sábado, 15 de enero de 2011

Problemas :D :D :D

Me tengo que disculpar por no haber escrito nada la última semana, pero ahora estoy teniendo muuuchos problemas.

No sólo con la escuela, sino también con el chico que me gusta. Verán que él ha provocado que me bloqueé completamente. Estoy fuera de este mundo, perdí el tacto con la tierra, porque él puso el mundo de cabeza para que yo me cayera en un abismo interminable y no pudiera encontrar la salida.

A veces desearía poder decirle tan libremente que lo quiero tantoooo, pero es tan probable como que el invierno se convierta en verano. Soy de naturaleza tímida y la idea de que me rechace me destroza completamente.

Verán que para este problema que ahora tengo, hay una teoría que parece encajar muy bien:
La mente tiene su forma de protegerse ante lo que se le presente ¿Alguna vez han estado despistadas, desorientadas, se marean a ratos o pierden el hilo de la conversación tan continuamente? ¿Alguna vez sus pensamientos las han llevado tan lejos que se necesite una fuerza casi sobrehumana para regresar a la realidad y a lo que debes vivir en aquel momento? ¿Te dicen que estás desconcentrada o distraída? Esos son los síntomas que presenta la mente cuando se quiere proteger, prevenirte de un golpe fuerte que puede llegar pronto y por el que te ves obligada a pasar. La mente te lleva lejos de este mundo para que no te lastimen y te dejen una herida incurable en el alma.

A veces me pregunto si le gusto. Es tan indeciso, primero parece mostrar cierto interés, pero aquel interés desaparece tan rápido como llega. Lo busco, pero él no me busca. Lo espero y espero más de lo que él me da, pero él parece tan ajeno a lo que siento. Pasa frente a mí como si nunca me hubiera conocido... pero a veces... a veces... me esquiva la mirada, como un libro abierto que no quiere dejarse leer. A veces lo descubro mirándome desde lejos. Lo siento cuando pasa, pero él ni si quiera se percata... ¿O será que se pone nervioso por mi presencia y prefiere salir de aquel aprieto?

Pensé que el amor finalmente había llegado, pensé que por primera vez alguien me correspondería, pero... el amor vuelve a engañarme. El segundo golpe más fuerte en mi corazón, si la primera vez que me pasó se rompió y no terminó de recuperarse ¿Ahora qué puedo hacer? Siento dolor, pero no es dolor muscular. Es una enfermedad, pero no cualquier enfermedad, es la conocida decepción que te hace dudar y que no desaparece sino hasta que encuentra el consuelo. Pero conmigo no ha llegado el consuelo nunca... y ahora debo admitir que he perdido la esperanza.

Es como si corriera detrás de él, pero nunca lograra alcanzarlo. A veces me pregunto por qué el amor antes de revelarse, te provoca pensamientos negativos. Lo ves y piensas "No me está mirando, entonces no me quiere. Sólo yo soy tan tonta como para pensar que me querría tanto, que sentiría mi presencia". El mundo siempre parece llevarnos la contraria, pero, aprendí, que si lo hace, es porque Dios nos guarda una recompensa más adelante, sólo hay que prevalecer y no mirar atrás.

Pero cometí un error, me metí conscientemente al estado de bloqueo. Sabía que si me bloqueaba, los sentimientos hacia él quedarían escondidos en el espacio más recóndito de mi corazón, guardados en una caja de cerradura de oro. Pero entonces llegó mi primer y último error: Le entregué la llave a él, pensando que la abriría. Pero no se ha dignado a abrirla y sé que si se tarda más, cuando lo haga, el dolor va a ser más fuerte de lo que hubiera deseado, va a ser de esos dolores que no podré parar. Prometiéndome que no saldría del bloqueo hasta que él me dijera que sí, él también me ama.

Lamento que esto no sea un capítulo, pero necesitaba escribir cómo me sentía. Debo admitir que escribir me libera la tensión jejejejejeje :D :D Sólo espero que no les moleste tener que leer esto en lugar de un capítulo. Sólo quería darles las razones por las cuales aún no he escrito nada. Quiero volver a empezar el lunes, pero aún no hay nada asegurado... jejejeje Les voy a tener que pedir que me esperen quizás más tiempo... lo siento... aún así muchas gracias por sus comentarios en el capítulo pasado jejejeje les diré también que ya puse los nuevos personajes hasta abajo ;) jejeje si quieren conocerlos un poco más, allí están :D :D :D

sábado, 8 de enero de 2011

Premio C=

Bueno, éste premio se lo quiero dar a cinco personas jejejeje A Liz, a Vane/Janni, a Zeta y a Belle.

¿La razón?
Bueno, porque ellas cinco escriben historias exceleeeeeeeeeeente. Quizás no comente nunca en sus blogs, pero... quiero aprovechar esta oportunidad para decirles que hacen magia con las palabras. Disfruto tanto leyendo sus historias jejejeje me sacan un rato de la realidad y eso es algo que me encanta :D :D :D :D :D :D : D :D :D :D El premio dice: "Guarda tanta magia y resiste hasta la cima. Tu blog es excelente, porque está hecho de palabras mágicas"
Porque es la realidad ;) y se lo merecen :D :D :D :D

Sólo espero que les guste y que nunca olviden que admiro mucho su imaginación, sus palabras y la profundida de sus historias.

viernes, 7 de enero de 2011

Recuerdo mojado

Bueno, rápidamente jejejeje ¡Luz! Muchas gracias por el comentario :D :D :D :D :D Aquí pongo el siguiente capítulo, espero que les guste.

Quedé rígida como nunca había quedado. No lograba salir de mi desconcierto. Al momento que había leído aquellas palabras me había quedado sin corazón, porque aquellas palabras me cruzaron como cuchillazos el corazón hasta hacerlo pedazos. Tanto que habíamos sufrido para estar juntos, tanto apoyo que le había dado... no era posible que ése fuera mi Danny. No salía de mi asombro, de que Danny, el chico que me había dicho que me protegería como a nadie, que me quería más que su propia vida y que no podría vivir sin mí, me hubiera dejado. Era un alma desolada, ya no tenía cobijo ni fonda dónde esconderme, dónde cubrirme. Lo había perdido y la rosa había muerto. Ya no sabía si sería capaz de amar... yo no quería saber nada... y mi lejano mundo me dejó encerrada. Yo ya no tenía los pies en la Tierra, pero el único que podía devolverme, había escondido la llave y se había ido con otra. Ya ni si quiera sabía cómo juntar los pedacitos de mi corazón, ya no había corazón y ya no quería.


-Mamá- susurré con la voz quebrada y monótona- tengo que irme a clases.

-¿Qué te dijo?- preguntó escrutándome con la mirada.

-Sólo quiero ir a clases- repuse sin quitar la vista de la computadora.

El silencio reinó durante un largo rato.

-Bien, cariño... Ve a clases...- dijo mamá cortante.

Me incorporé, me metí al baño y me puse lo primero que encontré, sin si quiera fijarme si combinaba, me puse la ropa como algo automático, porque mi mente y alma estaban lejos, muy lejos.

El tiempo me pasó tan rápido. No supe qué desayuné ni cómo había llegado un paraguas a mis manos. Empecé a caminar por el empapado pavimento. Las gotas de lluvia caían sobre mi chaqueta, salpicaban a mí alrededor y resonaban en el paraguas.

Empecé a recordar con nostalgia aquellos días que pasábamos juntos.

Entré al gimnasio. Crucé hasta llegar a la puerta del fondo, que tenía una mujer, mostrando que era el vestidor de las mujeres. Al entrar fui directamente a mi locker. Dejé mi celular y mi sudadera para luego irme a cambiar.

Después de dejar la maleta y tomar mi toalla salí por la puerta que daba a la alberca. Miré el agua con añoranza. Hacía tiempo que no me metía… Probé el agua, aunque no era necesario. Estaba tibia como siempre.

Me sorprendió que la alberca estuviera vacía. Era la primera vez que veía al agua tranquila. Sin perturbarla. Quieta como un espejo. Miré mi reflejo, mi aspecto había mejorado favorablemente. Me lancé de bruces, entrando como una flecha. Salí lentamente a la superficie y miré a mí alrededor. Nadé hasta la orilla y empecé a hacer mis ejercicios. Primero crol, después torso. Descansé un momento, hasta que vi una silueta al fondo de la habitación. Ésta se acercó. Miré con una sonrisa su fornida figura. Danny se lanzó de clavado, entrando limpiamente al agua, como pluma. Salió a la superficie unos segundos después a sólo unos metros de mí. Nadé con impaciencia hasta él y lo abracé. Él me besó.

-No debería interrumpir tus ejercicios.- dijo mirando a nuestro alrededor.

Estaba colgada de su cuello como un mono en apuros, mientras que él apretaba suavemente mi dorso. No quería separarme de él. Nuestras respiraciones se combinaban. Mis latidos eran desbocados. No podía creer que él estuviera aquí.

-No hay nada de qué preocuparse.- contesté.

Su espalda en realidad era ancha, con ese cuerpo era más que perfecto ¡Atraería a cualquier chica! Eso me provocó ciertos celos ¿Danny con otra? Ya no me lo podía imaginar, mucho menos mi lado celoso. Esperaba que no fuera como la desesperante novia de Alec. Tranquila, Any. Me dije para mis adentros ¿Me amaría tanto como para nunca dejarme? ¿Y si le gustaba otra chica? Me aferré con mayor fuerza.

Él sonrió y me volvió a besar. Aquello me hizo sentir egoísta, quizás otras chicas también merecieran esta delicia. Suspiré. Era doloroso.

-¿Qué piensas?- me preguntó después de un rato.

Negué con la cabeza, desviando la mirada.

-Any- insistió.- Odio ver esa expresión en tu rostro.

Lo miré sorprendida.

-¿Se nota tanto?- dije avergonzada.

Él se encogió de hombros.

-Pues… me da miedo que…

-Any ¡Nunca te dejaría! ¿Cómo piensas semejante cosa?- preguntó desconcertado.

Aquello no era suficiente.

-Pero…

-Any- dijo acercando su rostro a sólo unos centímetros del mío.- Esto es diferente… no sé cómo explicarlo… pero… Tengo un buen presentimiento de que tú eres tan leal e inocente que tendré siempre el privilegio de estar junto a ti y protegerte.

Aquellas palabras me conmovieron. Lo escruté con la mirada, y él, sin previo aviso, me dio un beso más, que fue completamente diferente a todos los que me había dado. Su aliento me supo a miel… no, a caramelo derretido. Él lo hacía tan bien, parecía perfectamente adecuado a mí, pero fue con tal pasión. Que mis latidos fueron más desbocados que antes, eran indiscretos. Estaba segura que cualquiera a más de 10 metros a mí alrededor los escucharía, sentía que salía el corazón de mi pecho, pero eso no evitó que pudiera sentir los de Danny también, que parecían igual de desbocados. Los escuchaba como una sinfonía, era grandiosa esa sensación. Nos fuimos separando lentamente. Lo miré a los ojos, él me dio otro beso, pero menos duradero y me soltó suavemente. Mis ojos estaba segura de que destellaban de emoción, él pareció satisfecho al cruzar nuestras miradas. Pasó un escalofrío electrizante que prendió hasta la más recóndita célula de todo mi sistema. Todos trabajaban tan rápido. Como si estuviera sobrecargada.

Sacudí la cabeza varias veces y empecé con el crol. Di unas cuantas vueltas, pero tuve que desviarme cuando Danny empezó a perseguirme. No pude evitar reírme, incluso debajo del agua. Hasta que se abalanzó y ambos quedamos bajo el agua. Lo miré con una sonrisa, a lo que él me contestó con otra y volvimos a la superficie.

-¡Eres un bobo!- dije juguetona.

-¡Y tú una loca!- contestó con una sonrisa deslumbrante y pícara.

Me sumergí nuevamente para embestirlo por detrás. Danny pareció desconcertado, por lo que aproveché y salí a la superficie con ímpetu. Me abalancé y me aferré con manos y pies a su espalda. Le rodeé el cuello con las manos y la cintura con las piernas. Reí, él parecía aún desconcertado. Le di con la mayor dulzura que tenía un beso en la mejilla. Él sonrió y puso su mano sobre mi mano derecha. Me di cuenta de que aún tenía la cicatriz de la primera vez que me salvó. Moví la mano izquierda y tomé su brazo acariciando su cicatriz. Danny me observó.

-¿Sabes? Esto me recuerda siempre a ti.- dijo serio.

-Fue raro.- comenté.

Danny rió.

-Fue lo mismo que dijiste esa noche, raro y horrible.

Coreé sus risas.

-Cierto.- contesté pensativa.

Me di cuenta de que mis manos ya habían sido afectadas por el agua, incluso las de Danny, que aún sostenía mi mano derecha.

Entonces choqué contra algo duro. Caí al frío y mojado pavimento.

Maldije en voz baja y me incorporé, limpiando mi chamarra y mis jeans.

Por primera vez me di cuenta de que alguien me estaba ayudando. Lentamente fui asimilando lo que había pasado... ¡Había chocado con una persona!

-Lo siento- dije finalmente.

-No, yo lo siento- contestó una voz masculina.

-Yo iba...

-Pensativa, sí, lo noté- me interrumpió divertido.

Por primera vez me fijé en el chico. Era todo lo contrario a Danny, exceptuando la espalda ancha y los músculos. Su cabello completamente rubio, empapado por la lluvia, provocando que el flequillo le cubriera su ojos izquierdo, que al igual que el otro, eran de un azul celeste, tan intenso, que resaltaban de aquella piel nívea, que, desde donde yo estaba, parecía suave y perfecta.

Parpadeé varias veces.

Entonces él extendió su mano.

-Soy tu vecino de toda la vida, Jack- se presentó.

Lo miré incrédula, sin si quiera levantar la mano.

-Pero no es posible, nunca te he visto- dije exaltada.

Soltó una carcajada.

-Bueno, sí. Vamos por caminos diferentes. Pero todavía no olvido el día que tus padres nos invitaron a comer...- puso una mueca- vaya que no lo olvido...

Intenté recordar.

-No recuerdo...- murmuré con pesar.

-¿No?- dijo con aparente sorpresa.- ¿Ni si quiera al niño que metió pastel en tu ropa?

-Vas a tener que ayudarme a recordar- continué, haciendo un gran esfuerzo por asimilar lo que acababa de decirme.

-Bien, entonces te invito un café después de clases ¿Te parece?- dijo acaparando mi atención finalmente.

Sonreí.

-Muy bien, tú dices dónde- acepté.

Su sonrisa se ensanchó.

-Paso por ti, niñita- contestó- y por cierto- me escrutó con la mirada de pies a cabeza- lamento la caída.

-No te preocupes- contesté sonriente.- no es la primera vez que me pasa.

Me miró interrogante antes de darme un beso en la mejilla, levantar su paraguas y correr entre la lluvia. Su prisa me recordó que también tenía clases, pero fui incapaz de moverme un sólo centímetro ¿Me había dado un beso en la mejilla?

miércoles, 5 de enero de 2011

Ya no más almas gemelas

Any,

Ya no podemos estar juntos. Tampoco te siento, como si te hubiera perdido. Y ahora ya no puedo regresar, me han ofrecido una beca en una nueva universidad para hacer el doctorado y es todo lo que he deseado desde pequeño… y no quiero renunciar a ese sueño. Lo siento, hermanita.

Enviado por Hotmail, el 15 de febrero de 2011.

Cerré la LapTop al instante, incapaz de creer que MI Danny pudiera haber escrito esas palabras. Me eché a la cama y empecé a sollozar en silencio. "Ya no podemos estar juntos... ya no podemos estar juntos..." Me repetía una y otra vez ¿Sería cierto? ¿Me había dejado por los estudios? ¿Había desistido antes que yo? Mis sollozos se volvieron más fuertes y audibles. Lo había perdido... y entonces supe por qué había presentido que me escondía algo. No eran los estudios por los que me había dejado, era por otra chica... seguramente más linda, segura, observadora, cariñosa ¿Estaría en lo correcto? Un punzada en mi interior me dejó claro que sí, había acertado. Danny había encontrado a otra.
La rabia a causa de los celos que me invadió en aquel momento, fue renovabada y más fuerte. Me armé de valor, abrí la Laptop y empecé a escribir:

Danny:

Yo sé que siempre ha sido tu sueño ser doctor, pero prometimos que ni la distancia ni los estudios podrían separarnos. Creo que he descubierto lo que me escondes y quiero que seas sincero conmigo en lo que respescta a la siguiente pregunta ¿Ella estudia contigo? No veo otra razón para que nos hayamos distanciado tanto, y si así vas a jugar conmigo, entonces, olvídate de mí. No voy a soportar que me lastimes ¿Bien? Las mentiras no ayudan en nada, me lo hubieras dicho desde un principio.

Enviado por Hotmail, el 16 de febrero de 2011.

Mis dedos temblaron al darle click a la opción "Enviar". Nuevamente cerré la Laptop y me acurruqué en mi cama. Si aún no sufría tanto, era por la esperanza de que todo fuera mentira, de que, las suposiciones que conjeturaba fueran un error y que Danny siguiera amándome a mí y no a otra.
Me levanté de mi cama cancinamente y me fui a bañar. Ya era hora de dormir, tenía dolor de cabeza y no estaba dispuesta a desvelarme por ver una respuesta. Me quité la ropa y me metí a la regadera, donde me quedé rígida por un largo rato, relajando mis músculos con el agua caliente. Solo cuando sentí que ya no había agua caliente, cerré la llave y me sequé con la toalla, me puse la pijama más cómoda que encontré y a los pocos minutos ya estaba metida en la cama, calientita, soñando que aquellas mantas que me cubrían eran los brazos de Danny, aquellos brazos que no había sentido desde hace casi un año. El dolor de cabeza había disminuido notablemente, pero... aún así no logré conciliar el sueño, sino hasta que los primeros rayos del sol se filtraron por mi ventana.

Grité, chillé y sollocé, pero nada de lo que hice funcionó para que aquel sonido que auguraba la muerte no resonará en la habitación. Tomás dio su último aliento, antes de que su pecho dejara de subir y bajar irregularmente.

-¡NO!- sollocé.

"Es tu culpa, tú lo mataste" Escuchaba resonar en la habitación.

Entonces el cuerpo de Tomás empezó a moverse sobre mí, hasta que se incorporó y me lanzó una mirada asesina.

-Tomás- susurré sin aliento.

-Te quise ayudar y no me protegiste- me dijo con una voz aniñada y triste.

Negué con la cabeza.

-Estabas encima de mí... yo...

-Yo te quería...- me interrumpió.

No pude si quiera contestar a aquellas palabras que tanto me habían dolido. Tomás se convirtió en un halcón y salió volando de la habitación, dejándome sola... o quizás no completamente sola.

Las carcajadas de Mateus me calaban hasta los huesos ¡Pero él estaba en la cárcel! Parecía que había visto todo por la oscuridad.

-¡Danny!- grité desesperada.

Pero esta vez, él nunca llegó.

S
Sentí cómo alguien sacudía mi hombro. Abrí mis ojos lentamente, empañados en lágrimas. Mi frente estaba sudorosa y las sábanas se habían enredado alrededor de mi cuerpo.

Grité de dolor, de agonía. Quizás mi suboconsciente ya sabía que Danny ya no me quería, pero yo no podía aceptarlo. No podía.

-¡Cariño!- dijo mamá con la precupación dibujada en el rostro- ¿Qué pasa, cariño?

Sacudí la cabeza, incapaz de pronunciar palabra.

-Richard, ve por unas aspirinas- pidió mi mamá.

Papá no vaciló ningún segundo. Salió rápidamente por la puerta, hasta que lo perdí de vista.

-¿Qué pasó? ¿Soñaste feo?- preguntó mamá dulcemente, pero sin perder la expresión preocupada.

Asentí lentamente.

-Mamá...- susurré con la voz entrecortada- no quiero recordar, no ahora.

Asintió al igual que yo.

-Pues... ¡Feliz cumpleaños, cariño!- me susurró al oído con la emoción contenida.

¡Cuánto hubiera deseado no arruinar aquel momento! Pero había olvidado completamente mi cumpleaños.

Primero puse cara de desconcierto, luego recordé y finalmente agradecí vagamente las felicitaciones.

Mamá pareció desepcionada, pero... yo ya no estaba para esas cosas, no cuando podía ser que mi alma gemela me estuviera dejando por otra. Entonces empecé a dudar de que fuera mi alma gemela.

Suspiré con desgana.

Entonces papá volvió a entrar a mi habitación con un paquete en una mano y un vaso con agua en otra.

-Lo siento, amor, pero no había aspirinas.- se disculpó papá.

Por primera vez sonreí. Quizás las cosas no iban tan mal. Mis papás se habían reconciliado después de largos días enviando flores y cartas de amor, como si fueran jóvenes, y nada de su vida como padres hubiera ocurrido aún. A veces me parecía que la separación los había unido más después de todo, y eso era algo que me ponía feliz, en realidad, rebosante de alegría.

Papá me entregó el paquete.

-¡Ábrelo, cariño!- pidió mamá con la ilusión dibujada en el rostro.

Quité el papel con pasmosa lentitud. Hasta descubrir una caja. Una vaga curiosidad me invadió por un momento. Abrí la solapa y metí la mano en el interior. Cayeron en mis manos dos papeles de un extraño corte. Al sacarlos, me percaté de que eran dos boletos... y no a cualquier lado... sino... ¡Hasta la India!

Recordé la promesa que me había hecho Danny. Uno para mejorar sus aptitudes médicas o otro para encontrar su interior, íbamos a ir a la India. Pero recordé lo que me habían dicho y preferí no comentárselo nunca.

Mi sonrisa desapareció.

-¿Qué tienes, cariño? Te veo diferente- preguntó mamá.

Bajé la cabeza, hasta encontrarme con mis pantalones de rayas lilas.

-Danny ya encontró a otra chica. Terminamos...- suspiré- ayer.

A papá se le cayó el vaso de las manos. Mamá dio un grito ahogado y yo no pude soportar más las lágrimas, que se desbordaron lentamente por mis mejillas.

-Pero los habíamos comprado para ustedes dos- repuso mamá incrédula.

Me encogí de hombros.

-Pues tendré que buscar a alguien más que quiera acompañarme- contesté.

Pero en mi interior... en mi interior hubiera deseado que Danny hubiera sido mi acompañante.

-¿Cómo los consiguieron?- susurré intentando cambiar de tema.

-Tu padre, el padre de Danny y yo ahorramos para que los dos se volvieran a ver y fueran a la India- contestó mamá aún sin salir de su asombro.- Era su sueño ¿No?

Recordé que le había escrito a Danny y lo más probable sería que ya me hubiera contestado. Me acerqué a mi Laptop y la abrí. Se había quedado tal cual la había dejado, por lo que, lo único que tuve que hacer, fue abrir su mensaje.

Any:

Tienes razón, nunca debí mentirte. Ella estudia cosmotología... nos conocimos en un parque y me cayó muy bien. No sé qué pasó, sólo ocurrió. Desde hace una semana empezamos a ser novios, pero no me atreví a decírtelo por miedo a lastimarte, pero las mentiras no ayudan a suavizar la peor de las noticias y ahora me doy cuenta, lo siento, hermanita. Pero he descubierto que el amor no es eterno. Podemos seguir siendo amigos, te sigo llamando hermana y tú a mí hermano... porque después de todo, tú sabes que te quiero mucho.

Tu hermanote,
Danny

Enviado por Hotmail, el 17 de febrero de 2010.

Ni si quiera se había molestado en felicitarme...

lunes, 3 de enero de 2011

Prólogo: Relación en la distancia

¡¡¡Muchas gracias por sus palabras!!! les agradezco mucho. En serio que muchas gracias por todo, que me parecieron grandiosas aquellas palabras. El fin de una temporada y el comienzo de otra :D :D :D :D Pues ya les vengo con nuevas sorpresas. Es la primera vez que pongo prólogo, pero... ¡Espero que les guste! jijijijiji ¡¡¡Qué emoción!!! la primera parte... jejeje la verdad es que no sé cómo darle continuidad a la historia, pero eso no significa que dejaré de escribir. Nuevamente, muchas gracias por todo. No sólo por los últimos comentarios de la antigua temporada, sino TODO el apoyo que me dieron durante aquel tiempo.



Querido Danny,

Ya ha pasado tanto tiempo, que me siento vacía… mi único consuelo es que faltan dos meses para que vuelvas de Alemania ¿Recuerdas tu promesa? Tú mejorarás tus aptitudes médicas y yo mi paz interior, viajaremos a la India. Sé que has insistido mucho las últimas veces que no necesito paz interior, pero… siento que algo falta. Cada día te siento más alejado. No sé qué es lo que pasa. Hay algo que ha cambiado en mi interior… ¡Pero no me malinterpretes! Te amo como nunca he amado a nadie, te quiero más que a mi propia vida… y yo… tú sabes que no podría vivir sin ti. Correría por todo el mundo si fuera necesario, pero… como dije antes… te siento alejado. Y temo mucho, porque nunca me había sentido tan vacía, nula de sentimientos. Quedarme con los pies en la tierra se me complica tanto que mis calificaciones han bajado, perdí el interés por comer y olvido las cosas con tanta facilidad. Te necesito como nunca he necesitado a nadie… ya no sé qué hacer, Danny… ya no sé qué hacer.

Tu hermanita,
Any

Enviado através de Hotmail, el 29 de diciembre de 2010.

Hermanita del alma,

Sé que ha sido mucho tiempo… pero habíamos acordado que tomaríamos un tiempo para los estudios, porque el noviazgo no estaba yendo muy bien de acuerdo a los estudios… y ahora lo lamento tanto… fui tan tonto… no debí proponer aquello y ahora afronto las conscecuencias… No quiero que sufras, el miedo que me invade todas las noches por la idea de que podría perderte otra vez es tan fuerte que no he podido dormir en días. Empiezo a sentirte lejana también. Tendré que hacerte recordar como tú me has recordado la promesa que hicimos antes de separarnos. Aquel bello pajarito que me regalaste antes de irme, cada día se está poniendo más enfermo. Por más que he intentando con todos los remedios, no he encontrado la forma de ayudarlo y presiento que tú tienes algo que ver. A veces, sólo a veces… desearía poder leer tus pensamientos, volviera a sentir tus sentimientos con intensidad. Pero ahora no sé si nuestras almas se están desviando del camino corrrecto o es solo que estamos muy lejos uno del otro.

Disculpa que no haya podido contestar antes,
te amo y sabes que yo tampoco podría vivir sin ti.

Tu hermano mayor,
Danny

Enviado através de Hotmail, el 10 de enero de 2011.

Hermanote,

¡Ya no lo puedo soportar! ¡Ya no más! Hoy me peleé con mamá y la rosa que me diste acaba de perder su último pétalo. Ya sé que es una rosa y que ya no tenía vida desde hace mucho, pero era extraño que viviera con tanta intensidad los primeros meses de nuestra separación… y cuando las cosas se empezaron a complicar… empezó a marchitarse… Danny… ¡Te lo ruego! ¡Dime qué significa todo esto! A veces me he puesto a pensar y siento que me estás escondiendo algo, pero no puedo imaginar qué, porque yo tampoco puedo leer tus pensamientos y menos aún, puedo intuir tus acciones como antes… ya no te siento… es como si te hubiera perdido. Por eso ya no sé qué hacer… ¿Es éste el fin? Danny, ya no estoy en este mundo, ya no más…

Any

Enviado por Hotmail, el 29 de enero de 2011.

Any,

Ya no podemos estar juntos. Tampoco te siento, como si te hubiera perdido. Y ahora ya no puedo regresar, me han ofrecido una beca en una nueva universidad para hacer el doctorado y es todo lo que he deseado desde pequeño… y no quiero renunciar a ese sueño. Lo siento, hermanita.

Enviado por Hotmail, el 15 de febrero de 2011.