miércoles, 14 de diciembre de 2011

Dos pájaros de un tiro

¡¡Disculpen que me haya tardado tanto en publicar pero es que he estado tan ocupada y he tenido tantos problemas con el Internet y la computadora que de repente era prácticamente imposible!! Pero bueno, aquí les traigo el último capítulo ;) Espero que les guste y lo disfruten mucho. Pero... hahaha antes de que se pongan a leer, tengo dos cosas que decir:

La primera :D :D :D :D :D :D ¡¡Bienvenidas a las nuevas seguidoras!! Es un sueño haber llegado a las treinta seguidoras... hehehehe nunca en mi vida me lo hubiera imaginado y creo que en parte se lo debo a Lu de "Fire Girl", que después del concurso que hizo me ha ayudado mucho con la publicidad del blog :3 :3 :·3 (Pásense por el blog, se los recomiendo muchísimo; Si están interesadas en misterios, en castillos medievales y poderes sobrenaturales, con personajes de estirpe real e intriga, no lo duden, en serio). Pronto seguiré con Cαżαdοrα εrrαητε⌘.

Como segundo punto. Pues, como verán, he dejado las encuestas, para que puedan ver los resultados. Así que, tendremos concurso de Navidad y especial de Any y Danny ;) hahahahaha. Para el concurso de Navidad necesito:

  • Su nombre
  • El nombre del blog y el link
  • Una historia de máx. 10 páginas (Once en caso de que necesiten un poquito más, pero como límite oficial dejémosle en diez)
  • La historia deberá ser de la siguiente forma: hahahaha De lo que ustedes quieran, pero el personaje principal debe tener ojos verdes. Suena absurdo, pero, es que no puedo obligarlas a nada, mejor dejemos que su imaginación fluya ;)
Mi correo es: ines.pera.cop@hotmail.com. La fecha límite es hasta el 8 de enero, ya que, por motivos de vacaciones y celebraciones ;) Me imagino que el tiempo ha de ser limitado para muchas.

¡Anímense a participar! El premio lo decidiremos cuando haya una ganadora, pero ya saben que siempre está la opción de hacerle publicidad al blog (Que por lo menos a mí es lo que más me ha funcionado cuando entro a concursos hehehe pero últimamente estoy tan ocupada, que se me complica un poco la cosa. Pero si se me ocurre algo más creativo, les avisaré ;)

Sin más preámbulos, muchas gracias por todo su apoyo. Aquí les dejo el siguiente y último capítulo:


En algún lado, en alguna parte del mundo. Era por ahí, por donde podían estar Any y Danny, pero en realidad nadie sabía ni había encontrado hasta el momento alguna pista o indicio de que Danny y Any pudieran estar vivos. La señora Sabas se imaginaba lo peor. Recordaba al antiguo jefe de su esposo y sus pelos se ponían de punta mientras las lágrimas se desbordaban por sus mejillas.

-La vamos a encontrar, cariño, sólo es cuestión de mantener la esperanza- le susurró el señor Sabas al oído y la estrechó con suavidad.

El jefe al mando de aquel caso discutía con uno de sus agentes dentro de su oficina, pero aún estando afuera, los presentes escuchaban los gritos.

¿Qué haría la señora Sabas sin su esposo? Si él no le recordara todo el tiempo que mantuviera la esperanza, ya la hubiera perdido hace tiempo.

Fabián se adelantó unos pasos con su padre aferrado a su brazo y Sora sosteniéndolo por el otro. Y a pesar de todo, el señor Fontana seguía erguido con orgullo, como en su juventud. Feliz de su metro noventa y del panorama que su altura le favorecía. A simple vista, difícilmente se podía notar que rondaba los cincuenta, pues su porte le daba aspecto de treinta y pico. Pero era fácil deducir de dónde habían sacado sus dos hijos la espalda ancha. Aún así, la pena en aquel hombre era infinita. Sus ojos miraban preocupados hacia un punto indefinido y su concentración más bien, estaba forzadamente en los gritos.

-El chico y la chica deben estar muertos- se escuchó con claridad.- a estas alturas ya no podemos hacer nada.

-Por supuesto, debemos encontrar al asesino antes de que asesine a más gente- lo corrigió el detective Woldmann.- y como jefe al mando te ordeno que vuelvas al trabajo y no vuelvas a mencionar la muerte de los jóvenes ¿Está claro?

No se escuchó ninguna respuesta. Más bien, la perilla de la puerta giró y se abrió con lentitud mientras el agente salía de la oficina y miraba a los presentes con lástima.

Fabián le lanzó una mirada asesina, mientras la señora Sabas sollozaba sobre el hombro de su esposo, cuyo rostro estaba deformado por el dolor.

El detective Woldmann se recargó en el umbral de la puerta, cruzando los brazos, y miró de uno en uno con aquellos intensos ojos azules que habían vivido más de lo que aparentaban.

-No lo escuchen- dijo con su voz fría, pero segura, que solía causar un efecto algo desconcertante en la gente a su alrededor- no se han encontrado cuerpos ni evidencias de violencia. Sabemos que Mateus estuvo en su antiguo edificio de Londres, pero parece que lo dejó hace más de un mes. El lugar ha estado clausurado desde que lo arrestaron. Pero recibimos informes por parte de la aduana, que aseguran haber visto a un hombre con las características señaladas hace no menos de tres semanas. Así que todo nos lleva a que están aquí, en México. Ya he mandado un escuadrón de seguridad al antiguo edificio de la compañía. Es sólo cuestión de esperar.

Una llamarada de esperanza se encendió silenciosamente en cada uno de los presentes.


:D :D Aquí volvemos con Any:


No es que tú lo decidas ni que los demás lo decidan por ti. Muchos le tienen miedo a la muerte y otros se resignan a cumplir el destino cuyo camino termina siempre en el mismo lugar… la muerte. Nadie se salva, ni nadie decide cuándo. A veces unos rozan la muerte por necesidad, a veces otros por obligación, pero la fuerza que lo decide no está en manos de nadie, ni siquiera del propio asesino. Yo podría decir que ya estaba resignada a aquel destino cuya fecha ya estaba dada. Pero la decisión no se toma con antelación. Se toma en el momento ¿O estaré equivocada?

Los segundos pasaron como si hubiesen sido horas. Mis sentidos estaban desorientados y mis piernas temblaban incontrolablemente. Mis latidos eran tan fuertes que zumbaban en mis oídos, sin dejarme escuchar mis propios pensamientos.

No podía abrir los ojos, sencillamente no podía. No era capaz de ver su cuerpo inerte en el suelo y comprobar lo que mis oídos habían escuchado.

La muerte había dejado al silencio en su lugar.

Pero en aquel momento ya nada me importaba, las lágrimas rodaron en silencio por mis mejillas, juntándose en mi mentón y cayendo al suelo. En realidad, era un milagro que todavía pudiera mantenerme en pie.

Di dos pasos hacia delante y sentí cómo alguien quitaba las cadenas de mis magulladas manos. Todo parecía tan frío de repente.

Una cuarta y una quinta lágrima cayeron al suelo.

-Abre los ojos…- me susurró alguien al oído.

Al instante, los latidos de mi corazón se pararon, pero no me moví ni un solo centímetro. Había entrado en estado de shock, quedando rígida en mi lugar.

Acarició suavemente mi brazo. Era inconfundible. Su tacto quemaba.

Con esfuerzos enormes, abrí los ojos, encontrándome con unos hermosos ojos verde esmeralda… ¡¿Pero qué rayos…?!

Creo que ya entendía, Mateus me había disparado a mí y aquello era el paraíso.

Solté una risita histérica y dejé que las lágrimas fluyeran libremente.

-¿Qué sucede, Any?- preguntó con dulzura.

Negué con la cabeza, desviando la mirada hacia el suelo.

Danny me tomó con extremada lentitud entre sus brazos.

-Es sólo, que todo parece tan real- musité disfrutando su cálido abrazo.

Danny rió angelicalmente.

-¿Debo preocuparme?- preguntó callando por un momento- Creo, hermanita, que estás en estado de shock.

Negué con la cabeza, sollozando en silencio.

-¿Ya miraste a tu alrededor?- me susurró al oído, dejándome abrumada.

Parpadeé varias veces, intentando batallar con las lágrimas, que afloraban a cada momento. Y como saliendo de ensueño, miré desorientada a mí alrededor.

En realidad, si fuera el paraíso, no creo que estaría en el mismo lugar donde mi asesinato. Doce pares de ojos me miraron atentamente.

Uno de los hombres sostenía un cuerpo inerte, que para mi gran sorpresa, era nada más y nada menos que el de Mateus.

De repente todo pareció tener sentido. Y entre los seis hombres, descubrí un rostro conocido que al principio me trajo malos recuerdos.

-¿Alex?- musité incrédula.

Frunció el ceño mientras asentía lentamente.

¿Alex? ¿El muchacho que había sido mi guardaespaldas aquella vez que Mateus me secuestró?

Entonces me llegó el recuerdo de una persona más… ¡Adelaida!

-De no ser por él- comentó Danny- posiblemente ambos estaríamos muertos en este momento, Any.

Me volví hacia Danny con la duda reflejada en el rostro.

-¿Entonces estoy viva?- solté con una mezcla de desconcierto, pero felicidad en la voz.

Danny soltó una carcajada mientras revolvía mi cabello.

-¿Qué creías, hermanita?- preguntó con picardía, robándome el aliento con aquella sonrisa tan perfecta.

Sacudí la cabeza.

-¿Cómo es que no moriste?- pregunté más que incrédula, curiosa.

-Cuando fueron a recogerme para ver tu muerte, Alex me dijo que me tendría suelto de las manos para que pudiera salvarte. Pero me dijo que me controlara y que intentara acercar a Mateus hacia mí porque sólo teníamos una oportunidad…

-Y al momento que Mateus se acercó, Danny volteó la pistola y Mateus soltó el gatillo- continuó Alex mirándome de pies a cabeza.

No pude evitar sonreír, intentando tragarme la angustia que todavía me embargaba. Quizás por el simple hecho de que no podía asimilar que todo hubiera pasado ya y que finalmente, después de un mes de haber pensado que todo se había terminado, estuviera con Danny ¡Si pudiera, hubiera gritado de alegría! ¡Era tan irreal!

Lentamente la felicidad fue llenando cada hueco de mi cuerpo.

Sonreí de oreja a oreja, mientras me volvía hacia Alex.

-Alex, gracias… yo…

-Alto, chica. No por haberte salvado quiere decir que ya me caigas bien- me interrumpió lanzándome una mirada de reproche.

Pero aquello no fue suficiente para que la sonrisa se borrara de mi rostro. Me volví hacia Danny, cuya sonrisa tampoco parecía ser capaz de desaparecer de su rostro.

Solté una risita nervios, mientras Danny me abrazaba con fuerza.

Al devolverle el abrazo, Danny empezó a dar vueltas conmigo entre sus brazos.

Reímos juntos.

-¿Qué tal van los brazos?- preguntó Danny cuando empezábamos a tranquilizarnos.

Los levanté y miré ambas heridas.

Me encogí de hombros.

-Nada que no se pueda arreglar.- contesté indiferente.

Danny descubrió su brazo, dejando a la vista la cicatriz de la primera vez que salvó mi vida.

Entonces se inclinó hacia mí, mientras mis labios buscaban urgentemente los suyos. Colisionando ambos al instante. Fue un choque electrizante, una bomba para mi corazón que se aceleró irremediablemente. Mis piernas se sentían desfallecer ante tales labios tan perfectos. Su aliento embriagador empezaba a aturdirme, pero era como una droga para mí aquella sensación. No quería que acabara nunca, por lo que aferré mis brazos a su nuca y dejé que él me apretará de la cintura ¡Hacía tanto tiempo que no sentía aquella sensación con tal vivacidad! Pero parecía que era otra de esas cosas a las que jamás me podría acostumbrar.

Al separarnos, la respiración de ambos era entrecortada. Sus labios rozaron levemente los míos una vez más.

-Eres mía, hermanita del alma- musitó antes de besar mi frente con extremada lentitud.

Si mis sentidos ya estaban abrumados, pues mi cerebro pareció tener una descarga eléctrica. No fui capaz de articular nada coherente más que un débil “te amo”.

martes, 29 de noviembre de 2011

La falla en el plan

Bueno, pues, como lo prometido... :/ :/ hahaha a medias, aquí está el siguiente capítulo. Me ha costado un trabajo terrible escribirlo ¡Ya verán por qué! Pero bueno, pues, en cierto sentido... :') :') Me voy despidiendo ya desde ahorita de mis dos queridos Any y Danny, que aunque no fueron los primeros personajes que acompañaron mis historias, fueron los que les dieron seguimiento y fuerza. hihihihihi Hermanos del alma, almas gemelas... sniff, sniff ¡¡Qué sentimental soy!! Pero es que, ahora sí, éstas son de las últimas líneas y despegarse de estos dos me cuesta un poco de trabajoo... :( :( :( Pero bueno, también aprovechoo para agradecerles a todas ustedes, seguidoras anónimas, seguidoras que comentan, seguidoras que observan. Me encanta muchísimo saber que tengo ya 25 seguidoras :) Que acompañaron desde el principio hasta el final de la historia a Any y Danny. Pero no es despedida formal, no se preocupen ;) ¡Todavía quedan, para las que quieran saber, dos capítulos más!:


El golpe resonó por todo el pasillo.

Me encogí temblorosa. Me sentía desfallecer, mis piernas parecían ya no poder sostenerme.
Entonces se escuchó un segundo golpe.

"¡Danny!" pensé con pesar. Danny estaba golpeando la pared del otro lado.

Mateus había decidido ser piadoso y esperar los tres días que me quedaban de vida, pero en lugar de tener libertad condicional, estaba metida en una habitación cuya puerta estaba cerrada con llave y no se abría más que para traer comida.

Las lágrimas se derramaron por mi rostro mientras me dejaba caer al suelo. En realidad no sabía cuánto tiempo había pasado, pero sentía la desesperación de Danny como si fuera la mía propia, atrapados en la misma situación, sólo que yo moriría y él viviría... En realidad, seguía pareciéndome un trato justo, después de todo. Lo único que venía persiguiéndome desde hace días, era la idea de que Mateus seguiría vivo y no descansaría hasta cumplir su venganza, que seguramente no terminaría con mi muerte...

¡Pero qué razón más tonta para vengarse! Más que sentido común, era locura extrema. Aunque ahora, lo único que deseaba con todas mis fuerzas, era ver a Danny por última vez y sentirme cálida entre su regazo, segura entre sus besos y poder pensar por un momento que todo iba a estar bien.

Se escuchó un tercer golpe. Mi corazón se aceleró cuando sentí su angustia ¡Danny estaba preocupado por mí! Lo percibía con tanta claridad.

Entonces la puerta chirrió al ser abierta.

Limpié lentamente mis lágrimas y me incorporé con dificultad, irguiendo la cabeza.

El rostro de Mateus se contrajo en una sonrisa perversa, mientras se iba acercando hacia mí.
Me limité a encarar a mi asesino en silencio, intentando relajarme por dentro. Aunque parecía una tarea imposible, pues la angustia de Danny empezaba a convertirse en rabia.

El silencio era sepulcral, cuando Mateus paseó su mirada desde mis pies hasta mi cabeza y se paró a menos de medio metro frente a mí. Su aliento olía a alcohol y el olor a cigarro de su saco me penetraba la nariz.

Pasó suavemente una mano por mi cintura. Me sacudí bruscamente.

Mateus hizo un segundo intento, pero esta vez con violencia, me tomó de la cintura con ambas manos y me besó.

La rabia de Danny fue tan patente. Que por un momento llegué a pensar que era mía y sin poder controlarme, lo empujé y le di una cachetada.

Mateus me miró tan rabioso como Danny.

-Pensaba darte una segunda oportunidad, pero tu acto no tiene perdón.- masculló casi escupiendo las palabras.

-¡Nunca en mi vida volvería a tu lado!- grité con ese orgullo que no podía parar.

E inesperadamente me tomó por el cuero cabelludo y sin cuidarse de mi dolor, me jaló fuera de la habitación, mientras las lágrimas se desbordaban por mis mejillas. La herida en mi brazo empezó a palpitar, como si quisiera avisarme que lo peor estaba a punto de llegar.

Cerré los ojos con fuerza e intenté pensar en Danny, cuando no teníamos problemas. Cuando aún estábamos juntos y él había prometido que viajaríamos a la India. Cuando nos despedimos en el aeropuerto y él me entregó la rosa.

La muerte sólo parece presente cuando la tenemos enfrente. Silenciosa, no deja nada más que el recuerdo. El recuerdo, que podía ser utilizado como arma o como consuelo.

Sentía como si mi cabello estuviera a punto de caerse con la fuerza con la que Mateus lo jalaba. De poquito a poco el dolor nubló mis ojos y tapó mi garganta. Y mis pocas fuerzas, hacían que mis pies se fueran casi arrastrando, incapaces de ir al ritmo de los de Mateus. Mis latidos tenían bloqueados mis oídos, no podía nada más que oírlos. Fuertes, claros.

Ni cuando paramos sentí alivio, sino que el recuerdo de aquella noche que el disparo dio de llano en mi pecho me abrumó por completo. Esta vez ya no había escapatoria.

E inesperadamente sentí su presencia en la habitación. Danny estaba cerca y no pude más que derramar lágrimas de dolor ¡Me negaba a la idea de hacerlo sufrir! ¡Tenía que ser fuerte!

Abrí los ojos con pasmosa lentitud, mientras sentía cómo Mateus iba colocando una cadena cuyo origen venía desde la pared y la amarraba fuertemente alrededor de mis manos.

-¡Eres un cobarde!- musité, intentando desahogarme.

Mateus soltó una carcajada.

Sacó un cuchillo de su chaqueta y lo pasó por mi cuello como una caricia. Y por primera vez pude juntar el valor suficiente para mirar a Danny a los ojos e intentar convencerlo de que todo estaría bien. Pero sus ojos verde esmeralda eran cristalinos y su rostro estaba deformado por la rabia...

Y aún así, algo en aquellos ojos se tornó dulce y cálido, atrapándome por un momento entre sus redes.

-Comencemos el juego con un poco de simetría- propuso Mateus, tomando mi brazo ileso y haciendo una fina cortada como la del otro brazo que me dolió hasta la médula.

Cerré los ojos y me mordí la lengua, intentando no gritar.

-¡SUÉLTALA, MATEUS!- gritó Danny rompiendo bruscamente el silencio- ¡NO TE DEJÉ VIVIR PARA QUE COMETIERAS EL MISMO ERROR!

Los hombres que lo tenían preso, se tambalearon hacia atrás.

-Amigo mío, fue tu error el haberme dejado vivir, así que considérate culpable- repuso fríamente Mateus, encajando un poco más el cuchillo en mi piel ¡¿Cómo era posible que el dolor fuera tan fuerte?!

Desvié la mirada intentando no ver mi propia sangre, quizás así no sería tan doloroso, pues, parecía que esto iba para largo.

¿O era ese mi dolor? Inconscientemente mi mirada se dirigió hacia Danny, que no fue capaz de encararme. Su cabeza más bien estaba dirigida hacia el piso, mientras media docena de hombres lo mantenían inmóvil.

-¡Maldita sea! ¡Moriré antes de que puedas terminar con tu venganza, Mateus!- soltó Danny- ¡Y haberla matado será en vano!

Todas las miradas en la habitación se dirigieron hacia él. La presión que el cuchillo ejercía sobre mi brazo de repente vaciló y por un momento pude descansar.

-No te dejaré...- musitó Mateus.

-¡Tú plan no servirá de nada! ¡Si la matas a ella me matas a mí y eso es lo que tú no quieres!- continuó Danny sin importarle el efecto que aquellas palabras causaban en mí.

-Mi plan es perfecto...- repuso Mateus entre dientes.

-Tu plan tiene fallas...- contradijo Danny, mirándolo con fiereza.

Mi cuerpo empezó a temblar ¿Qué quería insinuar Danny?

El silencio estaba cargado de tensión e incertidumbre por dos sencillas razones: la presencia de la muerte y la decisión de ésta, porque, a como Danny me daba a entender, yo no era la única que podía morir en aquel momento.

Pero al cruzarme por tercera vez con sus ojos, supe que había encontrado una solución y que sus palabras habían surtido efecto en Mateus, que para aquel momento, había soltado mi brazo.

-Cierto, mi plan tiene fallas.- dijo Mateus dirigiendo entonces su mirada hacia Danny.

El peligro afloraba en ellos, por lo que me agité con las cadenas, intentando acercarme a Danny. Y aún así, Mateus no dejó de mirar a mi hermanote ¡En su plan no había ninguna falla! ¡¿Qué pretendía?!

Sentía la presión que las cadenas ejercían en mis muñecas, pero no me detuve. Me agité con fuerza, intentando soltarme en vano.

Mateus sacó una pistola y apuntó a la cabeza de mi alma gemela.

-¡No!- chillé.- ¡Basta, basta!

¡No quería! ¡Me negaba! ¡No podía ver! ¡El plan era que yo muriera! ¡No contaba con eso! ¡Si estaba preparada para mi muerte no significaba que estuviera preparada para la de Danny!

Danny me miró con una leve sonrisa en la comisura de sus labios mientras sus ojos refulgían con un cariño eterno.

Entré completamente en crisis, incapaz de aceptar la idea.

-¡No lo hagas!- grité con desesperación- ¡Por favor! ¡Lo que sea excepto matarlo! ¡Viviré contigo el resto de mi vida, Mateus!

Y a pesar de todo, mis gritos fueron en vano. Mi corazón parecía a punto de salirse de mi pecho y el sudor empezó a recorrer mi rostro. Mis ojos se anegaron de lágrimas. Mis manos intentaban soltarse de sus cadenas.

Cerré los ojos y bajé la cabeza haciendo un nuevo esfuerzo por liberarme.

-¡Por favor!- sollocé- ¡No lo toquen!- mi garganta se secó- Por favor...

Podía cubrir mis ojos, pero no mis oídos y el sonido que escuché a continuación, fue, por una fracción de segundo, el peor sonido que había escuchado en toda mi vida. Mi alma se desgarró en mil pedazos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Novedades :)

Bueno, como verán, ya cambié un poco el blog, pero todavía tengo problemas con los colores :/ hahaha tengo que hacerlo un poco más legible, pero no entiendo muy bien con tantas cosas... que si el formato de pie de página, que si el color, que si el formato del título, de la entrada, del gaget... me ponía el título, pero no me dejaba cambiar el color o no podía cambiar la letra o ni siquiera sabía lo que estaba cambiandoo ¡¡Me llevó una hora!! hahaha en cierto sentido puedo sentirme orgullosa de haberloo logrado :P hahaha pero bueno, esta entrada era sólo para avisarles que no sé cuántos capítulos le queden a ¨\aLmAs GeMeLas/¨, pero ya le quedan menos de cinco, seguramente, entonces ya estoy preparando el blog para la nueva historia, que como se ve en el título gigantesco del blog (No supe cómo hacerlo más pequeño hahaha) se llama Cαżαdοrα εrrαητε⌘. Aquí les pongo un pequeño prólogo de la historia y los enlaces de entradas antiguas que fueron los primeros capítulos de esta nueva temporada:


-Te vas- me dijo papá sin siquiera mirarme a la cara.- y si no cumples tu misión, sabes las consecuencias, cazadora.

Asentí lentamente con la cabeza, resignándome a mi destino. Algo había allí, algo que no encajaba con lo que me estaba sucediendo. Algo que por más que intentaba descubrirlo no lo lograba. Me iba de mi hogar, persiguiendo una presa que me daría la llave de vuelta a casa, pero detrás de eso, los ojos de mi madre delataban una despedida definitiva y los de mi padre una tristeza infinita.

Mi madre sollozaba en silencio mientras me colocaba la capucha y cubría mi rostro.

-No dejes que nadie vea tu rostro a menos que confíes en esa persona. Morirás a manos del enemigo si lo haces- me susurró mamá al oído.

Un escalofrío recorrió mi espalda, pero no repuse nada. No era digno de princesa negar una orden real. Ni digno de cazadora, dejar el honor de lado. Mi única meta en aquel momento la tenía clara: Cazar la presa y volver a casa.

Los dos enlaces aquí también se los pongo:

Fueron los primeros capítulos que publiqué, pero :D :D :D :D hahahaha algunos me pidieron que continuara con ¨\aLmAs GeMeLaS/¨ ;) y aquí estamos. A puntoo de terminar con la segunda temporada.

Hahaha Espero que les gusten los nuevos arreglos y la nueva historia les despierte algún interés. Saben que disfruto muchísimo escribiendo hahaha pero una tercera temporada de ¨\aLmAs GeMeLaS/¨ ya me parecía mucho (A parte de que tengo problemas de inspiración). Traía otras historias en mente, pero tengo la mala costumbre de empezar algo y no terminarlo, entonces. Varias quedaron a medias, pero con esta nueva historia... sorprendentemente traigo muchísimas cosas en la cabeza; muchas ideas, personajes y me parece que podré llegar al final. Les agradezco muchísimo su apoyo con las encuestas, que no se me olvida y bueno ;) ;) Esperoo saber su opinión respecto a la nueva historia. Mañana publicaré un capítulo de ¨\aLmAs GeMeLaS/¨.

Muchos saludos,

Inés/Nessy :D :D


miércoles, 23 de noviembre de 2011

La pieza más importante del rompecabezas

Bueno, pues aquí les dejo el siguiente capítulo :P son las primeras cosas que me han llegado a la cabeza, porque darle sentido y final a una historia me parece lo más complicado pero lo más grandioso de escribir. Una vez más :D :D :D Las invitoo a votar en las encuestas, no es tan difícil, sólo hay que darle click ;) hahahaha ( --> Miren quién habla :/ haha) Pero bueno, esperoo que les guste y les aviso que por primera vez en la historia, el narrador es en tercera persona:



Desaparición misteriosa de dos jóvenes

Después de tres días, los padres de la chica informaron a la policía de la desaparición de ésta y de su ex-novio ¿Tendrá el muchacho algo que ver con el supuesto secuestro?

El pasado 30 de octubre desapareció una joven de 18 años junto con su ex-novio de 19 años del hospital Ángeles de Interlomas durante una visita al padre del joven, que el último mes tuvo fallas de salud. Pero después del arduo trabajo de las autoridades, no se ha encontrado pista aparente sobre el caso. Los dos desaparecieron, dejaron la única evidencia de una mancha de sangre en el suelo.

El detective Woldmann, agente de la policía federal, informó que después de unas pruebas de ADN, se descubrió que la sangre en el suelo era nada más y nada menos que de la chica desaparecida, por lo que se mantiene la teoría de que el muchacho secuestró a la chica en un acto de locura, quizás por la frustración de su reciente rompimiento. No hubo testigos ni cámaras que pudieran captar el momento de su huida, pero por la mancha de sangre, se sabe que la chica fue lastimada y forzada a salir de allí, o, en casos más extremos, asesinada allí mismo. "Ellos estaban tan felices juntos cuando hablamos" dijo un amigo de la joven, que estuvo con ella antes de su desaparición "Estaba seguro de que volverían a estar juntos", pero él no fue el único con el que la joven "pareja" interactuó antes de lo sucedido: "Él me amaba a mí y a nadie más que a mí." aseguró una jovencita que estudiaba en el mismo instituto que el supuesto secuestrador.

Pero las pruebas son inciertas y las teorías no pueden ser comprobadas. El caso está estancado en un callejón sin salida.



Fabián arrugó el periódico y lo lanzó al basurero con fiereza mientras miraba por la ventana de la habitación.

Respiraba entrecortadamente.

-Any tuvo que haber ido con la policía a tiempo...- masculló- o al menos yo no debí confiar en ella.

-¿De qué hablas, hijo?- preguntó débilmente su padre, que descansaba en la cama de sábanas blancas del hospital.

-Papá, tú sabes que Danny no mató a Any. Él haría cualquier cosa por ella, excepto matarla. Se mataría a sí mismo si algo así sucediera.- aseguró Fabián, yéndose por la tangente.

El señor Fontana sonrió con suavidad.

-Nunca dudé de eso, pero me preocupa lo que haya ocurrido con ellos.- bajó la mirada- Si pensaban escaparse y vivir juntos, hubiera preferido que me informaran antes.

Fabián sonrió amargamente.

-Volverán, papá- dijo más bien intentando convencerse a sí mismo.

-Ha pasado una semana desde que se fueron- murmuró el señor Fontana fuera de sí, metido en sus pensamientos.- ¿Por qué no dejaron una carta o algo?

Pero el señor Fontana sabía en el fondo, que su hijo y su nuera no habían escapado para vivir el resto de sus vidas juntos, él sabía que algo peor había sucedido con ellos. Si negaba aquella realidad, era porque le dolía en el alma que aquellos dos hubieran sido asesinados. Una razón menos para seguir luchando con su enfermedad.

Entonces alguien tocó la puerta.

Fabián se incorporó del sillón azul celeste, algo despintado y malgastado por el continúo uso, y abrió la puerta.

-Hola, Fabián- dijo la muchacha de cabello negro que tanto interés le despertaba por un momento.

Fabián sonrió sin que la felicidad le llegara a los ojos.

-¿Cómo estás, Sora? ¿Alguna noticia?- preguntó con cierta ansiedad, dándole el paso.

Sora bajó la mirada. Si venía allí, no era precisamente para dar buenas o malas noticias, era para buscar alguna compañía reconfortante. La preocupación la carcomía por dentro desde que se había enterado de la desaparición de su mejor amiga. Ciertamente no había podido dormir desde hacía noches enteras, además de que había retrasado su regreso a Guatemala, con la excusa de que allí en México recibiría información directa e inmediata por si su amiga daba señales de vida.

-No...- contestó lentamente- ¿Leíste el...?

-Sí- la interrumpió Fabián- pero la teoría de la policía es falsa, Danny nunca...

-Sería capaz de hacerle daño a Any, lo sé de sobra- continuó Sora sonriendo suavemente.

Fabián le correspondió la sonrisa.

-Buenas tardes, señor Fontana. Me alegra encontrarlo despierto- dijo Sora, acercándose a la cama de éste y sentándose en el borde- vine a buscarlo ayer, pero estaba dormido.

El señor Fontana sonrió con picardía, dejando por un momento que la felicidad refulgiera en sus ojos. Era excelente en el arte de "hacerse el dormido". Así había dejado que la relación de aquella agradable muchacha y su hijo mayor se reforzara un poco más. Tenía la sensación de que ellos podrían formar una gran pareja y no había cosa que lo hiciera más feliz.

-Últimamente he estado muy cansado- murmuró.

Sora rió con suavidad.

-Es bueno que descanse.- coincidió.

-Sacaron muy tarde la noticia.- comentó Fabián intentando romper el silencio, aunque después de la desaparición de Any y Danny no había otro tema que se tocara por más que los presentes lo desearan.- Me enteré de que ahora Janet y Jack están juntos.

Sora lo miró con gravedad.

-Es bueno que Janet haya descubierto a quién amaba en realidad.- dijo lentamente.

-Aunque en el artículo dijeran que...

En ese mismo instante alguien tocó la puerta, por lo que Fabián se vio interrumpido. Caminó hacia la puerta y la abrió.

-¿Qué tal va todo, Fabián?- preguntó la señora Sabas entrando en la habitación.

Fabián la abrazó y le dio un beso en la mejilla.

-Bien- ¡Era una media mentira, nadie podía negárselo!- ¿Y usted?

-Acabamos de ver la noticia- se limitó a contestar la señora Sabas, con las notables marcas de haber llorado durante largo rato.

Fabián maldijo para sus adentros ¿Nada más que la noticia? Quizás había llegado el momento de dar la pista que encajaría las piezas en el rompecabezas ¡¿Cómo no lo había hecho antes?!

Tardó un largo rato en tomar el valor suficiente para decir lo que tenía que decir.

-Señora Sabas- comenzó lentamente.

Sora se percató de su repentino nerviosismo y se incorporó para tomar su mano y estrechársela con complicidad.

-¿Qué sucede, Fabián?- preguntó Clarisse repentinamente alerta.

-Creo que Mateus tiene que ver con todo esto...- confesó Fabián- Any me dijo que no había problema, que ella solucionaría todo, pero como veo las cosas... creo que lo mejor era decírselo.

Clarisse miró a Fabián desconcertada ¿Hablaba del hombre que años atrás había secuestrado a su hija y casi la había matado? ¿Hablaba de el antiguo jefe de su marido? ¡¿No estaba en la cárcel?!



sábado, 19 de noviembre de 2011

Almas gemelas

Ya sé que está muy corto el capítulo, pero es que todavía me estoy decidiendo entre dos finales. Me quedé atrapada justo en esta parte, porque, ya sé, ya sé que siempre entro en la misma duda y ya me imagino su respuesta, pero estoy pensando si muere Any o no. Sé que suena muy feo, pero cabe en las posibilidades, aunque tenga pocas posibilidades hahaha así que no se alarmen. No es seguro. Voy a alargar el tiempo de votación para las encuestas ¡Anímense! ;) ;) hahahaha en una hay un 50% para que continúe con la nueva historia, sin poner las pequeñas escenas de Any y Danny, y el otro 50% es que continúe con la nueva historia y ponga las escenas hahaha Me dejan en la mitad hahaha díficil de decidir :P bueno, espero que les guste el capítulo:


-¡Suéltenla!- escuché el grito de Danny a lo lejos, cuando sentí unas manos tomar mi cintura.

Mateus me atrajo hacia él, hasta el punto que podía sentir su sucia respiración detrás de mi nuca. Cerré los ojos con tal fuerza hasta que me dolió.

-Obviamente no morirás aquí, pequeña.- me susurró amenazante al oído.

Sentí el filo del cuchillo bajo la manga de mi blusa. Mi piel se puso automáticamente de gallina.

-¡Suéltala, Mateus!- gritó Danny rabioso- ¡No volverás a ver la luz con esos malditos ojos!

Pero ambos sabíamos que aquellos gritos y amenazas eran en vano.

La primer cortada fue como una caricia, suave, pero peligrosa. La sangre caliente recorrió mi brazo.

Las lágrimas resbalaron por mi rostro, pero retuve el gemido que luchaba por salir de mi boca, mientras menos me viera sufrir Danny, mejor. Pero Danny gimió, como si la cortada se la hubieran hecho a él. Entonces mis lágrimas fueron más insistentes, porque en aquel mismo instante supe que no podría esconder mi sufrimiento, rogando por que Mateus fuera piadoso y lo hiciera lo más rápido posible, aunque no tuvieran mucho sentido mis plegarias, ya que la venganza de Mateus consistía en hacer sufrir a Danny por medio de mí.

-¡Mátame a mí!- dijo Danny entre dientes- Pero a ella no la toques...

Mateus rió con fuerza, mientras que el cuchillo se hundía un poco más en mi piel.

-¿Y terminar con tu sufrimiento?- gritó con aire de maniático.

Mis sollozos se volvieron audibles. Todo menos el sufrimiento de Danny... eso era todo lo que quería.

Danny se agitó con brusquedad, intentando librarse de las manos que lo retenían. Mi chico, de espalda ancha, invensible. Mi alma gemela, inmovilizada, con su rostro perfecto deformado por el dolor... con sus hermosos ojos verde esmeralda sin atisbo de vida. Aquello era más doloroso que la herida que tenía en el brazo. Mis latidos estaban acelerados.

Mateus empezó a caminar hacia atrás, conmigo retenida. Entonces sentí cómo colocaba su mano sobre mi boca con un pañuelo, mientras mis sentidos iban perdiendo intensidad. La oscuridad fue más densa que nunca... caí desfallecida.

-¡Any!- escuché a lo lejos.

Quería contestar, pero mis labios no respondían mis órdenes.


...
(Ahora contará Danny un poco)


Any. Ella era mía. Mi alma gemela ¡No iba a dejar que la tocaran!

Pero sentí su dolor como si fuera mío. El corte limpio que Mateus le había hecho en el antebrazo.

No pude evitar gemir. Maldiciendo para mis adentros al saber que la estaban lastimando.

-¡Mátame a mí!- solté- pero a ella no la toques...

-¿Y terminar con tu sufrimiento?- me gritó.

Los sollozos de Any fueron más fuertes.

Una cuchillada para mi corazón. Me agité con fuerza, intentando deshacerme del agarre de los hombres de Mateus, di golpes y patadas sin importarme la fuerza o el impacto. Mi mente estaba en salvar a Any.

-¡Any!- grité.

Pero mis ojos, mejor acostumbrados a la oscuridad, pudieron percibir que Mateus y Any habían desaparecido, cuando sentí que el aire se volvía amargo, mal oliente. Lentamente las fuerzas me fueron flaqueando, al punto que caí de rodillas, quedando inconsciente antes de caer al piso.