No sé sí me desperté por el hecho de que hacía frío o por la luz
del sol que empezaba a abrirse paso entre las hojas de los árboles. Me costó un
rato orientarme. Pero cuando recordé todo lo sucedido la noche anterior, me
incorporé desconcertada mirando a mí alrededor. No había nadie en el claro y la
fogata estaba a punto de extinguirse. Era de aquellos días que la energía
parecía haberse esfumado en mí a pesar de lo bien que había dormido, pero podía
percibir la presencia de alguien en la cercanía.
Respiré hondo antes de cerrar los ojos y concentrarme en el
movimiento del bosque.
Sentía la tierra húmeda bajo mis pies y la vida que había en ésta.
Colmenas, arañas, un pájaro que parecía recoger su desayuno. Y con movimientos
suaves, descubrí una figura humana sobre la rama de un árbol.
Abrí los ojos lentamente y me encontré con unos ojos azules que me
miraban fijamente desde la altura.
-Buenos días, princesa ¿Dormiste bien?- preguntó Σs’κα con voz
cansina.
-La verdadera pregunta es si tú dormiste…- repuse.
Σs’κα sonrió divertido.
-¿Dónde está Šhřιη?
Con
un movimiento ágil, se colgó de la rama e impulsándose, saltó al suelo, cayendo
de cuclillas. Se acercó lentamente hacia mí.
-Fue
por unas cosas que le encargué.- se limitó a contestar.
Lo
miré de pies a cabeza, descubriendo su aspecto en realidad deplorable. Con su
capa quemada de las puntas y su cabello castaño desordenado. No faltaban sus
facciones cansadas y su mirada perdida, que sustituía a su acostumbrada
expresión de superioridad que tanto me sacaba de quicio. Y a pesar de eso, en
sí, se veía bien. La tierra en su rostro hacía que sus ojos azules se vieran
más claros y su sonrisa más brillante. Se veía tan perfecto como un dios
después de un combate.
-Σs’κα,
descansa, me toca vigilar- dije lentamente.
Él
negó con la cabeza sin un ápice de burla en el rostro.
-¿Cómo
está tu brazo?
Si no
hubiera preguntado, nunca hubiera recordado que mi brazo izquierdo aún seguía
vendado y lastimado.
-Nada
que no se pueda arreglar…- musité.
Rápidamente
me senté sobre el tronco caído y desenvolví la venda improvisada. A pesar de
que fuera de la capa roja de Σs’κα, la sangre seca era mucho más oscura. La
herida tenía un aspecto nauseabundo y el hedor de la sangre no mejoraba la
situación, pero no dije nada.
Σs’κα
se sentó a mi lado y recargó ambos brazos sobre sus rodillas, mirando hacia la
fogata, como si no pudiera ver la herida. Un sentimiento de culpabilidad se
desdibujaba en sus facciones.
-Le
pedí a Šhřιη que trajera algunas hiervas para ayudarte con la herida.- informó.
Σs’κα
diciendo eso, debía ser obviamente un sueño… ¡Tal vez todavía estaba dormida!
Sacudí la cabeza y recargué mi mano marcada sobre su hombro.
-Descansa,
te despierto si pasa algo…- insistí.
Σs’κα
sonrió con amargura al tiempo que se volvía hacia mí y tomaba mi brazo
lastimado para examinar la herida. Aquella suavidad todavía me seguía
sorprendiendo sobremanera.
-Te
dije que no volvieras a disculparte por lo que dijiste…- comenzó con una
suavidad abrumadora- pero… princesa…
Aquellas
palabras me estaban tomando por sorpresa ¿Qué quería decir? Tal vez la
incertidumbre, tal vez la curiosidad, no sé lo que provocó que los latidos de
mi corazón se aceleraran.
-Fui
un estúpido por lanzar el cuchillo...- dijo finalmente- discúlpame.
Sonreí
conmovida mientras bajaba la mirada.
-No
tienes por qué disculparte, no sabíamos para qué servía el cuchillo… no lo
hiciste con intención- repuse quitando suavemente su mano cálida de mi herida.
Lo
encaré por un instante. Sentí como si mi mundo se fuera de cabeza. Todavía
había algo en esa mirada, un misterio, algo que lo hacía ver amenazante pero a
la vez seguro.
Me
sonrojé al darme cuenta de que él no soltaba mi mirada.
Entreabrí
mis labios. No entendía por qué de repente tenía los nervios de punta.
-Descansa,
Σs’κα. Lo necesitas- dije evidenciando con mi mirada las marcas moradas bajo
sus ojos.
Su
expresión se volvió fría.
-¿Ya
te había dicho que eres la persona más terca que he conocido en toda mi
existencia?- musitó burlón.
Fruncí
el ceño.
-¿Y
eso debo tomarlo como un cumplido?- repuse.
Él
sonrió mirando hacia el cielo por un instante. Las nubes se reflejaron en sus
ojos cuando me encaró.
-Tomando
en cuenta que he vivido tanto como para que seas la primera tan terca, creo que
sí, puedes tomarlo como un cumplido.- dijo desafiante.
Dejé
que una sonrisa se dibujara en la comisura de mis labios y desvié la mirada.
-¿Descansarás?-
insistí por cuarta vez.
Σs’κα
se recostó a regañadientes sobre el tronco, recargando su cuerpo en la tierra y
mirando nuevamente hacia el cielo. Puso sus manos bajo su nuca.
Ambos
guardamos silencio, mirando hacia el cielo. A pesar de que el sol ya brillaba
en todo su esplendor, todavía había estrellas en el cielo. Y justo entre un
conjunto había una estela brillante. Tenía la forma de un ojo. Como si nos
observaran desde arriba.
-¿Σs’κα?-
lo llamé en un susurro.
-¿Huh…?-
respondió con voz ronca.
-¿Los
dioses nos observan?
Por
un largo rato no hubo respuesta. Me volví hacia Σs’κα. Tenía los ojos cerrados
y su respiración era acompasada.
-Hay
tanto que ver desde allá arriba…- musitó.
-¿Y
tu madre?
Sonrió
sin abrir los ojos.
-Ésa
es una de sus tareas. Pero sólo tiene la mejor vista durante la noche. En el
día la vista le pertenece a los dioses aliados con Σπεητε-Τι, el dios del Sol…-
respiró hondo- como mi padre. Es por eso que nunca verás un incendio en la
noche. Los dioses tienen su forma de convivir a pesar de ser enemigos y respetan
los límites.
Ver
su rostro así era como ver a otro muchacho por completo. Era una expresión tan
suave y dulce. Con su rostro relajado y sus ojos cerrados, de repente tenía la
urgencia de pasar mis manos sobre aquellos cabellos castaños desordenados,
aunque pareciera que estuvieran colocados en el lugar correcto.
Sacudí
la cabeza y me concentré en envolver el pedazo de tela alrededor de la herida
en mi brazo.
-Princesa…-
me sobresalté al escuchar su voz ya casi en un susurro inaudible.
Me
volví a mirarlo con la sensación de que mi corazón saldría de mi pecho… no es
mi culpa que me haya asustado…
Sus
ojos estaban abiertos y escrutaban mi mano con atención.
Respiró
hondo.
-Siento
lo de tu hogar…- dijo con un sufrimiento que me sorprendió sobremanera.- Sé
cuánto te duele…
Y
algo en su voz me hizo darme cuenta de que él en realidad lo sentía por mí.
Estaba
tan sorprendida que no supe qué contestar. Pero para cuando me volví hacia él,
sus ojos ya estaban cerrados y su respiración era tan acompasada que supe que
finalmente se había quedado dormido. Quedé con la sensación de que aquella había sido otra de nuestras
treguas momentáneas y probablemente, después, volveríamos a actuar como hijo
del fuego e hija del agua.
Arreglé
la venda sumida en mis pensamientos. Incapaz de creer que ayer me hubieran
sacado de mi hogar, una horda de bichos come humanos nos hubieran sacado,
además, del soterra, y ahora la tranquilidad predominara en mi espíritu.
Respiré
hondo.
Sólo
había algo que no cuadraba del todo… y era la incertidumbre de cómo se
encontraba Μεπ. Cada segundo pensamiento me llegaba el recuerdo de su rostro,
de sus labios chocando contra los míos. Había sido una sensación tan vivida,
que todavía cuando la recordaba, sentía escalofríos en mi espalda. Deseaba
saber con todas mis fuerzas dónde estaba, saber más de él a parte de que se
había salvado. Pero, al parecer, los dioses me tenían preparado un camino
completamente distinto al suyo. Recordé las palabras de Σs’κα, “Por
enamorado…”. Él lo había sabido desde el principio… tal vez si me lo hubiera
insinuado antes. Quizás los de airgua sí estábamos ciegos. Ahora que estaba
lejos de Μεπ me arrepentía de no haberle dicho que estaba enamorada de él
antes.
Entonces
me vi interrumpida por unos sigilosos pasos detrás de mí. Me incorporé de un
salto y di una media vuelta, encarando a un Šhřιη que sonreía de oreja a oreja
con aquella carisma tan propia de él.
-Relájese,
princesa, sólo soy yo.- dijo mirando significativamente la mano que tenía sobre
mi cinto.
Rápidamente
la tensión abandonó mi cuerpo.
-Šhřιη
¡Volviste!- dije aliviada.
Su
sonrisa se ensanchó al tiempo que dirigía su mirada hacia Σs’κα, que todavía
dormitaba sobre el suelo.
-Vaya,
vaya ¿De qué me perdí?- preguntó con cierta burla y alarma en la voz a la vez-
¿Lo noqueó?
Reí
quedamente negando con la cabeza.
-Le
dije que descansara.
Šhřιη
asintió incrédulo.
-¿Y
le hizo caso?- sacudió la cabeza- Obviamente…
Entonces
por primera vez le puse atención al bulto que traía cargando. Fruncí el ceño.
Era
un saco de piel.
Su
sonrisa se volvió traviesa.
-Son
cosas que…
-Te
encargó Σs’κα, lo sé- lo interrumpí.
Šhřιη
dio unos pasos hacia los restos de la fogata.
-¿Tiene
hambre, princesa?- preguntó dejando las cosas sobre el suelo.
Se
hincó junto a las cenizas y con dos piedras que tomó del suelo, prendió un
pequeño fuego.
-Si
Σs’κα estuviera despierto sería más fuerte.- murmuró sacando el cuerpecito del
ave, que habíamos cazado ayer, del saco.
Meneé
la cabeza.
-Eres
de las únicas personas del agua que conoce su origen ¿Verdad?- pregunté
hincándome a su lado.
Šhřιη
degolló al avecita y cortó sus patitas.
-Además
de usted, princesa, sí.- contestó con cierta diversión en la voz- ni los
propios dioses saben de su procedencia y de sus habilidades.
Asentí
con la cabeza.
-Σs’κα
me contó algo por el estilo- coincidí con un hilo de voz- ¿Y desde cuándo se
conocen?
Amarró
el cuerpecito de una pequeña rama y la dejó al fuego.
-Si
me permite preguntar, princesa…- comenzó lentamente, más bien concentrado en
asar el ave, parecía como si las llamas repiquetearan en sus ojos- ¿Qué tanto
conoce de la historia de Σs’κα?
-¿Por
qué?- pregunté a la defensiva.
-Porque
soy de esas personas que sólo continúan con historias y no las comienzan. Si
hay algo que Σs’κα no le haya contado, entonces no quiero que usted lo sepa por
mí, sin ofenderla, sólo no quiero darle una mala impresión del hijo del dios
del fuego… Σs’κα ha vivido de todo.- y aquellas palabras sólo lograron acentuar
mi curiosidad en lugar de prevenirme.
Guardamos
silencio por un momento.
-Sé
que está peleado con sus dos padres y que Mina fue transformada por su propio
padre en un leopardo- contesté.
Šhřιη
me dedicó una mirada seria, hasta que finalmente se volvió hacia las brazas del
fuego, que lentamente iban cambiando el color del pellejo.
-Su
padre lo encerró en una cueva y casualmente yo pasaba por allí cuando escuché
sus gritos de furia. Lo saqué y desde entonces viajamos juntos por las extrañas
tierras que deparan la custodia de los dioses. A nosotros se unió Mina un
tiempo después.- contestó mi pregunta finalmente.
Pero
por cada palabra que había pronunciado, sentía preguntas amontonarse en mi
boca, trabando mi lengua.
-¿Entonces
tú conociste a Mina como humana?- fue la primera pregunta que me llegó.
Šhřιη
asintió con la cabeza.
-Era
muy parecida a Σs’κα, sólo que sus ojos eran grises. Ella es mayor que Σs’κα
¿Sabía usted?
La
verdad es que no me sorprendía escuchar aquellas últimas palabras, porque la
verdad era que Mina me parecía mucho más experimentada y amable.
-¿Por
cuánto tiempo?
Šhřιη
me miró con el ceño fruncido, dejando que una sonrisa burlona asomara en la
comisura de sus labios.
-El
tiempo que le tomó a sus padres darse cuenta que era un error tener hijos.- se
limitó a contestar.
Las
brazas de fuego se intensificaron por un momento.
-No
puedo imaginar qué tantos años debe tener Σs’κα- confesé- para todo lo que ha
vivido… se necesita mucho tiempo.
Šhřιη
rió, mostrando su total apoyo a la idea.
-El
suficiente tiempo para pasar su niñez con los dioses y con los guardianes de
las puertas. Ser desterrado por su propio padre de la casa de los dioses y ser
enviado a la tierra, encontrar a un bandolero del bosque y viajar con él
durante ciclos lunares enteros…- tomó aire- y no sabe todavía todo lo que
sigue.
Lo
miré boquiabierta ¿”Ser desterrado de la casa de los dioses por su propio
padre”?
-¿A
él también lo…?
-desterraron-
terminó Šhřιη por mí, sacando el cuerpecito asado de entre las brazas de
fuego.- sí, aunque por razones mucho menos nobles que las suyas.
Lo
extendió hacia mí.
-Gracias-
murmuré al tiempo que tomaba un pedazo y empezaba a comer.
Šhřιη
asintió sencillamente con la cabeza, mordiendo el cuerpecito.
-¿Es
por eso que odia a sus padres?- se me escapó de entre los dientes- ¿Pero por
qué? ¿Es por eso que tú y él se conocieron? ¿Sigue desterrado…?
-Oiga,
princesa- me detuvo Šhřιη mirándome con una paciencia infinita- no puedo
contestar a todas sus preguntas. En primera, porque ya me perdí y en segunda,
no me corresponde contarle esa parte de la historia…- calló por un instante-
usted es muy curiosa por lo que veo, princesa.
Me
sonrojé levemente mientras le daba otro mordisco a mi pedazo de carne.
-Es
que ahora hay muchas cosas que empiezan a encajar desde que conocí a Σs’κα…
Aunque
me abstuve de añadir que lo había conocido a penas hace dos lunas. Ya tenía la
sensación de haber viajado ciclos lunares enteros en su compañía… pero todavía
quedaban esos huecos que le daban un aire misterioso a su procedencia.
-Σs’κα
me mataría si le doy tanta información…- murmuró.
-¿Por
qué?-repuse frunciendo el ceño.
Šhřιη
calló.
Suspiré.
-Porque
no le simpatizo ¿Verdad?- contesté a mi propia pregunta.
Šhřιη
miró hacia otro lado.
-Él
dijo que ustedes son enemigos, pero que están obligados a viajar juntos.- dijo
encogiéndose de hombros, se volvió para dar otra mordida- Si me pregunta a mí,
yo pienso que muy en el fondo, Σs’κα le tiene aprecio, princesa. Así que si me
permite, déjeme aconsejarle un poco…- masticó con extremada lentitud- Si quiere
saber las respuestas a tantas preguntas, le está preguntando a la persona
equivocada- miró hacia Σs’κα-… pregúntele a él…
Tragué
saliva. La sola idea de intentarlo me causaba escalofríos.
Šhřιη
sonrió ante mi reacción.
-Dese
cuenta, princesa. Hay un lazo muy fuerte que los une a ustedes dos y tardo o
temprano se tienen que dar cuenta.- dejó el cuerpecito del ave sobre su regazo,
mirándome con gravedad.
-¿Que
nos une?- murmuré confundida.
-Aquí
le va otro consejo…- respondió lentamente, bajando el volumen de su voz- Si no
es simpatía, entonces Σs’κα le tiene respeto, princesa, porque los dos
perdieron su hogar. Y ésa puede ser la llave de todas las respuestas…
Pensé
en sus palabras. Para mí Σs’κα seguía siendo el enemigo… pero por un lado…
porque por el otro le debía mi vida después de que me la había salvado dos
veces.
Antes
de que siquiera pudiera expresar mis cavilaciones en voz alta, Σs’κα pareció despertar de su siesta. Se despereció con extremada lentitud y finalmente se
volvió hacia nosotros.
-¿Trajiste
las cosas, Šhřιη?- fue lo primero que dijo.
Bueno, pues aquí estoy de vuelta y me disculpo por haberme tardado tanto, pero, es que, empiezo a tener la sensación de que nadie lee el blog (Creo que muchos de ustedes han llegado a sentir esa sensación si tienen un blog y su sueño es llegar a tener muchos seguidores que lean la historia). Y bueno, me pareció, que si en realidad era así, entonces no valía la pena continuar publicando. Y la verdad es que nunca he pedido que comenten (Porque luego es horrible que te pidan que comentes si ni siquiera sabes qué comentar) y ahora tampoco les voy a pedir que me comenten, pero... necesito que me de alguien por favor una razón para continuar con la historia. Porque no tiene sentido continuar publicándola si nadie la lee.