí, o, en casos más extremos, asesinada allí mismo. "Ellos estaban tan felices juntos cuando hablamos" dijo un amigo de la joven, que estuvo con ella antes de su desaparición "Estaba seguro de que volverían a estar juntos", pero él no fue el único con el que la joven "pareja" interactuó antes de lo sucedido: "Él me amaba a mí y a nadie más que a mí." aseguró una jovencita que estudiaba en el mismo instituto que el supuesto secuestrador.

Pero las pruebas son inciertas y las teorías no pueden ser comprobadas. El caso está estancado en un callejón sin salida.



Fabián arrugó el periódico y lo lanzó al basurero con fiereza mientras miraba por la ventana de la habitación.

Respiraba entrecortadamente.

-Any tuvo que haber ido con la policía a tiempo...- masculló- o al menos yo no debí confiar en ella.

-¿De qué hablas, hijo?- preguntó débilmente su padre, que descansaba en la cama de sábanas blancas del hospital.

-Papá, tú sabes que Danny no mató a Any. Él haría cualquier cosa por ella, excepto matarla. Se mataría a sí mismo si algo así sucediera.- aseguró Fabián, yéndose por la tangente.

El señor Fontana sonrió con suavidad.

-Nunca dudé de eso, pero me preocupa lo que haya ocurrido con ellos.- bajó la mirada- Si pensaban escaparse y vivir juntos, hubiera preferido que me informaran antes.

Fabián sonrió amargamente.

-Volverán, papá- dijo más bien intentando convencerse a sí mismo.

-Ha pasado una semana desde que se fueron- murmuró el señor Fontana fuera de sí, metido en sus pensamientos.- ¿Por qué no dejaron una carta o algo?

Pero el señor Fontana sabía en el fondo, que su hijo y su nuera no habían escapado para vivir el resto de sus vidas juntos, él sabía que algo peor había sucedido con ellos. Si negaba aquella realidad, era porque le dolía en el alma que aquellos dos hubieran sido asesinados. Una razón menos para seguir luchando con su enfermedad.

Entonces alguien tocó la puerta.

Fabián se incorporó del sillón azul celeste, algo despintado y malgastado por el continúo uso, y abrió la puerta.

-Hola, Fabián- dijo la muchacha de cabello negro que tanto interés le despertaba por un momento.

Fabián sonrió sin que la felicidad le llegara a los ojos.

-¿Cómo estás, Sora? ¿Alguna noticia?- preguntó con cierta ansiedad, dándole el paso.

Sora bajó la mirada. Si venía allí, no era precisamente para dar buenas o malas noticias, era para buscar alguna compañía reconfortante. La preocupación la carcomía por dentro desde que se había enterado de la desaparición de su mejor amiga. Ciertamente no había podido dormir desde hacía noches enteras, además de que había retrasado su regreso a Guatemala, con la excusa de que allí en México recibiría información directa e inmediata por si su amiga daba señales de vida.

-No...- contestó lentamente- ¿Leíste el...?

-Sí- la interrumpió Fabián- pero la teoría de la policía es falsa, Danny nunca...

-Sería capaz de hacerle daño a Any, lo sé de sobra- continuó Sora sonriendo suavemente.

Fabián le correspondió la sonrisa.

-Buenas tardes, señor Fontana. Me alegra encontrarlo despierto- dijo Sora, acercándose a la cama de éste y sentándose en el borde- vine a buscarlo ayer, pero estaba dormido.

El señor Fontana sonrió con picardía, dejando por un momento que la felicidad refulgiera en sus ojos. Era excelente en el arte de "hacerse el dormido". Así había dejado que la relación de aquella agradable muchacha y su hijo mayor se reforzara un poco más. Tenía la sensación de que ellos podrían formar una gran pareja y no había cosa que lo hiciera más feliz.

-Últimamente he estado muy cansado- murmuró.

Sora rió con suavidad.

-Es bueno que descanse.- coincidió.

-Sacaron muy tarde la noticia.- comentó Fabián intentando romper el silencio, aunque después de la desaparición de Any y Danny no había otro tema que se tocara por más que los presentes lo desearan.- Me enteré de que ahora Janet y Jack están juntos.

Sora lo miró con gravedad.

-Es bueno que Janet haya descubierto a quién amaba en realidad.- dijo lentamente.

-Aunque en el artículo dijeran que...

En ese mismo instante alguien tocó la puerta, por lo que Fabián se vio interrumpido. Caminó hacia la puerta y la abrió.

-¿Qué tal va todo, Fabián?- preguntó la señora Sabas entrando en la habitación.

Fabián la abrazó y le dio un beso en la mejilla.

-Bien- ¡Era una media mentira, nadie podía negárselo!- ¿Y usted?

-Acabamos de ver la noticia- se limitó a contestar la señora Sabas, con las notables marcas de haber llorado durante largo rato.

Fabián maldijo para sus adentros ¿Nada más que la noticia? Quizás había llegado el momento de dar la pista que encajaría las piezas en el rompecabezas ¡¿Cómo no lo había hecho antes?!

Tardó un largo rato en tomar el valor suficiente para decir lo que tenía que decir.

-Señora Sabas- comenzó lentamente.

Sora se percató de su repentino nerviosismo y se incorporó para tomar su mano y estrechársela con complicidad.

-¿Qué sucede, Fabián?- preguntó Clarisse repentinamente alerta.

-Creo que Mateus tiene que ver con todo esto...- confesó Fabián- Any me dijo que no había problema, que ella solucionaría todo, pero como veo las cosas... creo que lo mejor era decírselo.

Clarisse miró a Fabián desconcertada ¿Hablaba del hombre que años atrás había secuestrado a su hija y casi la había matado? ¿Hablaba de el antiguo jefe de su marido? ¡¿No estaba en la cárcel?!